Levantamiento revolucionario del pueblo iraní: por pan, libertad y dignidad humana

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Las protestas generalizadas que actualmente se desarrollan en Irán tienen su origen en profundas y acumuladas insatisfacciones económicas y sociales, entre ellas el aumento acelerado del costo de la vida, el crecimiento de la población por debajo del umbral de pobreza, la drástica reducción del poder adquisitivo de la ciudadanía, así como la corrupción estructural y la ineficacia del sistema de gobernanza. Estas tensiones sociales desembocaron, en un momento decisivo, en protestas callejeras que, con la incorporación de diversos sectores sociales, se transformaron rápidamente de un movimiento localizado en un levantamiento político amplio y generalizado contra la República Islámica.

El movimiento de protesta, que comenzó en los bazares y en algunos centros económicos y comerciales, fue adquiriendo gradualmente una dimensión nacional, abarcando Teherán y numerosas ciudades grandes y pequeñas del país. Los manifestantes, mediante consignas directas dirigidas contra los más altos niveles del poder político, exigieron cambios fundamentales, y en algunas concentraciones se expresó de manera abierta el apoyo a alternativas políticas.

Desde el 8 de enero, y de forma paralela a los llamamientos políticos realizados tanto dentro como fuera del país, la actuación de las fuerzas de seguridad —que inicialmente parecía más contenida— derivó rápidamente en una represión violenta y en el uso generalizado de la fuerza contra los manifestantes. Los informes procedentes de fuentes de campo y organizaciones de derechos humanos indican la aplicación de una violencia severa, detenciones masivas y el uso de armas de fuego contra ciudadanos que participaban en las protestas.

A partir del 10 de enero, con el corte generalizado de internet y el bloqueo de los canales de comunicación, el acceso libre a la información y la posibilidad de evaluar de forma independiente la magnitud de la represión se han visto gravemente reducidos. En este contexto, el presente informe, basándose en los datos y documentos publicados por la agencia de noticias HRANA, intenta ofrecer una imagen documentada —aunque necesariamente limitada— de los acontecimientos de los últimos tres días.

Al mismo tiempo, si bien se valora positivamente el apoyo y la solidaridad internacional con las demandas del pueblo iraní, se subraya que cualquier tipo de intervención extranjera, bajo cualquier pretexto, puede conducir a un aumento de la violencia, la inestabilidad y el debilitamiento del movimiento de protesta. En contraste, los esfuerzos de las instituciones internacionales y de derechos humanos para ejercer presión con el fin de detener la represión, prevenir la violencia estatal y defender los derechos fundamentales de la ciudadanía son considerados necesarios y dignos de respaldo.

Día quince de las protestas nacionales en Irán: aumento significativo de la estimación de víctimas humanas

Según los últimos datos recopilados y verificados por la agencia de noticias HRANA, hasta el decimoquinto día de las protestas nacionales en Irán se ha confirmado la muerte de al menos 544 personas en relación con estas movilizaciones. Además, decenas de otros informes de fallecimientos continúan en proceso de revisión. En el ámbito de las detenciones, se ha registrado el traslado de más de 10.681 personas a centros de detención y prisiones. Las protestas han sido reportadas en 585 puntos del país, incluidos 186 municipios en las 31 provincias de Irán.

De acuerdo con HRANA, órgano informativo del Conjunto de Activistas de Derechos Humanos en Irán, durante el decimoquinto día de las protestas y en un contexto en el que el corte masivo de internet desde el día trece ha obstaculizado gravemente el proceso de recopilación y verificación independiente de datos, en las últimas 24 horas esta entidad ha recibido un nuevo conjunto de datos y documentación visual. Estas evidencias —en particular las pruebas visuales relacionadas con centros de almacenamiento de cadáveres en los alrededores de Teherán— han incrementado de manera significativa la capacidad de verificación y han dado lugar a lo que puede describirse como un “salto estadístico” en el número de víctimas mortales. Paralelamente, la narrativa oficial del gobierno ha continuado con un lenguaje más explícito y securitario, atribuyendo la responsabilidad de los hechos a “terroristas” y “alborotadores armados”.

