Novela gráfica

Amar, temer, partir. María Teresa Toral, una vida combatiente

Nos encontramos con un cómic en el que se resalta el mundo de la ciencia, y especialmente el mundo de la ciencia en femenino.
Cómic: "Amar, temer, partir. María Teresa Toral"

Autores: Enrique Royuela (guion) y Marina Valencia (dibujo). 172 páginas, color, edición rústica con solapas. Publicado por Principia Magazine en mayo 2026. Prólogo de Quique Royuela y un precioso epílogo de los autores. El cómic cuenta con el asesoramiento de la historiadora Elisa Garrido. Su edición ha sido posible gracias a la campaña de micromecenazgo promovida por Verkami.

Enrique Royuela (Cuenca, 1976). Doctor en Microbiología, Fisiología y Genética. Profesor universitario y Master en Diseño Gráfico. Cofundador y director de la Editorial Principia, guionista y director editorial de la serie de cómics Intrépidas, sobre pioneras de la ciencia.

Marina Valencia (Madrid). Ilustradora y diseñadora gráfica. Graduada como Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño en Ilustración en la Escuela Artediez. Este es su primer cómic.

Este cómic se ha elegido fundamentalmente por dos razones. La 1ª es que a través de él conocemos la vida de María Teresa Toral, científica española perteneciente a la Edad de Oro de la Ciencia y la Edad de Plata de la Cultura española. Mujer comprometida donde las haya, republicana convencida y luchadora durante toda su vida, una lucha que le costó varios años de cárcel, y finalmente el exilio. La 2ª razón es que es un trabajo alejado de las grandes editoriales y distribuidoras, algo que en esta sección valoramos mucho, y cuando encontramos trabajos de calidad de estas características, no dudamos en presentar.

Es la primera vez que nos encontramos con un cómic de estas características, en el que se resalta el mundo de la ciencia, y especialmente el mundo de la ciencia en femenino. Como se acaba de exponer, María Teresa Toral Peñaranda fue una mujer con una vida interesantísima que este cómic nos ayuda a conocer. Nació en Madrid en 1911 en el seno de una familia numerosa muy culta; desde su infancia mostró una gran inteligencia, hasta el punto de que hablaba 5 idiomas, algo que la sirvió para convertirse en una importante traductora de obras y artículos científicos; además, su familia poseía una gran biblioteca que María Teresa devoraba, y tenía también una gran cultura musical. María Teresa Toral hoy es una gran desconocida y este cómic viene a rescatar la figura de esta gran científica y mujer.

Estudió simultáneamente las carreras de Farmacia y Ciencias Químicas, graduándose en las dos; y aunque farmacia era una carrera “apropiada” para mujeres, la química no lo era tanto, y en el primer año de carrera sufrió la discriminación de sus compañeros masculinos, pero no se rindió y al final obtuvo la admiración y el reconocimiento de todos ellos. Desde muy temprano tiene un gran compromiso con la justicia social, participando desde su entrada en la universidad en todas las protestas estudiantiles en contra de la Dictadura de Primo de Rivera y contra la Monarquía de Alfonso XIII. Durante la República fue directora de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad, organizó hospitales de sangre, guarderías y comedores populares.

Afiliada a la UGT y al Partido Socialista, fue una incansable luchadora, y desde el inicio de la Guerra Civil toma partido por la República, luchando hasta su derrota final, hasta el punto de que, aún teniendo la posibilidad de partir hacia el exilio, se quedó en el interior luchando sin descanso contra el fascismo. Fue detenida varias veces, torturada, encarcelada y condenada a dos condenas de 12 años y un día de prisión cada una, de los que pasó 5 años encarcelada. La primera de las condenas le cae por participar en el Departamento de Pólvoras y Explosivos del Gobierno Republicano, y la segunda por Propaganda Comunista y Auxilio a la Rebelión. De ese período de represión conocemos a Roberto Conesa, despreciable policía, torturador y miembro de la Brigada Político-Social; o a la nefasta directora de prisiones María del Carmen Castro Cardús, personaje con la que María Teresa Toral había coincidido en la Facultad de Farmacia, y que como Inspectora Central de Prisiones y Directora de la Cárcel de Ventas fue responsable del asesinato de las 13 Rosas y 43 hombres más.

