Un artefacto de memoria en tiempo presente

«Sobre sus corazones, caminaron» aborda el genocidio de Gaza no desde la crónica informativa sino desde un lenguaje que busca nombrar lo que excede a los datos.
"SOBRE SUS CORAZONES, CAMINARON" Jarbou, Jehad / Ammouna, Moayed Abu Autoedición, 2025
"SOBRE SUS CORAZONES, CAMINARON"
Jarbou, Jehad / Ammouna, Moayed Abu
Autoedición, 2025

Hay libros que no aspiran a ser leídos con comodidad, sino con responsabilidad. Gaza hoy, destruida, acosada, ensangrentada. Gaza sobreviviente. Gaza en resistencia. Gaza nos interpela. Sobre sus corazones, caminaron aborda el genocidio de Gaza no desde la crónica informativa sino desde un lenguaje que busca nombrar lo que excede a los datos. Es mucho más que un maravilloso libro de poesía o un fotolibro: es un artefacto de memoria en tiempo presente.

Sus autores son dos jóvenes gazatíes. La poeta Jehad Jarbou tiene 25 años, se graduó en Arte y vive “en la ciudad de la guerra”. “En mi corta vida he vivido cuatro guerras. Cada vez, una voz interior me susurra: quizá esta vez sea mi última supervivencia”. En noviembre de 2023 su padre y su hermano Hassan quedaron sepultados bajo una bomba de la ocupación. Al resto de la familia les pudieron rescatar entre los escombros de la casa. Desde entonces se van desplazando porque, como explica, los mapas del ocupante se mueven rápido, también “los números trazados por la ocupación, sin certeza de si serás tú el próximo número”. Los gazatíes viven enfrentándose cada día a la muerte, al hambre, al frío y a la maquinaria de la guerra. “Escribir es mi salvación ahora”. Jehad practica el arte mientras camina y duerme “bajo un pedazo de tela llamada tienda de campaña”. Se para en la orilla del mar. “Cuento las olas, esperando que la guerra termine y pueda andar una vez más. Hacia mi hogar”.

Moayed Abu Ammouna pone la imagen. Licenciado en Radio y Televisión, trabajó en producción audiovisual y cine. Explica que para él el arte y la fotografía son una herramienta para documentar la realidad bajo el genocidio y preservar este momento crucial en la historia palestina. El arte en Gaza se convierte en una expresión y un acto de memoria, “una necesidad para la existencia, y mucho más”.

Y la tercera mano de este libro la puso Ana Mattioli Aramburu que se comprometió a difundir la obra de Jehad Jarbou. También admiraba la fotografía y el cine de Moayed Abu Ammouna con esas imágenes generadas con exposición prolongada que dejan unas figuras casi espectrales, casi borrosas. Y se puso en contacto con él. Tres generaciones de Nakba emergen de su cámara fotográfica, explica Ana, y lo hacen “con una claridad silenciosa e inquietante, para recordarnos lo que el mundo está intentando tan desesperadamente olvidar”.

El resultado es esta joya de libro, autoeditado, en árabe y en castellano. No ofrece consuelo ni cierre. Ofrece, en cambio, una forma de acompañar el dolor sin apropiárselo y de recordar que, frente a un genocidio el silencio también es una forma de posicionarse.

Los ingresos van íntegros a los autores.

La ciudad es nuestros cuerpos

La guerra me ha arrebatado los sentidos.

Mi cuerpo ha devenido escombros.

Los aviones de la ocupación nos bombardearon.

El misil impactó en nuestra casa.

Mi padre murió.

Mi hermano mayor yació herido, pidiendo socorro,

pero nadie lo oyó.

Mi hermano Hassan también murió.

Mi madre, mi hermano menor y yo

salimos de entre los escombros.

Para mí, la ciudad son nuestros cuerpos.

Las casas son nuestros sentidos,

que cobijan cada sonido dentro nuestro.

Intenta, querido mío, golpear las puertas de esta ciudad.

No oirás nada.

Todas las casas han perdido sus sentidos.

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