Novela gráfica

María la Jabalina

«Estupendo ejercicio de memoria que da voz a una parte de nuestra historia» (Paco Roca, historietista).
Novela gráfica: "María la Jabalina"

Autores: Cristina Durán (dibujo) y Miguel Á. Giner Bou (guion y color). Publicado en febrero de 2023 por Astiberri Ediciones. Color; 154 páginas; más epílogo de 7 páginas; más 13 páginas de Extras, con fotografías de localizaciones y personas que intervienen en la creación de este cómic, bibliografía, documentación, referencias y reseñas biográficas de los autores.

Cristina Durán (Valencia, 1970), licenciada en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, ilustradora y historietista, expresidenta de la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia y miembro de la Junta Directiva de la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales y del European Illustrators Forum.

Miguel Ángel Giner Bou (Benetússer, Valencia, 1969), también licenciado en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, guionista e ilustrador.

Ambos autores son pareja y sus carreras profesionales han ido juntas. En su etapa universitaria crearon el Fanzine No Aparcar llamo GRÚA y el estudio LaGRÚAestudio. Ambos tienen una gran experiencia en el mundo del cómic y son autores de Una posibilidad entre mil, La máquina de Efrén y los álbumes colectivos Viñetas de Vida, Enjambre, O todos o ninguno y Efectos Secundarios. Además, junto a Laura Ballester, son autores de El día 3, cómic sobre el trágico accidente de Metro en Valencia, con el que consiguieron, entre otros, el Premio Nacional del Cómic en 2019.

Este cómic nos cuenta la historia de María Pérez Lacruz (Jabaloyas 1917, Paterna 1942), conocida como María la Jabalina por el gentilicio de su pueblo de nacimiento; el guion de este cómic está basado en el ensayo histórico de Manuel Girona “Una miliciana en la Columna de Hierro” y en la novela de Rosana Corral “Si me llegas a olvidar”, así como el testimonio de Carmen, la hermana pequeña de María. Antes de hablar de este cómic, primero contextualicemos su historia:

En 1900 se constituye en Bilbao la Compañía Minera de Sierra Menera, que para dar salida al mineral de hierro que se extrae de las minas de su propiedad en Ojos Negros (Teruel) construye un ferrocarril de 204 km hasta el Puerto de Sagunto; sus fundadores son Ramón de la Sota y Eduardo Aznar de la Sota. En 1917 estos mismos empresarios constituyen en Bilbao la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo (después Altos Hornos del Mediterráneo, AHM), ubicada en Sagunto. Como consecuencia de ello se creó en este municipio un gran emporio siderúrgico y asociado a él se produjo una enorme demanda de mano de obra, de forma que en 1923 la familia de María, huyendo de la pobreza, decide establecerse en Sagunto. Producto del enorme desarrollo industrial del municipio se produce una gran concentración obrera y, asociada a ella, una gran agitación social y conciencia de clase, con importantes huelgas y movilizaciones.

En este ambiente crece María, que tiene que ponerse de muy joven a trabajar, adquiriendo una gran conciencia política y sindical, afiliándose a las Juventudes Libertarias y participando de todas sus actividades. Se convierte en una firme defensora de su condición de ser humano libre y también adquiere una gran conciencia feminista. Su vida transcurre por ese tiempo de una forma natural, como la de cualquier joven de su época, contando con el apoyo de su familia, especialmente de su madre y teniendo un desarrollo personal pleno.

Cuando estalla la Guerra Civil, su conciencia anarquista le lleva inmediatamente a alistarse en la Columna de Hierro, una organización anarcosindicalista compuesta por voluntarios y voluntarias provenientes fundamentalmente de pueblos como Valencia, Sagunto, Alcoy, Segorbe y otros pueblos valencianos, donde la asignan el puesto de enfermera. Rápidamente la columna emprende marcha hacia Teruel, con el fin de tomar la ciudad, que estaba en manos de los franquistas. En Puerto Escandón, la Columna de Hierro es bombardeada por la aviación franquista, resultando gravemente herida María, que tiene que pasar una larga temporada hospitalizada.

Convaleciente aún de sus heridas regresa a su pueblo, donde es recibida con vítores, pues se cree que María la Jabalina fue la primera mujer herida en combate en la Guerra Civil. Por las secuelas de sus heridas María no puede combatir en el frente, pero, en cuanto puede se incorpora a la fábrica, reconvertida en una fábrica de armamento. Tanto el pueblo como la fábrica fueron duramente bombardeados, pero nunca pararon la fabricación de armamento para la República; por esta actitud heroica, el Gobierno Republicano les condecora con la Medalla del Deber.

Al finalizar la guerra civil María regresa a Sagunto, donde es delatada a las autoridades franquistas por un vecino apellidado Larrabeiti, siendo inmediatamente detenida —dentro del “proceso de depuración” de los desafectos al franquismo— por un guardia civil, el teniente Martín, perteneciente a la fuerza de choque La Calavera, conocida por su crueldad, ideología conservadora y apoyo a los franquistas. En un principio se la acusa de auxilio a la rebelión y se le rapa la cabeza, pero queda en libertad, sufriendo el acoso y los insultos de algunos de sus vecinos. Posteriormente, Rebollo, un vecino de Sagunto, persona violenta y asesina, declara bajo tortura de la guardia civil contra María y por esa declaración es vuelta a detener, ingresando en la cárcel, donde se entera de que está embarazada. Nada más dar a luz, le roban a su bebé sin ninguna explicación y nunca más volvió a saber nada de él.

