El Ministerio de Juventud e Infancia acaba de presentar un informe revelador que enciende todas las alarmas sobre la enorme presencia de diversas tipologías de violencias hacia los niños y niñas. Este informe supone el primer gran trabajo de investigación desde los años 90 sobre este ámbito con más de 10.000 entrevistas a través del recuerdo auto declarado de adultos jóvenes (entre 18 y 30 años) y analizando los ámbitos donde se da, los perpetradores que la ejercen y la caracterización sociodemográfica de quien la sufre.
Aunque hemos asistido en numerosas ocasiones a denuncias de todo tipo de ONG, entidades que trabajan con la infancia, colegios profesionales, etc.… sobre la persistencia de todo tipo de violencias en los ámbitos en los que interactúan los niños, niñas y adolescentes, por primera vez se ha sistematizado por parte del Gobierno un estudio que pretende evaluar la prevalencia de estas violencias. El estudio se enmarca además dentro de los objetivos que marca la Ley Orgánica de Protección de la Infancia ante la violencia (LOPIVI), donde ya se indicaban una serie de hitos en el Área Estratégica 1 de la Estrategia de Erradicación de la Violencia contra la Infancia y Adolescencia (EEVIA) que es garantizar el conocimiento de la realidad de la violencia contra la infancia y adolescencia, necesario para desarrollar estrategias de actuación eficaces y ajustadas a la misma.
Bajo esta premisa el Ministerio de Juventud e Infancia ha encargado un trabajo a SIGMA2 que ha realizado más de 10.530 entrevistas a personas adultas recordando si han sufrido diferentes episodios de violencia durante su infancia y con unos criterios de estratificación por comunidad autónoma, sexo y grupo de edad y realizados los cuestionarios entre el día 31 de octubre de 2024 y el 11 de diciembre de 2024.
Este informe, presentado el pasado mes de octubre, trabaja con variables científicas y examina la violencia sufrida, la distribución de sus perpetradores y entornos, se atiende al caso concreto de la violencia sufrida de manera recurrente o habitual y se analiza la atención y ayuda recibida. En el estudio, además se ha realizado un análisis interpretativo conceptual y estadístico con el objetivo de definir la construcción de las estimaciones de las prevalencias de los tipos de violencia establecidos durante el diseño del cuestionario y se estudia cuáles son las variables sociodemográficas que presentan mayor relación con cada tipo de violencia para que sirva como marco de trabajo para las políticas públicas de prevención, detección y erradicación de todo tipo de violencias hacia la infancia. Supone, por lo tanto, además, un marco muy importante para una necesaria reforma de la LOPIVI en la que el Ministerio de Juventud e Infancia ya trabaja desde hace meses.
Macroencuesta para analizar las violencias
La información recogida mediante una macroencuesta autoadministrada ha permitido obtener estimaciones acerca de seis formas de violencia sufridas durante la infancia y/o adolescencia: psicológica, física, sexual, en el ámbito de la pareja, por negligencia y digital. A lo largo del análisis, se ha evidenciado no solo la alta prevalencia de estas violencias, sino también la diversidad de contextos en los que se manifiestan y la multiplicidad de perpetradores implicados.
Lo alarmante es que en torno a la mitad de las víctimas no solicitaron ayuda ni recibieron ningún tipo de atención especializada por ninguna institución pública o privada
Los datos son preocupantes y deben alertarnos como sociedad, las proyecciones del informe hablan de un escenario en el que casi la mitad de las personas que ahora tienen entre 18 y 30 años declararon haber sufrido violencia psicológica durante la infancia o adolescencia (el 48%); cuatro de cada diez, violencia física (un 40,5%); y tres de cada diez violencia sexual (28,9%). El informe señala además que la violencia en el ámbito de la pareja afectó al 25,7%. Lo alarmante es que en torno a la mitad de las víctimas no solicitaron ayuda ni recibieron ningún tipo de atención especializada por ninguna institución pública o privada. El estudio viene a reforzar lo que ya han detectado numerosos estudios y las propias estadísticas de denuncias; mujeres, personas no binarias, jóvenes LGTBIQ+, las personas migrantes, las que tienen alguna discapacidad o problemas de salud crónicos son los perfiles que más sufren estas violencias recurrentes. De las personas entrevistadas, el 35,7% declara haber sido testigo de violencia durante su infancia y/o adolescencia; haber visto a un adulto/a u otro/a niño/a pegar a un/a niño/a. Con relación al sexo de la persona entrevistada, se estima que el 38,2% de los hombres han sido testigos de violencia frente al 33,1% de las mujeres.
Si bien es cierto que la LOPIVI ha sido una ley pionera, desde su puesta en marcha ha tenido recurrentemente recomendaciones de entidades de todo tipo sobre su implementación (desde el Comité de Derechos del Niño de la ONU hasta el propio Defensor del Pueblo). Esto obliga a replantear algunas cuestiones que ya alertan estos datos del estudio: entre julio de 2013 y julio de 2025, han sido asesinados 65 menores por violencia de género (violencia vicaria), y la violencia sexual y las violencias como el acoso escolar se cronifican.
Nos jugamos ser la primera generación que firmemente decide parar una herencia secular de violencias hacia la infancia con políticas públicas audaces
Políticas públicas audaces
Por ello apostamos por una reforma que en primer lugar debe permitir que el menor sea escuchado en los procesos judiciales, en las formulaciones de denuncias y que existan metodologías claras a la hora de implementar la novedosa figura del coordinador de bienestar que marca la LOPIVI y que es pieza clave para la detección de evidencias de violencias en los ámbitos en los que interactúan las personas menores de edad. Del mismo modo la reforma que pretendemos introduce nuevas variables como el derecho a la atención integral que abarque desde el apoyo psicosocial, educativo y familiar, hasta el acceso a servicios y redes públicas o el derecho a la reparación con la creación además del Estatuto de Víctima del Delito. Nos jugamos, por tanto, ser la primera generación que firmemente decide parar una herencia secular de violencias hacia la infancia con políticas públicas audaces.
Informe – Prevalencia de la violencia contra la infancia y la adolescencia en España: https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/violencia/InformePrevalenciaViolencia_WEB.pdf?v1=







