El PSOE acepta reunirse con Sumar para relanzar la legislatura tras los casos de corrupción

Izquierda Unida, a través de Antonio Maíllo, defendió la vía del diálogo frente a la remodelación del Ejecutivo planteada por Yolanda Díaz
Pedro Sánchez haciendo balance del curso político. – Fuente: Moncloa.

El PSOE ha accedido a reunirse con Sumar para revitalizar el Gobierno de coalición, en medio de un contexto de corrupción y tensiones internas. Se debatirán medidas para abordar estas crisis y reactivar la agenda social del Ejecutivo. Ambas partes buscan preservar la estabilidad gubernamental a pesar de las diferencias internas.

El PSOE ha aceptado la petición de los partidos que integran Sumar para mantener una reunión destinada a “relanzar” el proyecto del Gobierno de coalición, en un contexto marcado por la acumulación de casos de corrupción y acoso en las filas socialistas y por el aumento de la tensión entre los socios del Ejecutivo.

El encuentro, que podría celebrarse esta misma semana, reunirá a representantes del PSOE —entre ellos la secretaria de Organización, Rebeca Torró— y a los partidos de Sumar, con el objetivo de analizar la situación política actual, conocer las medidas que los socialistas prevén adoptar ante los casos conocidos y acordar una hoja de ruta que permita reactivar la agenda social del Gobierno, especialmente en materias como vivienda y políticas sociales.

Dentro del espacio de Sumar han coexistido distintos enfoques para afrontar la crisis. Mientras la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, reclamó públicamente una remodelación del Gobierno, una propuesta descartada de inmediato por el presidente, Pedro Sánchez, otras fuerzas de la coalición apostaron por rebajar la confrontación y abrir un espacio de diálogo político. En esa línea se situó Izquierda Unida, cuyo coordinador general, Antonio Maíllo, defendió la necesidad de una reunión formal entre socios para encauzar la situación sin cuestionar la continuidad del Ejecutivo.

La posición de IU fue mejor recibida en el PSOE en un momento especialmente delicado para Sánchez, que a los casos de corrupción y acoso suma la pérdida de la mayoría parlamentaria tras la ruptura con Junts. Desde Moncloa, no obstante, se ha tratado de restar dramatismo a la petición de Sumar. La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, llegó a señalar que las reuniones entre socios son habituales y evitó pronunciarse sobre la posibilidad de una salida de Sumar del Ejecutivo, pese a que Díaz calificó la situación de “insostenible”.

Alegría subrayó que PSOE y Sumar son “dos partidos distintos”, pero insistió en que el objetivo común sigue siendo agotar la legislatura y mantener el rumbo de las políticas públicas. Una línea que comparten las fuerzas políticas que integran Sumar, que, más allá de las discrepancias internas, coinciden en la necesidad de preservar la estabilidad del Gobierno para avanzar en los compromisos adquiridos.

Pedro Sánchez ha reiterado en sus últimas intervenciones que está “muy cómodo” con el Ejecutivo de coalición y ha limitado los posibles cambios a sustituciones puntuales por motivos electorales, como la salida de la ministra de Educación, Pilar Alegría, para concurrir a las elecciones autonómicas en Aragón. Sin embargo, en el ala socialista del Gobierno persiste el malestar por la presión ejercida desde Sumar, especialmente por la exigencia de una remodelación más amplia.

Con la reunión ya sobre la mesa, PSOE y Sumar se encaminan ahora a un intento de recomponer la confianza y reordenar prioridades. Un movimiento que, sin cerrar todas las heridas abiertas, busca frenar la escalada de tensión y devolver al primer plano la acción política del Gobierno de coalición.

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