La abominable acción militar del gobierno de Estados Unidos contra todas las venezolanas y los venezolanos en la madrugada del 3 de enero de 2026, marca un nuevo momento de la humanidad, puede afirmarse que es el fin de un mundo basado en los tratados y las leyes internacionales, y el inicio de la barbarie y la violencia.
El secuestro del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Dama y Diputada, Cilia Flores, viola las Convenciones de Viena, todos los tratados que rigen las relaciones entre los Estados, todos los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, vale decir, todo el andamiaje de la institucionalidad internacional sucumbió, y ese hecho pone en peligro a todas las naciones.
Ciento seis personas murieron por el bombardeo a Caracas, al estado La Guaira y al estado Miranda, más de ciento cincuenta sufrieron heridas, y el impacto sicológico sobre toda la población es incalculable, toda vez, que persiste sobre la Patria de Simón Bolívar, la amenaza de un nuevo ataque con el armamento más sofisticado que haya empleado el ejército estadounidense.
Horas y días de sufrimiento de todo un pueblo, la agresión comenzó en agosto de 2025, cuando el gobierno de Estados Unidos concentró la fuerza militar más grande que se haya conocido en América Latina, e inició acciones contra pequeñas lanchas en el mar Caribe, con una intensa campaña mediática que anunciaba el horror que vivimos y con el silencio incomprensible de algunos…
Nunca antes, en doscientos años de vida republicana, Venezuela fue objeto de un ataque militar, y nunca su Fuerza Armada libró guerra alguna contra otro país, y es posible afirmar con toda certeza que no existe ninguna razón que pueda señalar que hubo o hay una confrontación de carácter bélico con Estados Unidos.
Lo que argumentaron para justificar la acción de fuerza: el narcotráfico, es sencillamente absurda, todas las instituciones internacionales en sus informes señalan con rigor que en este país, tal fenómeno, es insignificante, y la decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, de declarar que el “Clan de los Soles” no existe ni nunca existió, más clara no puede ser.
La evidencia la marcan las declaraciones de los voceros gubernamentales de la Casa Blanca, el interés de la primera potencia mundial en Venezuela es que en el subsuelo está la mayor reserva probada de petróleo del mundo, 303 mil millones de barriles de petróleo, además, 201 billones de pies cúbicos de gas, lo que la sitúa como la 34° mayor reserva del planeta, 14 mil millones de toneladas métricas de hierro, de las cuales, 3 mil 600, son reservas probadas, ocho mil toneladas de oro, la mayor reserva de América Latina, 500 millones de toneladas de carbón, el 2% de los recursos de agua dulce renovable del planeta, Venezuela también es una de las mayores reservas de biodiversidad del mundo, la fuente de la energía eléctrica en un 80% es hídrica, y también tiene fosfatos, níquel, cobre, coltán.
Y a todas esas riquezas hay que sumarle la que tiene mayor valor: la capacidad y calidad de sus trabajadores y trabajadoras de todas las ramas de los servicios y de las industrias, es éste un pueblo emprendedor, alegre, acostumbrado a superar dificultades, un país que hoy puede mostrar al mundo su cohesión social, su conciencia democrática, su conciencia patriótica, la fortaleza de su democracia profunda, un país en el que la solidaridad brota por doquier.
Desde el ocho de marzo de 2015 el gobierno del Presidente Barack Obama declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de Estados Unidos”, con esa “justificación” iniciaron el bloqueo económico contra nuestro país, decisión que fue seguida por el primer gobierno de Donald Trump, que, en 2019, aplicó medidas directas contra la industria petrolera para asfixiar a la economía venezolana, además de las aplicadas contra todas las transacciones financieras, lo que continuó Biden y renueva Donald Trump.
¿Cuál es la razón para atacar a Venezuela de esa manera? ¿Qué puede justificar tal ensañamiento?
Desde hace unos diez años, desplegaron con toda fuerza su principal ataque, dejar sin comida al país, sin medicinas, sin repuestos, emprendieron una campaña para que la gente saliera de Venezuela con falsas ofertas de trabajo, que luego no las cumplían, una operación mediática de gran calado, que incluyó el paso por el Darién, y todo esto acompañado por un cerco político y diplomático.
