Aragón | Análisis resultados elecciones 8 de febrero

El PP depende absolutamente de Vox para formar Gobierno

La estrategia es no renunciar a contener el auge reaccionario y conectar con la clase trabajadora y la gente más vulnerable.
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Acto del final de campaña de IU Aragón - Movimiento Sumar | @iu_aragon
Acto del final de campaña de IU Aragón – Movimiento Sumar | @iu_aragon

El escenario tras el 8 de febrero arroja una realidad compleja de bloques. El ascenso de Vox ha sido mayor del esperado, aunque la tendencia estaba clara. Ha recogido votos en especial del PP, pero también de otros partidos, del abstencionismo y de nuevos votantes, a tenor del incremento de la participación, y probablemente mucho del PAR, que ha desaparecido, algo relevante para una formación que ha estado siempre presente en las Cortes de Aragón, presidiendo y gobernando en muchas ocasiones.

Se constatan dos elementos: la ultraderecha sigue siendo quien canaliza la impugnación y la desafección de amplias capas populares, y por otro lado, que estamos ante un fenómeno que es más acentuado en el medio rural.

La extrema derecha canaliza la impugnación y desafección porque la socialdemocracia no da respuesta a la progresiva desigualdad que define las condiciones de vida materiales de la gente

El fracaso del PP ha sido absoluto y no podemos dejar de señalar la irresponsabilidad que han tenido en su estrategia obsesiva de desgaste del PSOE, asumiendo identidad y discurso de la extrema derecha, con la consecuencia de que lo que se está desgastando es el propio sistema democrático. La situación es de absoluta dependencia de Vox para el PP, si quiere formar gobierno. Si llegan a acuerdos, el gobierno será igualmente inestable, no podemos descartar otro adelanto electoral.

Azcón ha centrado su discurso en vender gobierno y en confrontar con un PSOE muy plano, poco tensionado en términos organizativos y con poco tirón, aun involucrando recursos en campaña de redes. Ha optado por la estrategia de confrontar directamente también con Jorge Pueyo, para desgastar al PSOE y ayudar a la recogida de voto socialdemócrata desencantado hacia la CHA, que es la opción natural de este electorado, y de anular la visibilidad de las fuerzas políticas de la izquierda transformadora.

La campaña de Vox ha empleado muchos recursos humanos y en las redes sociales. El discurso es el mismo allá donde estén, sucesión de apelaciones emocionales y de identidad que calan en la clase trabajadora, en la gente joven, en la clase privilegiada y en la clase media aspiracional. Sin embargo, también tienen una parte relevante de voto de protesta, de agravio comparativo, que puede que no sea tan ideológico.

Ir separados no era positivo para nadie, pero especialmente para Podemos. Ha habido un trasvase interno de votos significativo en la izquierda y CHA nos ha triplicado en votos.

Podemos ha desaparecido, probablemente, por luchas internas, poca estructura y militancia, limitada capacidad en recursos en campaña y su fallida estrategia de ir contra nosotras y PSOE, favoreciendo la campaña de Azcón. Se demuestra que teníamos razón en nuestro planteamiento inicial en las negociaciones. Aunque no sabemos si podíamos haber tenido más votos yendo juntos, lo que sí es cierto es que ir separados, como ya advertimos, no era positivo para nadie, pero especialmente para Podemos. Esperamos que este resultado sirva para ayudar a resolver con mayores cotas de unidad la situación del espectro de la izquierda a nivel nacional.

CHA nos ha triplicado en votos. No es una situación inédita pero hay que valorar qué ha operado aquí y han sido voto refugio, teniendo en cuenta que en lo único en que no han acertado las encuestas es en nuestra horquilla de votos y la suya.

Su campaña se ha centrado en la confrontación con todo lo que tenía que ver con el ámbito estatal, el gobierno de coalición y el situar Aragón en cada frase como oposición a todo ese ruido de las dinámicas propias de Madrid. En este sentido, debemos mostrar de nuevo nuestro malestar porque, en buena medida, el personaje construido por Pueyo en torno a su defensa de Aragón ha sido gracias a ocupar un escaño en el Congreso que alcanzamos gracias al trabajo en común y que CHA ha usado con intereses absolutamente particulares. Han hecho uso también de la posición anticalanista y aragonesista y el tono ha sido todo el tiempo más apelando a lo emocional e identitario que al programa en sí. Igualmente, la campaña ha sido muy personalista y no han entrado a principios democráticos ni al marco ideológico, solo al emocional y al identitario de aragonesismo, apelando además a las raíces de CHA y a las referencias tradicionales. No les han penalizado sus contradicciones ni tampoco el no haber participado de los intentos de unidad.

