Miles de personas vuelven a llenar el centro de Madrid para exigir límites al precio del alquiler

El Sindicato de Inquilinas denuncia el “modelo rentista” y reclama una bajada del 50% de los alquileres, contratos indefinidos y la recuperación de viviendas en manos de fondos buitre

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Miles de personas han vuelto a tomar este domingo las calles del centro de Madrid para exigir una regulación efectiva de los precios de la vivienda y denunciar la crisis habitacional que atraviesa la capital y buena parte del país. Convocada por el Sindicato de Inquilinas bajo el lema “La vivienda nos cuesta la vida”, la movilización ha recorrido el centro de la ciudad entre cánticos contra la especulación inmobiliaria, los fondos de inversión y los pisos turísticos.
La protesta, que también se ha replicado en otras ciudades, ha reunido a 80.000 personas según los organizadores, mientras que la Delegación del Gobierno rebaja la cifra a 23.000 asistentes. Durante toda la marcha se han escuchado consignas como “expulsa un turista, recupera una vecina”, “los caseros nos roban el sueldo” o “no nos vamos, nos quedamos”, acompañadas por miles de llaves agitadas al aire.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, ha calificado la situación de “insostenible” y ha señalado directamente a los “rentistas” y grandes propietarios como responsables de la escalada de precios. Además, ha criticado los discursos que, según denunció, intentan desviar el foco hacia la población migrante o la ocupación.
“Tenemos que mirar a quienes acaparan vivienda para especular y maximizar beneficios”, afirmó Del Río, que defendió la necesidad de “expandir la desobediencia frente al sistema rentista”. Entre las principales reivindicaciones del colectivo figuran una reducción del 50% en el precio de los alquileres, el retorno a contratos indefinidos y la incorporación al parque público de viviendas actualmente en manos de fondos de inversión.
Durante la manifestación también hubo críticas al Gobierno central presidido por Pedro Sánchez. Los manifestantes denunciaron la paralización de medidas como la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, mientras coreaban que “los rentistas son culpables y el Gobierno responsable”.
El Ejecutivo madrileño de Isabel Díaz Ayuso también fue objeto de las protestas. Desde el Sindicato de Inquilinas consideran que tanto la Comunidad como el Ayuntamiento gobiernan “para la minoría rica” y critican iniciativas como el Plan VIVE, al que acusan de favorecer la lógica especulativa en lugar de garantizar vivienda asequible.
La movilización reunió a perfiles muy diversos. Silvia, vecina de Usera de 58 años, explicó que vive con incertidumbre cada renovación anual de contrato pese a mantener una buena relación con su casera. Rodrigo Polanco, de 23 años, denunció que los jóvenes están siendo expulsados hacia la periferia por los elevados precios de la vivienda en Madrid.
También participaron familias preocupadas por el impacto social de la gentrificación. Lidia Posada, abogada de 41 años, relató cómo varios niños han tenido que abandonar colegios del barrio debido a las subidas del alquiler. “La crisis de vivienda afecta a todos los aspectos de la vida”, aseguró.
La marcha concluyó en torno a las 14.00 horas en la calle Alcalá, a la altura de la estación de Sevilla, acompañada por colectivos feministas, antirracistas, pensionistas y plataformas contra los desahucios. El cierre volvió a dejar uno de los lemas más repetidos de la jornada: “Ni casas sin gente ni gente sin casas”.

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