No cabe duda, el plan consistía en destruir a la República Bolivariana de Venezuela para adueñarse de sus inmensos recursos.
Mientras la canalla mediática hace su trabajo de horadar la tranquilidad de las y los venezolanos, la quinta columna de la fuerza imperial, es decir, la facción fascista de la oposición fue capaz de: solicitar abiertamente que se aplicarán sanciones económicas para que el pueblo pase hambre, la violencia callejera, lo que aquí se llama “guarimbas”, la incursión de fuerzas mercenarias, el intento de invasión en 2019, distintos intentos de golpe de Estado, todo eso les fracasó, así como también, la operación de crear un gobierno paralelo, que terminó siendo una estafa, verdaderos delincuentes que aún disfrutan en el exterior de lo que se roban de los recursos de la República.
Otro de los temas más recurrentes contra la Revolución Bolivariana, contra el comandante Hugo Chávez y contra el presidente Nicolás Maduro Moros, fue el de calificar al sistema político basado en la Constitución de 1999, como una dictadura.
Resulta insólito que gobiernos que se imponen en el mundo con base en su fuerza militar, en su hegemonía comunicacional, —y en el control de los algoritmos de las nuevas tecnologías—, en la manipulación, en las presiones, las amenazas, pretendan decirle al mundo que son garantes de la democracia. ¡Qué descaro!
Venezuela tomó la decisión de construir su propio modelo político, no le dice a nadie que lo asuma como propio, no se lo impone a nadie, simplemente cumple con un derecho consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, así como también, el derecho a usar sus recursos naturales para el desarrollo social y económico de la nación.
Nadie duda que si en Washington no les gusta un gobierno, lo declaran dictadura, es decir, aplican la dictadura mundial de su fortaleza militar para acabar con las democracias.
Estamos frente al gran desafío de la humanidad:
¡Civilización o barbarie!
EL JUICIO
El Presidente Nicolás Maduro se presentó frente al juez, con la serenidad de siempre, con su bondad, con su inteligencia, y la valentía que lo acompaña siempre.
Dejó claro que es el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que es un prisionero de guerra, que fue sacado de su casa junto a su esposa, que es inocente, que es un hombre decente.
El lunes 5 de enero, unas horas después de su secuestro en Caracas y de ser llevada por la fuerza junto a su esposa, Cilia Flores a Nueva York, el Jefe del Estado de Venezuela inició lo que se conocerá como el juicio de la humanidad contra la barbarie.
Desde el cuatro de enero, las movilizaciones populares todo el territorio nacional no cesan, todos los venezolanos tienen hoy una causa común:
La liberación inmediata del Presidente Nicolás Maduro y de la Primera Dama y Diputada, Cilia Flores.
¿Por qué debe ser liberado?
Porque es absolutamente infame la acusación que se hace.
Porque Nicolás Maduro es un jefe de Estado y los Jefes de Estado tienen inmunidad, tal y como está establecido en las Convenciones de Viena sobre las relaciones entre los Estados.
Porque fue secuestrado.
Porque ningún tribunal de Estados Unidos ni de ningún otro país tiene competencia para juzgarlo.
Porque su secuestro significa que, de aquí en adelante, cualquier jefe de Estado podrá ser secuestrado por una fuerza militar y sacado de su país.
¿Qué mundo es ese?
¿Adónde fue a parar la Carta de las Naciones Unidas?
¿Qué pasará con los tratados y leyes internacionales?
Lo cierto es que si se aplicara la Justicia, el Presidente Maduro y la Diputada Cilia Flores deben ser puesto en libertad de manera inmediata, tal como lo han planteado, de manera reiterada, distintos gobiernos del mundo.
El Juicio al Presidente Maduro y a la Diputada Cilia Flores es la causa de la humanidad contra la barbarie.
DIPLOMACIA BOLIVARIANA DE PAZ
De manera inmediata, y constatado el ataque militar y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro, por orden expresa del Tribunal Supremo de Justicia, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió las funciones y responsabilidades de la Presidencia, el 5 de enero se instaló –como lo ordena la constitución- la Asamblea Nacional, y de inmediato, la juramentó como Presidenta Encargada de la República, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en un acto solmene le entregó el bastón de mando que la acredita como comandante en Jefe de la FANB.
