Fidel Castro: una vida de película

Fidel Castro junto a Oliver Stone durante la realización de Comandante
Fidel Castro junto a Oliver Stone durante la realización de Comandante

Hay personajes históricos que desaparecen con su tiempo. Y hay otros cuya sombra continúa proyectándose décadas después de su muerte. Fidel Castro pertenece a esa segunda categoría.

El próximo 13 de agosto se cumplieron cien años de su nacimiento. Cien años de una figura que sigue dividiendo al mundo casi con la misma intensidad que cuando encabezó la Revolución Cubana en 1959.

Su vida estuvo marcada por una constante que hoy parece casi imposible encontrar en la política: la coherencia. Desde el asalto al Cuartel Moncada, pasando por la Sierra Maestra, la victoria revolucionaria, el bloqueo estadounidense, la Crisis de los Misiles o la desaparición de la Unión Soviética, Fidel mantuvo intacta una idea que nunca quiso negociar: la soberanía de Cuba y la construcción de un proyecto socialista independiente.

Precisamente por esa dimensión histórica, el cine ha vuelto una y otra vez sobre su figura. Algunas películas buscan comprenderlo; otras lo cuestionan; otras simplemente intentan acercarse al personaje que protagonizó uno de los procesos políticos más importantes del siglo XX.

Estas son algunas de las más interesantes.

Comandante (2003)

Dirección: Oliver Stone.

Probablemente sea el documental más conocido sobre Fidel Castro y, desde luego, el que consiguió un acceso más privilegiado al líder cubano. Oliver Stone —ganador de tres premios Óscar por Platoon y Nacido el Cuatro de Julio— pasó varios días entrevistando a Fidel prácticamente sin restricciones.

Lejos del documental televisivo convencional, Stone opta por una realización muy sobria. Predominan los planos medios y primeros planos, la cámara apenas interviene y el montaje evita manipular el ritmo de la conversación. El verdadero protagonista es la palabra.

No es un documental neutral. Tampoco pretende serlo. Stone busca entender al personaje más que juzgarlo, razón por la que fue duramente criticado en Estados Unidos. Y Stone siempre ha mostrado públicamente su admiración por Fidel. (También realizó un documental sobre Chávez llamado Mi Amigo Hugo. De hecho, es una de las voces discordantes en Hollywood con su apoyo constante al socialismo. Y ahí, precisamente ahí reside el interés de la película: pocas veces un dirigente de semejante relevancia histórica ha hablado con tanta libertad delante de una cámara.

Más que un documental político, es el retrato de un líder extraordinariamente consciente del papel que ocupa en la historia.

Looking for Fidel (2004)

Dirección: Oliver Stone.

Las críticas recibidas por Comandante llevaron a Stone a regresar a Cuba apenas un año después. Esta segunda película posee un tono completamente distinto.

Las conversaciones son más tensas y aparecen cuestiones como los derechos humanos, las condenas a opositores o las críticas internacionales hacia el régimen cubano. Fidel responde durante horas, manteniendo ese estilo pausado y argumentativo que convirtió sus discursos en auténticas clases magistrales de historia y geopolítica.

Visualmente mantiene la misma sencillez que la primera entrega, aunque el montaje introduce más imágenes de archivo y contexto político.

Vista junto a Comandante, ambas películas funcionan como un magnífico díptico sobre la figura del Comandante.

Posteriormente, en 2012, hizo otro documental llamado Fidel Castro en Invierno, tras su operación de colon, de menor repercusión.

Fidel Castro (2002)

Dirección: David Attwood.

Se trata de la principal película de ficción dedicada íntegramente a Fidel Castro. Producida para televisión, está protagonizada por Víctor Huggo Martin como Fidel y Gael García Bernal en el papel de Ernesto Che Guevara.

Attwood construye un relato clásico que recorre desde el golpe de Batista hasta el triunfo revolucionario. Sin grandes alardes técnicos, apuesta por una fotografía cálida y una reconstrucción histórica bastante cuidada, especialmente en las secuencias de la Sierra Maestra.

La interpretación de Víctor Huggo Martin resulta sorprendentemente convincente, alejándose de la caricatura habitual con la que muchas veces se ha representado al dirigente cubano.