Se la somete a un proceso sumarísimo en el que sólo se buscaba la venganza y el escarmiento, no la justicia; se la acusa esta vez de apoyo a la rebelión, de ingreso voluntario en la Columna de Hierro, del asalto a la Cárcel de Castellón, de la quema del Archivo de la Audiencia de Castellón, del asalto a la Cárcel Celular de Valencia, del asesinato al Cónsul de Bolivia (acusación absurda puesto que no había Cónsul de Bolivia en Valencia), del asesinato de ocho sacerdotes y un diputado, de un acentuado izquierdismo, por el que la llamaban La Jabalina, y de haberse comido las orejas de un sacerdote (sí, parece un chiste, pero lamentablemente no lo es). Todos los delitos de los que se le acusa son falsos, menos el de su pertenencia a la Columna de Hierro.

Su defensa prueba que todas las acusaciones son falsas, puesto que cuando esos hechos se cometieron ella estaba ingresada en el hospital y no pudo cometerlos. Ninguna de las alegaciones y pruebas presentadas por su defensa son tenidas en cuenta por el juez militar Jesús Dapena Mosquera, en un claro caso de la arbitrariedad franquista y del nulo derecho a la defensa de los condenados y condenadas; es condenada a la pena de muerte y comunicada su ejecución dos horas antes de realizarse. Es la primera vez que vemos algo semejante en un cómic y para mí constituye uno de los grandes aciertos de este trabajo. Milagrosamente, su familia pudo recuperar su cadáver y darle sepultura en el cementerio de Paterna.

Fue fusilada en el tristemente conocido como El Terrer, o muro de Paterna, o Paredón de España, segundo lugar de nuestro país respecto al número de personas asesinadas por los fascistas. Allí fueron ejecutadas 2.238 hombres y mujeres durante un periodo que se prolongó hasta 1956. Se da la circunstancia de que María la Jabalina fue la última mujer de la Comunidad Valenciana fusilada.

El dibujo de este cómic es magnífico, el característico de Cristina Durán, personal e inclasificable, en el que construye las imágenes de las viñetas utilizando un trazo muy grueso, casi geométrico, en el que emplea líneas rectas y angulosas que van aportando perfiles muy marcados de los personajes; es un dibujo muy cuidado y expresivo, muy visual y diferente. Me han gustado especialmente la construcción, caracterizaciones y evolución de tres personajes  de este cómic: María la Jabalina, morena, pelo y ojos negros, con un perfil juvenil, alegre, optimista, que vamos viendo cómo va pasando de niña a mujer y, que cuando es detenida, va evolucionando hacia la tristeza y la amargura; la madre de María, quizás el personaje mejor caracterizado de todos, que la vemos montada en el tren, feliz y optimista, con un rostro luminoso, y que cuando detienen a su hija es la que no para de luchar para que la pongan en libertad, pero que a medida que va transcurriendo la historia, su semblante se vuelve triste y sombrío; y el teniente Martín, hombre cruel que se alinea con los franquistas, traicionando su juramento de lealtad y su cometido profesional, que, utilizando a los agentes del cuartel y conocedor de que el pueblo está reunido en la plaza, da la orden de disparar contra él, matando a muchos vecinos y vecinas, y provocando una indignación popular que le cuesta la vida.

Especialmente reseñables por su belleza son las viñetas a página completa, como la del incendio de una iglesia de Sagunto, o la de la Columna de Hierro,  primero cuando parte a la toma de Teruel y después del bombardeo en el que resulta herida María, o la siniestra viñeta de la detención de María, o la de sus padres y hermanos en la tumba de María o el funeral de Manolita, a doble página o el sobrio retrato de la familia de María, la que quedaba. El miedo y la represión hicieron que en su funeral las muestras de cariño y solidaridad fuesen mínimas, mientras que en el funeral de su hermana el pueblo se volcó en su despedida.

El color está en perfecta armonía con el dibujo y con lo que el mismo expresa. Se adapta perfectamente a la historia, de forma que al principio utiliza unos colores más claros y luminosos, para poco a poco ir cambiando hacia colores oscuros, acentuando el dramatismo de la historia.

De nuevo estamos ante un cómic de encargo; María la Jabalina se ha realizado gracias a la iniciativa y apoyo de la Concejalía de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Sagunto, iniciativa que según las propias autoridades quieren dar continuidad con la financiación de nuevos proyectos. Sagunto es un municipio con una larga tradición en el mundo del cómic, ya que celebra todos los años Splash, el festival del cómic de la Comunidad Valenciana.

La edición de Astiberri como siempre, muy cuidada, con el tamaño adecuado y una gran calidad en la edición, destacando la portada, muy lograda, de bella factura y que representa muy bien la síntesis perfecta de la personalidad de María la Jabalina.

Finalizo esta presentación con una cita del gran maestro Paco Roca, que define perfectamente el sentido del cómic memorialista: «Las heridas no se curan solas simplemente evitando hablar de ellas. Se cierran con la reflexión, el debate, con los relatos… y con las viñetas, como han hecho en este cómic Cristina y Miguel Ángel. María la Jabalina es un estupendo ejercicio de memoria que da voz a una parte de nuestra historia».

No puedo por más que recomendar este trabajo, muy valioso y, que como ya he comentado, contiene elementos no vistos hasta ahora en este tipo de publicaciones.

Fuente: errepublikaplaza

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