Ramón Casanellas, la moto fatídica

La biografía de Casanellas define una época, aquellos años 20 y 30, donde la teoría y la acción políticas eran inseparables para un revolucionario.
Ramón Casanellas | serhistorico.net / Dominio público
Ramón Casanellas | serhistorico.net / Dominio público

Utilizo esta tronera para compartir dudas, a veces también descubrimientos que antes fueron un misterio que tuve que desvelar. Así es como funciona el pensamiento crítico, no siempre amparado por la comodidad de las certezas. Hallazgos que provienen de mirar al pasado, pero no como algo fosilizado, sino como lo que nos informa para reconstruir nuestra identidad; miradas que por ser de ahora cuentan lo que somos; y señalan lo que queremos ser en el futuro. 

Llega a Barcelona uno de aquellos cientos de combatientes republicanos vascos, que han conseguido salvar la vida en el combate, y cruzar la frontera antes de que sea cerrada, tras la caída de Irún. Se dirige al hotel Colón, donde está la sede de la JSU, su organización, para que le asignen un puesto en el combate. Lo dirigen al Cuartel Carlos Marx, sito en la Ciudadela, donde se están organizando las milicias populares, en columnas, para partir a los frentes. Es alistado en una unidad mixta vasco-catalana que se prepara para acudir a defender Madrid, que en ese octubre de 1936 es atacada por los fascistas. La unidad se llama Columna Ramón Casanellas.

La columna viaja en tren por Levante. Llegan a Aranjuez, donde les entregan por primera vez fusiles, de fabricación mexicana. Entran en combate a los pocos días en Sevilla la Nueva, Navalcarnero. Cuando el miliciano continúa contándome estas batallas, yo sigo atascado en Ramón Casanellas, ¿quién era ese tipo del que no había oído hablar y que daba nombre a una importante unidad militar?

Su biografía define una época, aquellos años 20 y 30, donde la teoría y la acción políticas eran inseparables para un revolucionario. Ramón Casanellas es un chaval barcelonés que tiene que ponerse a trabajar de aprendiz, en una fábrica metalúrgica, a los siete años, porque su familia es muy pobre. A los 14 años lidera una huelga de aprendices contra los malos tratos de patrones y encargados. Se foguea en los grupos de acción directa de la CNT, que combaten a los pistoleros contratados por la patronal para eliminar a los líderes sindicales. Su participación en las grandes huelgas de 1917 le obliga a exiliarse, cuando tiene 20 años. Regresa dos años después y vuelve a su activismo sindical. El ambiente en Barcelona es muy violento, el culmen es el asesinato por la policía de una veintena de obreros detenidos tras una huelga, aplicándoseles la “ley de fugas”. Casanellas se ofrece voluntario para el grupo que la CNT prepara para atentar contra el presidente de gobierno, Eduardo Dato. El grupo lo forman tres, que se acercan en una moto con sidecar al coche de Dato en la Puerta de Alcalá madrileña, al anochecer del 3 de marzo de 1921. Casanellas conduce la moto, junto a él, Nicolau y Mateu. Los disparos matan a Dato. Casanellas consigue huir, a través de Hendaya, ayudado por un comunista vasco, Leandro Carro. Atravesando Europa llega a la URSS, donde obtiene asilo. En la URSS se hace comunista. Participa con el ejército rojo en Crimea, en la Guerra Civil contra los blancos. Allí conoce a su mujer, María Fortus. Cuando se proclama la República, los tres ejecutores del atentado son indultados. Nicolau y Mateu, que estaban en prisión con una cadena perpetua, tras serles conmutada la pena de muerte; y Casanellas, que vuelve de la URSS, tras un periplo como revolucionario profesional destinado en México.

Los nombres que bautizan calles, brigadas, columnas, fábricas, clubs, están impregnados de hegemonía. Cuesta avanzar en ese terreno, porque el adversario sabe que no es inocuo

En Barcelona es designado para ser el secretario general del nuevo Partido Comunista de Catalunya que se está formando. Como José Díaz, Casanellas es uno de aquellos nuevos dirigentes que provienen de la CNT, y que renuevan el PCE. Sin embargo, no podrá cumplir ese destino, pues otra fatídica moto se cruza en su camino. El 24 de octubre de 1933, en plena campaña electoral, tras participar en un mitin en Igualada, se dirige en moto, acompañado por el también dirigente comunista Francisco del Barrio, a Madrid, para participar en una reunión del Comité Central del PCE. Casanellas conduce demasiado rápido, y en una de las curvas del Bruch choca de frente con un coche. Casanellas y Del Barrio fallecen. Corre el rumor de un atentado, de alguna vieja justa por su papel sindicalista, ya que el dueño del vehículo es Josep Tió, un industrial catalán, pero este rumor se disipa ante las explicaciones de Tió que acude en persona a darlas en la sede del Partido Comunista.

El hijo de Ramón Casanellas, Floreal, que se había formado como piloto en la URSS, muere en un combate aéreo cerca de Zaragoza. María Fortus permanece en España durante de la Guerra Civil, actuando como intérprete. 

Los nombres que bautizan calles, brigadas, columnas, fábricas, clubs, están impregnados de hegemonía, responden a la clase dirigente, a las fuerzas que tienen el dominio en el terreno de las ideas. No hay más que observar el presente, donde nos cuesta tanto arañar cualquier logro en este campo, porque el adversario sabe que no es inocuo. Por eso he querido recordar a Casanellas en este octubre, cuando se cumple el aniversario de su muerte.

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