La lucha popular de resistencia en Palestina y la solidaridad internacional decidirán cómo será la Palestina libre del futuro

El principal objetivo teórico de eliminar a la resistencia palestina, a Hamas, pero también a las demás fuerzas combatientes, ha fracasado; el ejército de Israel no ha conseguido liberar a ningún prisionero.
Movilización en Madrid por la libertad de Palestina | Olmo Calvo
Movilización en Madrid por la libertad de Palestina | Olmo Calvo

El bloqueo de Gaza, realizado por el régimen de Israel en junio de 2007, acabó con la economía de esa zona de Palestina, llevando a la población a la miseria y a graves carencias alimenticias. Mientras EE.UU., la UE y Egipto apoyaban el bloqueo, organizaciones civiles de distintos países europeos y de EE.UU., iniciaron en 2008 distintas acciones para romper ese bloqueo. Una de ellas fue el envío de pequeños barcos, con poca capacidad de carga, que portaban una cantidad de ayuda humanitaria más bien simbólica. Varios barcos llegaron a Gaza y fueron recibidos por miles de palestinos, que agradecían mucho más el gesto humanitario y solidario que el cargamento que llevaban. A finales de 2009, el régimen de Israel decidió acabar con esas visitas, bombardeando o secuestrando esos barcos y apresando a sus tripulantes. Desde entonces, flotas más grandes y pequeños barcos han estado intentando romper el bloqueo a Gaza sin conseguirlo. Lo que sí lograban era poner de manifiesto el desprecio absoluto que el régimen de Israel tiene por la legalidad internacional: secuestraban o bombardeaban, en aguas internacionales, barcos con permiso de navegación en regla, secuestrando además al pasaje de esos barcos que eran encarcelados en Israel y luego expulsados. Otras acciones se han centrado en una actividad informativa que rompía el silencio sobre la situación de Gaza, y difundía la narrativa oculta de la ocupación de Palestina por un ente colonial, conveniente a los intereses económicos y geopolíticos de EE.UU. y la UE, a la vez que desvelaba la connivencia de distintos países con Israel, tales como Egipto, Turquía y Grecia.

El agravamiento de la situación humanitaria en la franja de Gaza, a partir del inicio del genocidio el 7 de octubre de 2023, lleva a un proyecto de envío de 5.000 toneladas de ayuda humanitaria, en un gran carguero, que iría acompañado de dos buques de pasajeros con capacidad para llevar a unos 500 activistas de 35 países del mundo y que partiría desde Estambul hacia Gaza, a partir del 18 de abril de 2024. Después de 12 días de espera infructuosa, las personas que iban a navegar hacia Gaza regresan a sus países ante la negativa del gobierno turco de Erdogan a permitir la salida de los barcos.

En 2025 se desarrollan nuevas iniciativas civiles para romper el bloqueo. El 2 de mayo, el barco Conscience es atacado por drones israelíes cuando se preparaba para salir de aguas cercanas a Malta hacia Gaza con unas tripulación de 30 activistas y una carga de ayuda humanitaria. El barco es incendiado y 4 tripulantes sufren heridas leves, apagando el fuego.

A partir de esa iniciativa, grupos de solidaridad con Palestina de los cinco continentes proyectan una protesta contra la situación de Gaza. A la iniciativa se le denominó Marcha Global a Gaza, que trataba de realizar una marcha desde El Cairo hacia Gaza por la frontera egipcia. El gobierno egipcio, al igual que había hecho el gobierno turco el año anterior, lo impidió, reprimiendo y expulsando de El Cairo a cerca de 2.000 activistas de unos 35 países. Entre las personas expulsadas había unas 180 de España. Pero eran muchas más; en un chat de Telegram, había unas 3.000 personas de todo el Estado apoyando la iniciativa y creando grupos de apoyo locales y de comunidades para realizar acciones en España que apoyaran la iniciativa de la marcha en Egipto. Algo similar se hizo en los demás países, creándose una red mundial de apoyo a Palestina basada en redes sociales pero conectadas con numerosos colectivos organizados contra el genocidio y el apoyo a la libertad de Palestina. En paralelo a la acción en Egipto, el 9 de junio, el barco Madleen fue secuestrado por el régimen de Israel y la tripulación hecha presa y encarcelada en Israel.

