El Comité Central del PCE, reunido el pasado 26 de abril, acordó convocar el XXII congreso del PCE para los días 12 y 13 de diciembre de 2026. Ya están en marcha los trabajos para la elaboración de los documentos que servirán para el debate y garantizarán la participación del conjunto de la militancia en la definición de la estrategia para los próximos años, un empeño que se llevará a cabo sin abandonar el esfuerzo de movilización social e iniciativa política en un momento especialmente convulso.
Desde el anterior Congreso, celebrado en 2022, han sido muchos los cambios en la escena internacional, con un aumento de la agresividad del imperialismo norteamericano y la proliferación de las guerras de agresión, con una estrategia que pretende acabar con las normas e instituciones pactadas tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, que reforzaron el multilateralismo tras el proceso de descolonización impuesto por la lucha de los pueblos. La sucesión de agresiones militares y medidas económicas agresivas tienen un claro objetivo: garantizar su hegemonía en un contexto de transición del orden internacional. Este escenario internacional exige una profunda reflexión para contribuir a una respuesta política clara del PCE, acorde con la del movimiento comunista internacional y las fuerzas democráticas y antiimperialistas. Los congresos son una oportunidad para debatir y escuchar a las delegaciones de los partidos y movimientos de liberación que acudirán invitados.
Hoy es más necesario que nunca un partido comunista cohesionado que haga frente al ascenso del militarismo y la reacción
En la misma medida, la convocatoria del Congreso es también una oportunidad para que el debate interno se acompañe con las opiniones de nuestros aliados con quienes desplegamos una acción sostenida de movilización social, los sindicatos de clase, el feminismo organizado, los movimientos sociales, las organizaciones de derechos humanos, las redes de solidaridad y los centros de pensamiento crítico. Somos un partido con las puertas y ventanas abiertas, con paredes de cristal, en la histórica metáfora utilizada por Álvaro Cunhal. No queremos un debate interiorizado, aislado. Necesitamos un Congreso que sea un referente y un revulsivo para los procesos unitarios y las luchas sociales. Porque la escalada belicista conllevará, además de devastación, genocidios y dramas humanitarios, un claro deterioro de la situación económica y el inicio de una crisis global de enormes consecuencias. Es una realidad que los y las comunistas españoles debemos ser capaces de leer adecuadamente para adaptar nuestra estrategia en este XXII Congreso. Al encarecimiento del combustible, de los fertilizantes, y de los insumos necesarios para el funcionamiento de la sociedad, la economía y la producción, se añaden el brutal ataque al medio ambiente y el incremento de los gastos militares, con todo lo que suponen para la reducción de las políticas sociales, los derechos adquiridos y el recorte de los servicios públicos desde la lógica capitalista y especulativa. En nuestro país es fundamental analizar el grave problema del acceso a la vivienda, que asiste a un incremento descomunal de precios sin que la intervención pública haya podido hacer frente a la especulación de los fondos buitres y grandes tenedores. Este, como muchos otros, serán asuntos que abordará la próxima cita del PCE.
El XXII Congreso se celebrará en pleno auge de la ola reaccionaria que exige de los comunistas un esfuerzo redoblado en la lucha ideológica. A la escalada del fascismo, el racismo y el autoritarismo, que en muchos casos pretende criminalizar a las personas extranjeras como chivos expiatorios de la degradación social que producen las medidas capitalistas, la respuesta solidaria e internacionalista que representa el PCE estará siempre a la cabeza. Para ello el Congreso debatirá cómo organizarse mejor, con el objetivo de hacer que el partido se parezca a la clase trabajadora a la que aspira representar, con los instrumentos y las prioridades claras para hacer frente a los retos del momento político desde el más amplio y abierto debate, la organización y la unidad.







