Sebas Martín (Barcelona 1961), dibujante, ilustrador (Vacaciones en Ibiza, El Kamasutra gay, etc) , guionista; lo ha hecho todo en el mundo del cómic. Profesor en la Escola Jaso, La Escola Elisava y l´Ateneu Barcelonès. Colaborador de publicaciones como El Observador, Nois, Zero, Shangay, etc. Redactor Jefe en la revista de temática gay Claro que Sí. Tiene una gran experiencia en el mundo del cómic, y es autor de Estoy en ello (2007), Los chulos pasan pero las hermanas quedan (2009), Ideas de bombero (2010), Kedada (2012), Yo lo vi primero (2013), Demasiado guapo (2016), No debí enrollarme con una moderna (2018), El corazón entre las piernas (2019), Todos los hombres del dibujante (2020), Mi novio, un virus y la madre que me parió (2021) y Que el fin del mundo nos encuentre bailando. Publicados también por Ediciones La Cúpula. Ha obtenido los premios Casal Lambda (1999) y Serra y Moret (2000). Es un autor especializado en hacer cómics de temática gay y, junto con Nazario y Jiraiya son los autores de referencia en España de este tipo de cómics. Pero esta vez Sebas le ha dado al guion un carácter más histórico y social. Todo un acierto.
La homosexualidad fue duramente perseguida durante el franquismo, a muchos de ellos se les sometía a terapia de electroshocks para obligarles a entrar en el armario para el resto de sus días; se les aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes y muchos terminaron en la cárcel e incluso en campos de concentración como el de Tefía, en Fuerteventura, donde se les sometía a trabajos forzados.
Qué el fin del mundo nos encuentre bailando nos habla del mundo gay en Barcelona durante el periodo de la II República, en un espacio de tiempo comprendido entre noviembre de 1935 y el 18 de julio de 1936. Un periodo muy corto, pero suficiente para que conozcamos cómo era el mundo gay en esa época. Empecemos diciendo que en la República ser gay no era delito, aunque vemos los abusos de la Guardia Civil contra ellos, pero sí lo era el exhibicionismo y por ello no se les trataba de la misma forma que a las parejas heterosexuales.
No era delito pero era social y culturalmente rechazado por la mayoría de la sociedad, obligando a los gays a no poder vivir libremente su sexualidad, teniendo que disimular su condición por temor a no levantar sospechas y miedo a ser rechazados. Pero también están los que no ocultan su condición y salen a la calle travestidos, haciendo gala de una gran valentía. Vemos cómo tienen que esconderse en locales y salas marginales, que aunque debido al auge que en esa época gozaba Barcelona por su ocio nocturno, auge mundialmente famoso, algunos de esos locales eran muy conocidos y todas las noches llenaban sus salas de un público curioso y ávido por divertirse.
Este cómic nos cuenta la historia de Tomás y de Basilio. Basilio es un boxeador frustrado que tiene que buscarse la vida con pequeños trabajos para sobrevivir. Es un hombre bajo, corpulento y guapo, además tiene un pasado del que no se siente orgulloso. Es un sindicalista con una elevada conciencia de clase, un hombre que en lo social no se deja dominar fácilmente y muy luchador. Le vemos en reuniones con sus compañeros de sindicato preparando movilizaciones como la del 1º de mayo, o sobre todo, trabajando de voluntario en la organización de las Olimpiadas Populares Antifascistas, que aparece varias veces en el relato, y que iban a inaugurarse el 19 de julio, pero que no pudieron celebrarse por el golpe fascista, y de la que muchos de los atletas que iban a competir en ellas fueron los primeros brigadistas de la Guerra Civil. Sin embargo ante las situaciones de abuso contra los homosexuales no reacciona, no se enfrenta como lo hace contra la explotación económica.
Por el contrario, Tomás es bastante más joven que él, es introvertido y solitario, trabaja de administrativo en una empresa textil del barrio de Poblenou, el Mánchester catalán. Su vida transcurre de forma monótona hasta que conoce a Basilio y se enamora de él.
Está muy bien trabajado cómo Tomás va pasando por las diferentes fases de su desarrollo emocional, primero rechazando todo lo relacionado con la homosexualidad en general y la suya en particular, hasta aceptar su propia condición y vivirla. La evolución de Tomás es a mi juicio el acierto de este cómic. Para ello Sebas Martín trabaja muy bien el retrato y las expresiones de sus personajes, que describen muy bien sus diferentes estados de ánimo.