Aunque no obtuvo grandes premios internacionales, sigue siendo la película de ficción más completa para quien quiera acercarse a aquellos años.

Che: El argentino (2008)

Dirección: Steven Soderbergh.

Premio al Mejor Actor para Benicio del Toro en el Festival de Cannes.

Aunque el protagonista absoluto es Ernesto Che Guevara, Fidel ocupa un lugar fundamental durante toda la primera parte de esta monumental producción.

Soderbergh evita cualquier tentación épica. Su puesta en escena recuerda casi al cine documental: cámara al hombro, fotografía naturalista firmada por Peter Andrews (seudónimo del propio director cuando hace su propia foto en las películas), montaje pausado y un enorme respeto por los hechos históricos.

Demian Bichir interpreta a Fidel con enorme contención, alejándose del exceso gestual habitual.

La película permite comprender cómo dos personalidades tan distintas consiguieron construir una revolución que cambiaría América Latina.

Che: Guerrilla (2008)

Dirección: Steven Soderbergh.

Segunda parte del proyecto cinematográfico dedicado al Che.

Aquí Fidel apenas aparece, pero su presencia se percibe constantemente. La película muestra cómo la experiencia cubana intentó trasladarse a Bolivia y por qué aquel intento terminó en tragedia.

Formalmente es incluso más austera que la primera parte. Soderbergh elimina cualquier concesión comercial y convierte el relato en una reflexión sobre los límites de la revolución armada.

Es una magnífica continuación para comprender el contexto internacional generado tras el triunfo cubano.

Cuba and the Cameraman (2017)

Dirección: Jon Alpert.

Posiblemente el documental más emotivo de todos los realizados sobre Cuba.

Jon Alpert comenzó a filmar la isla en los años setenta y regresó durante más de cuatro décadas para reencontrarse con las mismas familias y con el propio Fidel Castro.

No pretende explicar la Revolución mediante discursos políticos, sino mostrar cómo se vive dentro de ella.

Su enorme virtud reside precisamente ahí. El espectador observa el paso del tiempo, las dificultades económicas derivadas del bloqueo estadounidense, las ilusiones y las diatribas de varias generaciones de cubanos mientras Fidel envejece paralelamente al país que ayudó a construir.

Desde el punto de vista cinematográfico destaca por el extraordinario valor de su archivo audiovisual, único por su continuidad durante cuarenta años.

Fidel: La Historia No Contada (2001)

Dirección: Estela Bravo.

Mucho menos conocida que las obras de Oliver Stone, esta producción resulta imprescindible para comprender la dimensión internacional de Fidel Castro.

Bravo incorpora testimonios de intelectuales, dirigentes políticos y ciudadanos cubanos, prestando especial atención a la alfabetización, la sanidad pública y la solidaridad internacional.

Su estilo es más clásico, apoyándose en abundante material de archivo y entrevistas, pero constituye uno de los documentales más completos para conocer  la Revolución Cubana.

¿Por dónde empezar?

Si nunca has visto nada sobre Fidel Castro, probablemente el mejor recorrido sea comenzar por Comandante, continuar con Looking for Fidel y completar la experiencia con Cuba and the Cameraman.

Las dos películas dedicadas al Che ayudan además a entender que la Revolución Cubana nunca fue únicamente la historia de un hombre, sino la de toda una generación convencida de que era posible cambiar el mundo.

Mucho más que un personaje cinematográfico

Resulta imposible condensar en dos horas de metraje una figura tan compleja como Fidel Castro. Cada director escoge una mirada distinta; algunos se acercan con admiración, otros con espíritu crítico. Pero todos terminan enfrentándose a la misma evidencia: pocas personas han condicionado tanto la historia política del siglo XX con una integridad inquebrantable.

Quizá por eso el cine continúa regresando a él una y otra vez.

Porque, más allá de las simpatías o los rechazos que despierte, Fidel sigue siendo uno de esos personajes cuya vida parece escrita para la gran pantalla. Y porque entender su figura es también comprender buena parte de la historia de América Latina, de la Guerra Fría y del movimiento socialista internacional.

Porque la Revolución Cubana no pertenece solo a la historia: sigue siendo una referencia, una inspiración y un motivo de reflexión para quienes creen que otro mundo es posible.

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