Campaña sólida que no se ha traducido en resultados

Nuestra campaña como IU Aragón y Movimiento Sumar ha sido muy sólida, la más sólida, con la mayor presencia en actos, debates, encuentros, mesas informativas, en la izquierda. Pero las campañas tradicionales, para el enorme esfuerzo que nos suponen, no están siendo las que conectan con el electorado. Nuestra más sincera felicitación por el compromiso y la alegría con que toda la organización se ha implicado en esta campaña. Hemos desplegado una energía espectacular.

Esperábamos mejores resultados, en parte por la dinámica de la campaña, en parte por las previsiones que arrojaban las encuestas, pero si lo analizamos racionalmente, hemos resistido en condiciones difíciles. Nuestra apelación a los valores universales, al antifascismo, a la defensa de la democracia, no calan igual que las apelaciones más concretas o vinculadas a algo que a la gente le toque de cerca. Nadie ha defendido el antifascismo con claridad ni tampoco a la clase trabajadora como nosotros, pero ni una cosa ni otra están movilizando a la gente de a pie. Tampoco el feminismo ni el ecologismo.

No nos ha ayudado la dinámica estatal, no ya el estar en el gobierno, que desde luego tampoco, sino las luchas estatales entre las izquierdas. CHA se ha desmarcado de todo eso situándose como la izquierda “no sanchista”.

Nuestra relación con el movimiento organizado es sólida pero no escala voto, aunque puede ser uno de los factores que nos permite el suelo que tenemos. En cuanto a la coalición con Movimiento Sumar, sin datos todavía más detallados, podemos deducir que, si bien no han sumado significativamente, tampoco han restado.

Lo más duro de esta situación postelectoral, sin duda, es el auge sin techo visible de la extrema derecha. El resultado para la ciudadanía aragonesa es terrible. La extrema derecha crece porque la socialdemocracia no es respuesta a la progresiva desigualdad que define las condiciones de vida materiales de la gente.

Nuestra trayectoria, nuestra solvencia y nuestra propuesta no consiguen conectar con el estado emocional de esta sociedad dividida, precarizada y hambrienta de identidad. En los tiempos que corren, el refugio nacionalista es un vínculo identitario.

El nacionalismo/regionalismo, sea de izquierdas o de derechas, tiene una base de exclusión y de privilegio de lo cercano, del yo y los míos, frente al resto. El individualismo, las décadas de destrucción del concepto de lo común, puede que faciliten también a las personas que no son de derechas, un espacio donde dar rienda suelta a esa tendencia de “lo mío primero”.

Por último, la unidad opera, pero hasta un punto. Nos penaliza a nosotros o al menos es a los que más penaliza, pese a nuestros esfuerzos titánicos por configurarla. Si no lo hubiéramos intentado, nos hubiera penalizado también.

Nos hemos quedado siendo las que sostenemos, al menos de manera visible, la posición ideológica nítida de izquierda, y ese es nuestro espacio y nuestra fortaleza, y es lo que hay que ocupar, defender y reforzar. Pero hay que hacerlo vinculando lucha material con identidad emocional.

El lenguaje de las redes sociales no es incompatible con nuestro mensaje y nuestro proyecto, debemos seguir avanzando en esta línea y ver cómo la reforzamos y cómo mejoramos, incluso de manera más profesional, en este ámbito. Hay que reconocer también que hemos mejorado notablemente en calidad y cantidad en general en el ámbito de comunicación y es de agradecer todo el trabajo ingente que llevan las compañeras y la profesionalidad que despliegan.

En cualquier caso, nuestro enemigo es el capitalismo y son sus derivadas, que en el frente institucional las representan sobre todo PP/VOX, y ahí hay que dirigir la acción institucional. La estrategia debe ser no renunciar a ser ese faro guía, y frente al auge reaccionario, ser el dique que lo contiene y la propuesta que lo combate, y conectar con la clase trabajadora y la gente más vulnerable.

(*) Coordinadora general de IU Aragón y diputada en las Cortes aragonesas

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