El genocidio en Gaza seguía inmisericorde. A decenas de personas muertas y heridas diariamente se le iba sumando un rosario de muertes por hambre, por enfermedades y falta de medicación. Pero ya había un movimiento civil en marcha. Se produce un encuentro entre colectivos que desde 2008 habían enviado barcos a Gaza y que en 2010 se configuró como la organización internacional de la Flotilla de la Libertad, junto al nuevo movimiento de la Marcha Global a Gaza, añadiendo además a otro colectivo llamado SUMUD (en árabe significa firmeza y perseverancia), que en paralelo y al unísono a la marcha global a Gaza por Egipto, había intentado llevar un convoy de camiones con ayuda humanitaria a Gaza y que también había sido detenido en el centro de Libia. A ese nuevo movimiento se le denomina la Flotilla Global Sumud y se dispone, en un tiempo récord, a armar una flotilla de 100 barcos, que nuevamente intente romper el bloqueo a Gaza llevando ayuda humanitaria, y exija la apertura de un corredor humanitario libre, el cese del fuego y la libertad de Palestina.

Finalmente, desde el 31 de agosto, en que salen los primeros barcos desde Barcelona, hasta el 8 de octubre en que fueron interceptados los últimos, unos 50 barcos, donde viajaban unas 700 personas de 45 nacionalidades, se multiplican las movilizaciones en todo el mundo contra el genocidio en Gaza. En España, donde coincide la salida de la flotilla con la vuelta ciclista, manifestantes boicotean permanente las etapas exigiendo la salida del equipo israelí de la vuelta. El culmen es el final de la última etapa de la carrera en Madrid, el 14 de septiembre, que es suspendida por la presencia de miles de personas que toman las calles e impiden el recorrido de esta. A lo largo del mes se gestan miles de acciones en todo el mundo. En Italia, hay huelgas generales el 19 y 22 de septiembre y 3 de octubre contra la detención de la flotilla, en España hay manifestaciones gigantescas en Madrid y Barcelona por el mismo motivo y se convoca huelga general el 15 de octubre. En todos los países europeos hay grandes movilizaciones a lo largo de septiembre y octubre. El universo de manifestantes no es solo ideológicamente de izquierda; muchísima gente que no se considera tal también ha salido a la calle a protestar contra el genocidio en Palestina. Y no solo Europa, en los tres últimos meses, enormes manifestaciones en Australia, Corea del Sur, Japón, Indonesia, Malasia, Paquistán, India, mientras que los gobiernos de China y Rusia afirman su apoyo a la libertad de Palestina y también exigen la entrada de ayuda humanitaria y el alto el fuego. En América, países como Cuba, Venezuela, Colombia o Nicaragua, además de que sus gobiernos han manifestado su solidaridad con Palestina y no tienen o han roto relaciones con el régimen de Israel, también han salido cientos de miles de manifestantes a la calle apoyando a Palestina. En EE.UU., el pasado 18 de octubre, más de 7 millones de manifestantes en 2700 ciudades del país salieron a la calle a protestar contra el “el rey Trump”. En las manifestaciones además se apoyaba a los inmigrantes, a la diversidad sexual libre y a Palestina. La causa de Palestina se ha vuelto universal y nunca se ha visto una confluencia de lucha popular con un objetivo preciso de tal magnitud y extensión.

Israel viola el alto el fuego con diversos motivos, día tras día. Pero atrás ha quedado el intento de expulsión de todos los habitantes de ciudad de Gaza y los bombardeos masivos sistemáticos. Está entrando un 30% de la ayuda humanitaria pactada, y en el proyecto de paz no aparece el derecho de Palestina de constituir su Estado libre, mientras los portavoces del régimen juran que nunca habrá un Estado palestino. Pero el tiempo se le acaba a Israel. No ha podido doblegar a la población de Gaza, que de manera heroica ha defendido su derecho a permanecer en su tierra rechazando las ofertas para que se marcharan de Gaza. El principal objetivo teórico de eliminar a la resistencia palestina, a Hamás, pero también a las demás fuerzas combatientes, ha fracasado estrepitosamente; el aclamado ejército de Israel no ha conseguido liberar a ninguno los prisioneros en manos palestinas, en un territorio no mayor de 40 km de largo por 12 km de ancho. El Estado artificial de Israel corre cada vez más el riesgo de desaparecer, y ello sucedería inmediatamente si EE.UU., debido a sus crecientes contradicciones internas y su pérdida de hegemonía, implosionara. Hay planes de paz y proyectos de una caricatura de Estado para Palestina, pero la lucha popular de resistencia en Palestina y la solidaridad internacional expresada en los últimos meses serán la que decidirán cómo será la Palestina libre del futuro.

(*) Responsable de Oriente Próximo en el PCE