Delcy Rodríguez, en su condición de presidenta encargada, Diosdado Cabello Rondón, como vicepresidente de Justicia y Paz, además de secretario general del PSUV, y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, junto a la presidente del Tribunal Supremo de Justicia, y el Fiscal General de la Nación, tienen la potestad del funcionamiento de los poderes públicos del Estado, además de las 24 gobernaciones con sus respectivos consejos legislativos, y las 335 alcaldías con sus concejos municipales.
Es decir, todas las instituciones de la democracia venezolana están funcionando y se estableció como política central tres grandes objetivos nacionales:
1.- Lograr la liberación inmediata del Presidente Nicolás Maduro Moros y de la Primera Dama y Diputada, Cilia Flores. 2.- Mantener la paz y estabilidad de la nación. 3.- Avanzar en el desarrollo del Plan de las 7 Transformaciones y la gobernanza plena del país.
Desde el mismo día 3 de enero, el Gobierno Bolivariano sostuvo y sostiene un grado de relación respetuosa con el gobierno de Estados Unidos, asumiendo, que la disputa histórica entre la “Doctrina Monroe”, que es la tesis fundamental del imperialismo, y la doctrina del Libertador Simón Bolívar, es una realidad, y que adoptamos la vía de la diplomacia bolivariana de paz, para alcanzar los objetivos que nos hemos trazado como nación libre e independiente.
¿Cómo entender que después de un ataque atroz, y el secuestro del Presidente Maduro y de la diputada Cilia Flores, se mantenga la estabilidad del país, y que el gobierno sea ejercido de manera clara y contundente por la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez?
La respuesta a esta interrogante es clara: la prédica revolucionaria del Comandante Hugo Chávez y del Presidente Nicolás Maduro, quienes asumieron el pensamiento político de Simón Bolívar, de Francisco de Miranda, de Simón Rodríguez y de Ezequiel Zamora, genera una sólida conciencia en el pueblo de Venezuela, conciencia profundamente democrática, patriótica, nacionalista, éste es un país con presente y con futuro, que sabrá sortear con sabiduría e inteligencia el momento más crítico que ha vivido la República en doscientos años.
Hay que decir también, que si hoy en Venezuela no hay una guerra civil, ni nada que se le parezca, se debe a la existencia de una fuerza política y social que tiene capacidad para gobernar y resolver los grandes desafíos que la Patria tiene por delante, aquí hay cohesión social, y por encima de todo, hay una realidad inequívoca: las y los revolucionarios venezolanos tenemos plena consciencia de la importancia decisiva de la UNIDAD.
Ahora bien, la unidad no es una simple consigna, parte de la comprensión del momento histórico que vive la humanidad, de la capacidad para entender el estado de la relación de fuerzas en el mundo.
Los imperios nunca aceptarán una realidad de nuestra historia, la única vez que nuestro ejército ha salido de las fronteras fue para derrotar al imperio de España en las tierras de América del Sur, y para construir repúblicas, con Simón Bolívar y el Ejército Unido Libertador al mando; nosotros tenemos la convicción que el modelo del capitalismo es inhumano e inviable, además, nuestro sistema político se fundamenta en la democracia directa, participativa y protagónica, y esto nos confronta con los regímenes dictatoriales que se basan en el poder del capital para gobernar, y utilizan las patrañas de los algoritmos para cimentar la división y la desintegración de la sociedad.
Igualmente, hay una realidad que no se puede obviar, el imperialismo no tiene como auto-sostener su poder con base en su industria y su comercio, su realidad económica no tiene salidas sin el uso de la fuerza para apropiarse de los recursos naturales de otras naciones.
Y, por último, es imprescindible decir que nosotros abogamos por la paz, por la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas, por la vigencia del derecho internacional, por los conceptos fundamentales que emanan de la Declaración de los Derechos de los Ciudadanos y de los Pueblos.
Venezuela tiene derecho a vivir en paz.







