Análisis

La XVIII Cumbre de los BRICS en contexto

Los BRICS constituyen uno de los pocos ámbitos en los que se pueden encontrar vías para llegar a acuerdos por encima de las contradicciones.

Nueva Delhi da abrigo a la XVIII Cumbre de los países BRICS este fin de semana con la presencia de los máximos líderes de sus 11 países miembros: India, el anfitrión, Brasil, Rusia, China, Sudáfrica, sus fundadores, de cuyas iniciales se forma esa sigla que los identifica. Se agregan los seis con los cuales el bloque se ha ampliado: Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, y con los cuales representa cerca de la mitad de la población mundial, alrededor del 30 % de la economía global, y una quinta parte del comercio internacional, lo que indica su potencialidad.

Eso, sin contar los 13 asociados: Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia y Turquía.

No escapa a la vista de nadie que se trata de un bloque muy heterogéneo que incluye a gobiernos de países antagónicos como los que adversan a Irán, pero esa diversidad resalta la existencia de objetivos comunes o afines que permiten crear factores de negociación y diálogo al margen de EE.UU., en un contexto internacional caótico y muy tensionado.

En otras palabras, los BRICS constituyen uno de los pocos ámbitos en los que se pueden encontrar vías para llegar a acuerdos por encima de las contradicciones, que ayuden a un nuevo ordenamiento internacional sobre las ruinas del vigente.

El lema de la cita, «Construyendo para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad», que son, al mismo tiempo, los cuatro ejes sobre los que gira la cumbre de Nueva Delhi, sintetiza el propósito esencial de convertir los BRICS en un polo de atracción poderoso para la construcción de una verdadera nueva normalidad.

Esta se basaría en la cooperación sin importar las asimetrías, que contrarreste la «normalidad» de Estados Unidos y sus aliados, basada en la fuerza, el dinero, la discriminación y el abuso.

Mientras el gobierno de Donald Trump utiliza toda su influencia, poder y filosofía del miedo amenazando a diestra y siniestra hacia los cuatro puntos cardinales para dividir y debilitar a quienes considera sus adversarios, los BRICS hacen todo lo contrario a fin de lograr puntos convergentes, incluso entre quienes se repelen.

Si se analizan cada uno de los cuatro ejes sobre los que debatirán, nos daremos cuenta que esta cumbre está muy conectada con una realidad insoslayable la cual está indicando que el mundo está inmerso en un conflicto muy fragmentado pero global, que involucra a todos, y solamente se distingue de las dos guerras mundiales anteriores por su forma de proyección.

Las guerras convencionales del momento son parciales, como la de Ucrania o la de Irán, otras son de menor intensidad, lo cual no significa que en algún momento desborden esas fronteras y se generalicen como la protagonizada por el fascismo hitleriano. Los BRICS están actuando como un contrapeso para intentar evitar que eso ocurra.

Lo explican por sí mismos esos ejes. Resiliencia: fortalecer los marcos económicos, sociales e institucionales para enfrentar crisis globales. Innovación: desarrollo de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la infraestructura digital pública. Cooperación:  alineación de políticas y facilitación del comercio. Sostenibilidad: acción climática, las finanzas verdes y la transición energética.

Es importante, en ese sentido, tomar en consideración que la parte estructural de un acuerdo con tales metas e intenciones ya ha sido lograda en la reunión de cancilleres que precedió a esta cimera de Nueva Delhi, en la que aprobaron los 63 puntos que ahora ratificarán los líderes máximos de esos 11 países.

Tal declaración es la plataforma común de los BRICS para promover prioridades comunes como reforma de las Naciones Unidas, incluido su Consejo de Seguridad, con el objetivo de hacerlo más democrático, representativo y eficaz.

Otra, fortalecer la seguridad alimentaria, necesidad de seguir desarrollando la iniciativa de crear una Bolsa de Granos de los BRICS y su posterior ampliación a otros productos agrícolas y básicos.

Preservar la biodiversidad en el planeta, la conservación de cuencas hidrográficas y suelos, así como en el suministro de madera y productos forestales no maderables que tienen un alto valor para la economía.

Cooperar en el ámbito de la salud, Inteligencia artificial (IA) para el desarrollo sostenible y aumento en la accesibilidad de los recursos de IA y contribuye al desarrollo de la ciencia y la innovación.

Esto es de gran importancia para el futuro de los países del Sur Global, entre otros muchos más, como enfrentar desafíos políticos tipo Irán y Ucrania en la búsqueda de consenso como la mayor prueba diplomática que enfrentarán los miembros del bloque.

La condición variopinta ideológica y política de los BRICS es una prueba a superar y no será nada fácil lograr un acercamiento de las partes en pugna dentro de la agrupación.

Lo esperanzador es que la negociación y el diálogo encontrarán en su ámbito terreno fértil y apoyo de los países miembros apara que se den en términos constructivos más allá de la mala influencia que Estados Unidos pueda mantener sobre alguno de ellos.

Otros desafíos, como los técnicos, son en teoría más fáciles de enfrentar, como las alternativas de crear una moneda BRICS única como se pensó al principio, o la nueva variante planteada por la India de buscar una vinculación de las digitales de los bancos centrales de los países miembros para facilitar pagos transfronterizos.

Hay un gran avance para cualquiera de las dos opciones, que es la declaración de 2025 de la cumbre de Río de Janeiro cuando nació la interoperabilidad entre los sistemas de pago de los miembros, la cual serviría de base a un cambio monetario.

En lo que se debe hacer énfasis es en acelerar las discusiones previas sobre mecanismos de pago compartidos que se han estancado. Casi todos disponen de los bancos centrales, excepto Egipto y Etiopía.

Los cinco países fundadores ven el desarrollo y la expansión de los BRICS como una consecuencia de los cambios que se están produciendo en esta nueva realidad, y como un instrumento obligatorio para darle una dirección racional y de mayor dinamismo e igualdad cooperativa a la época que se aviene.

No hay dudas de que se trata de un bloque de nuevo tipo con una perspectiva a largo plazo que lo puede convertir en eje del cambio global.

Analizados desde el punto de vista de la razón y el conocimiento como sustento de un nuevo modo de producción material determinante para un tipo de orden social que en nada se asemeje al actual, los BRICS podrían dibujar una imagen de futuro, pero no en lo inmediato.

En cambio, como dice el catedrático ruso Sergey Budronov en su obra Noonomía, servirían para «evaluar, en un contexto global, las perspectivas de desarrollo de la civilización, encontrar el camino que la civilización actual, incluida Rusia y todos nosotros, puede tomar para alcanzar ese futuro, haciéndolo más inteligente, más amable, más libre y en todos los aspectos, más merecedor de ser llamado civilizado».   

Todo esto explica por qué Washington ve con ojerizas a los BRICS y si estuviera a su alcance pulverizaría ahora mismo al bloque.

Las visitas que está realizando a países del hemisferio el secretario de Estado Marco Rubio para crear lo que él llama Escudo de las Américas es una expresión de los tantos miedos que los acosan, y en especial a Donald Trump, porque ya presienten en el ulular de los nuevos tiempos los finales del imperialismo yanqui.

Fuente: Alma Plus TV

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