Estado de las comunicaciones y sus consecuencias para el acceso a la información

El corte nacional de internet ha entrado en su tercer día, lo que ha incrementado las preocupaciones sobre una posible intensificación de la represión. Según el organismo de monitoreo de internet NetBlocks, el nivel de conexión de Irán a la red global se mantiene en torno al uno por ciento de su capacidad normal, una situación que en la práctica ha reducido al mínimo el acceso público a la información y la capacidad de comunicación entre los ciudadanos.

En este contexto, la Misión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas ha instado al gobierno iraní a restablecer de inmediato el acceso a internet y a las redes de telefonía móvil, así como a poner fin a la represión violenta de las protestas. La misión también ha expresado su preocupación por informes que indican que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional habría emitido órdenes de represión “decisiva y sin contención” a las fuerzas de seguridad.

Resumen estadístico de HRANA hasta el 11 de Enero

Según los últimos datos consolidados y verificados por HRANA hasta el 11 de enero, el patrón estadístico de las protestas y las víctimas es el siguiente:

47 miembros de las fuerzas militares y policiales han muerto.
1 funcionario civil vinculado al gobierno (un fiscal) ha sido asesinado.
483 manifestantes han perdido la vida.

8 menores de 18 años han sido identificados entre las víctimas mortales (no incluidos en la cifra total).

5 personas han fallecido como civiles no manifestantes.

En consecuencia, el número total de víctimas confirmadas asciende hasta la fecha a 544 personas. Además, HRANA ha recibido 579 informes adicionales de muertes que aún se encuentran en proceso de verificación.

En cuanto a las detenciones, con acceso a nuevos datos procedentes de varias prisiones utilizadas como centros de traslado de los detenidos en las recientes protestas, el número de arrestos confirmados ha alcanzado los 10.681 casos. Asimismo, se ha informado de la difusión de 96 confesiones forzadas de detenidos en medios oficiales o cercanos al gobierno.

Eje principal de los acontecimientos recientes: pruebas visuales y concentración de cadáveres en un solo lugar

El acontecimiento más relevante de las últimas 24 horas ha sido la difusión masiva de vídeos e información relacionados con la conservación de cadáveres en el Instituto de Medicina Legal de Kahrizak y en centros afiliados a la Organización de Medicina Legal de Teherán. Este hecho ha incrementado tanto la sensibilidad de la opinión pública como la capacidad de verificación de las organizaciones de derechos humanos en los casos de fallecimientos.

Los vídeos publicados muestran la presencia de un número considerable de cuerpos en el centro forense de Kahrizak. En las imágenes se observa a familias identificando cadáveres, y según la información visible en algunos de los vídeos, el número de cuerpos podría estimarse en hasta aproximadamente 250. En otros vídeos, numerosos ciudadanos aparecen identificando a sus familiares entre los cuerpos.

En un paso significativo, la radiotelevisión estatal de la República Islámica de Irán también difundió un reportaje visual desde un “gran hangar” en el que se observan numerosos cadáveres, aunque la narrativa oficial atribuyó las muertes a los “manifestantes”. Este informe fue emitido después de que, en la noche del 10 de enero, vídeos recibidos por HRANA mostraran la concentración de decenas de cuerpos sin vida en una gran sala, así como la presencia de familiares buscando e identificando a sus seres queridos, lo que evidencia la magnitud de las víctimas durante la represión.

La convergencia de estas pruebas —vídeos no oficiales, informes mediáticos y una cobertura limitada en medios estatales— junto con otros documentos no públicos recibidos por HRANA, ha contribuido a explicar el aumento repentino de las cifras de víctimas y ha acelerado simultáneamente el proceso de revisión de los casos por parte de organismos de supervisión y derechos humanos.