A través de su biografía conocemos cómo se desarrolló la lucha de las mujeres por tener un protagonismo en la ciencia en los años 20 y durante el período republicano, y cómo todo eso desapareció con la derrota de la República y el triunfo del fascismo. Vemos la creación del Instituto Nacional de Física y Química y el brillante papel que tuvieron la generación de mujeres científicas que en él trabajaron. Científicas con una gran proyección, incluso internacional, se nos presentan en este cómic. Así, aparte de a María Teresa Toral, podemos ver a Dolores Pardo, Pilar Álvarez-Ude, Piedad de la Cierva, Felisa Martín, Petra Barnés, Vicenta Arnal, Clara Orozco, Natividad Gómez, y un larguísimo etcétera, de manera que es la primera vez que asistimos en un cómic a un despliegue de nombres y disciplinas científicas tan completo. También conocemos a los grandes científicos españoles, personalidades como Enrique Moles, Blas Cabrera, Julio Palacios, Miguel Catalán, Antonio Madinaveitia y Julio Guzmán, todos ellos directores de las diferentes áreas en las que el Instituto se dividía.

A parte de eso, vemos también a los Premios Nobel José Echegaray y Santiago Ramón y Cajal y Jacinto Benavente, a Francisco Giner de los Ríos, Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz, Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, García Lorca, Juan Ramón Giménez y un largo etcétera; o a mujeres del mundo de la cultura como María de Maeztu, María Zambrano, Margarita Neklen, Hildegart Rodríguez, Maruja Mallo, Amparo Poch y Gascón. Asistimos al debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent en el Congreso sobre el voto femenino. Todo esto hace que este cómic se convierta en un magnífico escaparate del mundo cultural de la España de los años veinte y del período republicano. Todo esto significó esa Edad de Oro de la Ciencia y Edad de Plata de la Cultura Española, que este cómic retrata muy bien.

La otra gran protagonista de esta historia es Matilde Landa, mujer también muy culta, militante comunista y también presa en diferentes cárceles del franquismo; conocida sobre todo por su negativa a ser bautizada, que, ante la utilización de su figura por parte de la Iglesia y el franquismo, decide suicidarse. Matilde Landa va a ser la conductora de la mayor parte de esta potente historia y su figura aparece en muchas ocasiones a lo largo de esta historia.

Originalmente esta historia iba a ser dibujada por Conchi Martín, conocida de la editorial Principia por ser la autora de la biografía de la científica italiana Rita Levi-Montalcini dentro de la colección Intrépidas, y Premio Nobel de Medicina en 1986, a la que podemos ver también en este trabajo. Pero finalmente el dibujo lo hizo Marina Valencia, muy experimentada en ilustración, pero sin experiencia en el mundo del cómic, algo que se nota. Sus viñetas están muy separadas entre sí, y sus figuras están perfiladas con lápiz o tinta con trazo débil, y con un dibujo minimalista por su ausencia de detalles. Además, al tratarse de un cómic histórico sus personajes deberían de ser reconocibles, algo que reconocemos que es difícil, pero que no ocurre para nada en este trabajo. El color de los dibujos es un color apagado, no pudiendo distinguir si eso es por la aguada de los tonos empleados, por el tipo de papel utilizado o por ser una decisión de Marina. Sin embargo, tiene viñetas muy hermosas y expresivas, viñetas a doble página como la de la explosión de la bomba de Hiroshima, la del bombardeo de Gernika, con imágenes del cuadro de Picasso, o la del barco Irpinia, o la del inicio de la Guerra Civil, o escenas como la detención y asesinato de Federico García Lorca, con unos tonos muy oscuros que aumentan su dramatismo, o también las escenas que nos cuentan las dramáticas condiciones de vida de las cárceles. Otro hándicap para la lectura de este trabajo es que no está paginado, lo que fomenta la confusión cuando tratas de hacer una lectura pormenorizada.

El cómic está estructurado en una introducción sin título, el Preludio, y los capítulos Amar, Temer, Partir, que dan título al trabajo, con una duración que van desde las 6 a las 86 páginas. Especialmente bonito y detallista es que la introducción contiene fragmentos del poema “La espina roja” de Miguel Hernández dedicado a Matilde Landa, y cada capítulo comienza con una cita de María Zambrano, por dos veces, Concha Méndez por dos veces y Antonio Machado. A su vez, la página del inicio de la Guerra Civil contiene fragmentos de poemas de Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Ernestina de Champourcín, Emilio Prados, Concha Méndez, Federico García Lorca, Miguel Hernández y un breve texto de María Zambrano.

Finalizo esta reseña del cómic con la declaración de intenciones de Enrique Royuela, cuando textualmente dice: “Este cómic quiere ser, ante todo, un acto de memoria. Si al cerrar estas páginas su nombre permanece, si su recorrido no se disuelve en el olvido, si la ficción ha servido para iluminar una verdad humana que la historia oficial dejó en penumbra, entonces este relato habrá cumplido su propósito más honesto: recordar que no hay justicia sin memoria, ni memoria sin quienes se atreven a contarla”.

Gracias a los autores por crear y publicar trabajos como éste, que nos sirven al resto para dar a conocer personajes entrañables, para que su memoria perdure y nosotras y nosotros conozcamos estos fragmentos de nuestra memoria histórica.

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