Luego hay una galería maravillosa de personajes secundarios que dan profundidad a la historia. Tenemos a la abuela de Tomás, mujer cascarrabias, monárquica y conservadora, que sin embargo hará algo no previsible que supone toda una sorpresa. Están los amigos de Basilio, variopintos, y que nos servirán para conocer los ambientes de la noche gay barcelonesa y sus estereotipos. Tenemos a Domingo, el librero, un personaje entrañable, que acercará a Tomás a la vanguardia cultural de la época. Tenemos al mismísimo Federico García Lorca, en un recital a piano de sus propias poesías. La familia de Tomás, retrato de la familia humilde y trabajadora típica de la época, pero llena de matices y con la mancha del cuñado sindicalista, un personaje deleznable que es reflejo de la escasa penetración de la tolerancia hacia la homosexualidad y las libertades individuales en la izquierda política y sindical de esa época; de hecho hay una viñeta en la que Basilio se queja de que tienen que esconderse de anarquistas y falangistas, que les quieren muertos. Conocemos cómo se mueve la cocaína por los locales nocturnos de Barcelona. Vemos a El Gitano y su familia, a través del cual conocemos cómo viven los gitanos la homosexualidad. Todos los personajes están muy logrados y bien caracterizados.
Hay que mencionar también otro personaje más en esta historia, que es la ciudad de Barcelona. A través de las páginas de este cómic vemos muy bien retratada a Barcelona, sus calles, edificios e incluso alguno de los carteles de la época, así como los locales de ocio por los que transcurre la historia, que eran abundantes en esa época, ampliando esa información con notas a pie de página que nos dan más datos de la ciudad.
El dibujo es muy realista, en blanco y negro y con una amplia gama de grises que lo hacen muy visual, aportando profundidad a las escenas. Ya lo hemos comentado antes, pero vale la pena recordarlo, las caracterizaciones de los personajes son muy acertadas y nos permiten conocer la personalidad y el estado de ánimo de los personajes en cada momento de la escena, viñeta a viñeta. La edición es la típica de Ediciones La Cúpula, en rústica con solapas y unas hojas de un grosor considerable que dan calidad a la edición.
Las escenas eróticas son muy explicitas, sin censura pero con gusto, sin entrar en lo impúdico. Aparecen por primera vez en la página 100 y son cada vez más frecuentes porque el amor y el deseo que sienten Tomás y Basilio así lo requieren. También hay escenas de puro sexo, más lujuriosas y lascivas, muy diferentes a las anteriores. Todas ellas, como en las buenas películas, son necesarias en esta historia porque así lo exige el guion.
Se menciona a la Pasionaria, porque en el Congreso llama asesina a Pilar Primo de Rivera. No hay constancia histórica de semejante incidente, no está documentado, y además, a pesar de que en el apartado de “NOTAS” hay una muy confusa en cuanto a la cronología, dice que el día 17 de junio de 1934 la Pasionaria acusó en el Congreso de los Diputados del asesinato de Juanita Rico Hernández a Pilar Primo de Rivera; pero no pudo hacerlo puesto que salió elegida diputada en febrero de 1936. Debe de tratarse de un error, y tal vez se quiere hacer referencia a la atribución a Pasionaria de la amenaza hecha a Calvo Sotelo el 16 de junio de 1936, de la que no hay pruebas y que la Pasionaria siempre negó.
El cómic termina con el golpe militar que da origen a la Guerra Civil. En pocas viñetas podemos ver cómo se organizan los sindicatos y partidos de izquierdas para la defensa de la República. Momento en el que a nuestros protagonistas les surge la pregunta, ¿Qué hacemos?, pregunta a la que Sebas Martín responde de una forma muy original, que da sentido al largo título de esta bonita historia.
Como no podía ser de otra manera, el cómic es una reivindicación de la homosexualidad, e incluso tenemos una viñeta en la que Tomás dice: “Quizá seamos diferentes a la mayoría, pero no somos monstruos ni antinaturales como dicen algunos… ni viciosos…¡Bueno, un poco sí, ja, ja, ja!”.
¡Cómic del bueno que recomendamos!
Fuente: errepublikaplaza.wordpress.com/