Narrativa oficial del gobierno e intensificación del discurso de seguridad

En el ámbito de las posiciones oficiales, el gobierno iraní declaró en la noche del 11 de enero “tres días de luto público” y, sin hacer referencia al papel de las fuerzas de seguridad, atribuyó la muerte de manifestantes y agentes estatales a “criminales terroristas urbanos”, comparando la violencia registrada con las acciones del grupo ISIS.

Asimismo, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, en una entrevista televisiva, calificó a los manifestantes de “terroristas” y pidió una respuesta “decisiva” por parte de las fuerzas de seguridad, afirmando además que los manifestantes reciben “órdenes” de Estados Unidos e Israel. Esta construcción discursiva se produce en paralelo a numerosos informes sobre la difusión de imágenes de violencia y disparos directos contra manifestantes en redes sociales.

En este mismo contexto, han surgido informes sobre intentos del gobierno de gestionar la narrativa de las víctimas, incluyendo afirmaciones de que una parte significativa de los fallecidos murió por armas blancas o que los disparos se realizaron a muy corta distancia pero no por parte de las fuerzas de seguridad. Estas afirmaciones, junto con las imágenes publicadas que muestran impactos de bala en algunos cuerpos, requieren un examen más exhaustivo y una verificación independiente.

Indicadores de campo: informes limitados pero preocupantes

A pesar del corte generalizado de internet, algunos informes de campo desde Teherán continúan transmitiéndose a través de canales de comunicación alternativos. Además de informaciones sobre la continuidad de las protestas en determinadas zonas, datos verificados indican que los mensajes SMS, otros medios de comunicación e incluso las líneas telefónicas fijas se interrumpen completamente en muchas áreas a partir de las 20:00 horas.

Asimismo, en el día de hoy se han recibido vídeos de protestas en Teherán y Bandar Abbas, en los que se escuchan claramente disparos.

Reacciones internacionales en las últimas 24 horas

En el plano internacional, se ha informado de una serie de posicionamientos y consultas diplomáticas en respuesta a la situación en Irán. Entre ellos, la Misión de Investigación de las Naciones Unidas ha solicitado el restablecimiento inmediato del acceso a internet y el cese de la represión violenta, expresando su preocupación por las órdenes de represión “sin contención”. Amnistía Internacional, por su parte, ha emitido un llamamiento urgente solicitando pruebas visuales e información detallada sobre las víctimas con fines de documentación jurídica.

Asimismo, el portavoz adjunto del Departamento de Estado de Estados Unidos informó de una conversación entre Marco Rubio y su homólogo francés sobre Irán. Un informe del Wall Street Journal señala que Donald Trump tiene previsto reunirse con altos funcionarios de su administración para debatir opciones específicas de respuesta a los acontecimientos en Irán, incluidas sanciones adicionales, acciones cibernéticas y la posible provisión de Starlink. Además, el ministro de Transporte del Reino Unido describió a Irán como un “Estado hostil y represivo”, mientras que los ministros de Asuntos Exteriores de Australia, Canadá y la Unión Europea expresaron en una declaración conjunta su apoyo al coraje del pueblo iraní.

Conclusión

El decimoquinto día de las protestas nacionales en Irán transcurrió en un contexto en el que el corte de internet y las amplias interrupciones de las comunicaciones han limitado de forma sistemática la capacidad de información y documentación independiente. No obstante, la difusión de vídeos relacionados con el Instituto de Medicina Legal de Kahrizak y su reflejo —aunque limitado— en los medios estatales se convirtieron en un punto de inflexión en el proceso de verificación y completamiento de los expedientes de fallecimientos. Al mismo tiempo, la declaración de luto público y la intensificación del discurso securitario del gobierno, junto con la caracterización explícita de los manifestantes como “terroristas” por parte del presidente, constituyen indicios claros de un endurecimiento del enfoque de seguridad y de los esfuerzos por controlar la narrativa oficial. A nivel internacional, la presión para restablecer el acceso a internet y poner fin a la represión, especialmente por parte de organizaciones de derechos humanos y mecanismos de las Naciones Unidas, continúa intensificándose.

Responsable de Relaciones Internacionales del Partido de la Izquierda de Irán.

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