El Partido Comunista de España (PCE) ha condenado con dureza la incautación de un buque petrolero venezolano por parte de Estados Unidos, una acción que califica de “piratería moderna” y que, a su juicio, supone un nuevo y grave paso en la escalada de agresiones contra la República Bolivariana de Venezuela. La organización considera que este episodio se inscribe en una estrategia más amplia de hostigamiento político, económico y militar impulsada desde Washington.
Según el PCE, la operación contra el buque se suma a otras medidas como el acoso naval, las amenazas militares, el cierre del espacio aéreo y la imposición de sanciones unilaterales. Todas ellas, sostiene, persiguen un mismo objetivo: impedir que Venezuela ejerza su derecho soberano a disponer y comercializar libremente sus recursos naturales, vulnerando principios básicos del derecho internacional y de la libertad de navegación.
La formación comunista advierte además de que estas acciones no solo afectan a Venezuela, sino que buscan bloquear los suministros energéticos a países aliados, especialmente Cuba. En este sentido, denuncia que la política de “máxima presión” tiene un impacto directo sobre el sistema energético cubano y sobre las condiciones de vida de su población, en lo que considera una estrategia deliberada de asfixia económica y desestabilización.
En su comunicado, el PCE también carga contra las “amenazas explícitas e intolerables” lanzadas por el expresidente Donald Trump y su administración contra los gobiernos de Colombia y México. A su entender, se trata de intentos de imponer miedo y sumisión a Estados soberanos mediante la intimidación, la coacción y el chantaje político.
Para los comunistas, este conjunto de actuaciones refleja la persistencia de una lógica colonial e intervencionista que identifican con una reedición contemporánea de la Doctrina Monroe. Una política, afirman, orientada a mantener por la fuerza la dominación de Estados Unidos sobre América Latina y el Caribe, en abierta contradicción con los principios de soberanía, igualdad entre Estados y respeto al derecho internacional.
Ante lo que califican como una escalada “extremadamente peligrosa”, el PCE hace un llamamiento urgente a las organizaciones de izquierdas, democráticas, sindicales y populares, así como a los colectivos defensores de los derechos humanos, para articular una respuesta común. Reclama una movilización amplia, sostenida y coordinada que ejerza presión política y social contra el Gobierno estadounidense y contra aquellos ejecutivos que se alineen con sus planes o mantengan una posición pasiva.
Asimismo, la organización aboga por reforzar la coordinación entre gobiernos soberanos y por impulsar mecanismos de cooperación, defensa mutua y acción conjunta frente a lo que define como una ofensiva imperialista “desesperada”, destinada a prolongar una hegemonía en declive.
El comunicado concluye con un mensaje de solidaridad al pueblo venezolano, a su Gobierno y a los pueblos de América Latina y el Caribe que, según el PCE, están siendo víctimas de esta escalada de presión. “Frente al atropello imperialista —subraya—, la dignidad de los pueblos acabará imponiéndose”.







