Zohran Mamdani: el giro histórico que desafía al corazón del capitalismo estadounidense

El nuevo alcalde de Nueva York, socialista, musulmán e hijo de inmigrantes, conquista la ciudad con un movimiento popular que reivindica la justicia social, la vivienda asequible y la solidaridad con Palestina.
Zohran Mamdani.

Zohran Mamdani, electo alcalde de Nueva York, es el alcalde más joven en un siglo y un icónico socialista comprometido con la dignidad de los oprimidos. Su victoria, con un 50,4% de votos, representa un hito político en EE. UU., movilizando sectores excluidos y proponiendo cambios progresivos.

Nueva York, el icono global del capitalismo financiero, tendrá a partir del 1 de enero un alcalde que se define abiertamente como socialista, musulmán y comprometido con la lucha por la dignidad de los pueblos oprimidos. Zohran Mamdani, de 34 años, será el alcalde más joven en un siglo y apenas el segundo dirigente municipal vinculado a los Socialistas Democráticos de América (DSA) en la historia reciente de la ciudad. Su victoria representa un terremoto político que trasciende lo local: se convierte en un hito de la izquierda socialista estadounidense en pleno declive del Partido Demócrata tras la reelección de Donald Trump hace un año.

La esperanza vive”, afirmó Mamdani ante miles de seguidores en el Paramount Theatre de Brooklyn, reivindicando un movimiento colectivo que, contra un aparato político y mediático hostil, se atrevió a creer que lo que parecía imposible podía hacerse realidad. Con más del 90% escrutado, Mamdani venció con un 50,4% de los votos, frente al 41,6% del candidato independiente (representando al stablishment demócrata) Andrew Cuomo y el 7,1% del republicano Curtis Sliwa.

Pero la dimensión simbólica de su victoria es aún mayor: Mamdani ha logrado movilizar a los sectores históricamente excluidos de la política institucional —la juventud trabajadora, la población migrante, los barrios racializados y quienes sostienen la ciudad desde los empleos peor pagados— construyendo una estructura de campaña basada en voluntariado masivo, puerta a puerta y financiación popular. Más de 100.000 voluntarios han sido la columna vertebral de su organización, frente a los 40 millones de dólares en donaciones empresariales con los que contaba Cuomo.

Una victoria que interpela a la política estadounidense

En un país en el que el trumpismo ha consolidado una agenda autoritaria, profundamente regresiva y marcada por el odio, la candidatura de Mamdani ha planteado algo distinto: no solo frenar a la extrema derecha, sino reconstruir las condiciones materiales que permiten a ésta medrar.

Sus propuestas son claras y se inscriben en el socialismo democrático del siglo XXI:

  • Contención del precio del alquiler y protección de inquilinos.
  • Autobuses gratuitos.
  • Economatos públicos para abaratar la cesta de la compra.
  • Gratuidad de la educación infantil.
  • Fiscalidad progresiva bajo el lema: Tax the rich (que paguen los ricos).

“Los multimillonarios han intentado convencer a quienes ganan 30 dólares la hora de que sus enemigos son quienes ganan 20”, denunció en su discurso. Mamdani propone, precisamente, invertir esa lógica: organizar a la clase trabajadora contra la oligarquía económica que domina Washington y Wall Street.

Su compromiso con Palestina —en una ciudad donde la presión del lobby proisraelí es enorme— no ha frenado su ascenso. De hecho, ha sido parte de su identidad política: una posición de solidaridad internacionalista que conecta con comunidades migrantes y con una nueva generación que rechaza el apartheid y el genocidio en Gaza.

Reacciones desde la izquierda internacional

La victoria de Mamdani ha sido celebrada más allá de Estados Unidos. El dirigente comunista español Manu Pineda afirmó:

Por su parte, Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, destacó la naturaleza popular de la victoria:

Una batalla que apenas empieza

Mamdani no solo hereda una ciudad desigual y fracturada. Hereda un país en plena crisis política y constitucional. Su liderazgo será observado como laboratorio por una izquierda que necesita victorias concretas, no solo discursos.

Su desafío es doble:

  1. Demostrar que gobernar desde la izquierda es posible.
  2. Extender su modelo a otros territorios y elecciones.

Y, como él mismo dijo mirando directamente a la cámara:

“Donald Trump, sube el volumen. Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrás que pasar por todos nosotros.”

Nueva York, la ciudad donde nació Trump, verá ahora gobernar a quien quiere desmantelar las condiciones que permitieron su ascenso.