Cada uno ha podido vivir el 23F de 1981 de forma diferente. Particularmente, esa tarde, trabajando en el sindicato USO, tras la interrupción en la radio de la votación para la investidura de Calvo Sotelo, llevamos las fichas de los afiliados a un domicilio particular; tras ello, fui hacia el Congreso. Me tuve que detener e introducir en la cafetería Edelweiss, que está detrás de la entrada al Congreso por los leones. Desde allí, observé que algunos guardias civiles con mosquetón entraban y salían del Congreso, atravesando el supuesto cordón de la policía nacional que les dejaba paso, y entraban en el Edelweiss y pedían coñac u otras bebidas espirituosas. Ya olían a alcohol. Fuimos desalojados pocos minutos después. De ahí, me acerqué a la carrera de San Jerónimo, a la altura de Cedaceros y, espontáneamente, varias personas con barba, con la pinta habitual de «rojos» gritamos algo así como «libertad» «democracia»,.. La policía nacional nos cargó y nos dispersamos. Desde una cabina telefónica llamé a un periodista que conocía señalando la entrada y salida de guardias civiles del Congreso sin ser molestados por la policía nacional y el comportamiento de ésta con la gente que gritaba esas inocentes consignas. Pasé la noche en las escaleras del Palace. Desde ahí, vi los diferentes cordones de diferentes fuerzas de orden público, el desconcierto, la entrada a pie del oficial marino Camilo Menéndez,… y a otros militares y los cordones dejándoles paso. Vamos, desde mi punto de vista, no había una fidelidad a Constitución alguna y que las fuerzas de orden podían ponerse a un lado u a otro según el viento del poder soplase. Una situación líquida en la que no había seguridad del compromiso democrático de muchas personas.
Corría febrero de 2001, a los 20 años del intento de golpe de Tejero, Milán del Bosch, … y una trama civil no lo suficientemente desvelada, cuando desde el grupo de apoyo parlamentario de IU en el Congreso, estando entre otros presente el inefable Manuel Fernández-Cuesta, en ese momento redactor jefe de Mundo Obrero, propusimos al diputado Felipe Alcaraz que realizase una pregunta de esclarecimiento de lo ocurrido 20 años antes.
Esta es la pregunta que se hizo,
184/007369 A la Mesa del Congreso de los Diputados
Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, se formulan las siguientes preguntas dirigidas al Gobierno para las que se solicita respuesta escrita.
En los países de tradición democrática existen leyes reguladoras de los secretos oficiales y, al mismo tiempo, normas de obligado cumplimiento que custodian y vigilan la transparencia y la publicación, si procede, de los informes hasta una fecha secretos. Con esos antecedentes, al cabo de veinte años de un intento de golpe de Estado en nuestro país.
¿Se sabe quién fue el llamado «elefante blanco»?
¿Se van a hacer públicas las transcripciones de las llamadas telefónicas desde y hacia el Palacio Real en la noche del 23 de febrero de 1981?
¿Qué documentos secretos se van a hacer públicos y cuándo?
¿Tiene intención el Gobierno de clarificar este oscuro pasaje de la reciente historia de nuestra democracia?
Palacio del Congreso de los Diputados, 1 de febrero de 2001.—Felipe Alcaraz Masats, Diputado.
CONGRESO 14 DE FEBRERO DE 2001.—SERIE D. NÚM. 132
https://www.congreso.es/public_oficiales/L7/CONG/BOCG/D/D_132.PDF
Y esta fue la respuesta, poco tiempo después
184/007369 (184)
Pregunta escrita Congreso
AUTOR: Alcaraz Masats, Felipe (GIU)
A los efectos del artículo 190 del Reglamento del Congreso de los Diputados, se traslada respuesta del Gobierno respecto al asunto de referencia.
Asunto: Previsiones acerca de hacer pública la documentación secreta relativa al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Respuesta:
No hay constancia alguna de a quién corresponde la denominación de «Elefante Blanco» a la que hace referencia su señoría.
No existen grabaciones telefónicas en el Departamento de la Presidencia correspondientes a conversaciones con la Casa Real en la noche del 23 de febrero de 1981.
En relación con el resto de las cuestiones formuladas, se recuerda que los hechos ocurridos el 23 de febrero de 1981, en el Congreso de los Diputados, fueron objeto de un largo proceso judicial que dio lugar a la Causa 1781 que ya fue vista y fallada en sesión pública por el Consejo Supremo de Justicia Militar, y posteriormente revisada, en vía de recurso de casación, por la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo como más alto Tribunal de Justicia del Estado.
Por tanto, la investigación de lo ocurrido el 23 de febrero de 1981 tuvo su oportuno reflejo documental en los Autos de la citada Causa 2/1981 ya conclusa.
Madrid, 9 de marzo de 2001.—El Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.
CONGRESO 30 DE MARZO DE 2001.—SERIE D. NÚM. 159
https://www.congreso.es/public_oficiales/L7/CONG/BOCG/D/D_159.PDF







