Siete partidos se dieron cita en este encuentro para debatir sobre la unidad de acción de la izquierda.
Amanda Meyer (Comité Central del PCE) constataba las cuatro ediciones de la Fiesta que vienen abordando esta problemática. Y es que el Partido Comunista de España, manifestaba, está por la construcción de amplias alianzas, lo que en estos momentos se hace más imperiosa para hacer frente a la derecha y la extrema derecha situadas en ofensiva “no hay razón para evitar que el discurso de extrema derecha se extienda más” y retóricamente preguntaba ante el futuro ciclo electoral: “¿cómo garantizamos que no haya gobierno de derechas y extrema derecha?”. Y ofrecía la Fiesta como un lugar en el que todas las organizaciones puedan hacer un trabajo compartido para parar a la derecha y extrema derecha.
Floren Aoiz (Relaciones Políticas de EH Bildu) habló de una situación complicada por la crisis del modelo democrático y cómo la falta de credibilidad en la política nos afecta como izquierda. Y eso nos obliga a perfeccionar la democracia y hacerla útil para el bienestar de la gente. La gente, continuó, tiene que sentir que las fuerzas de izquierda podemos transformar la situación. “La derecha puede renunciar y renuncia a la democracia, pero nosotros no”. Matizaba que las formas de “partido” deben insertarse en un ecosistema de fuerzas sociales con las que trabajar desde al respeto a cada espacio. “Pero hay cosas que solo pueden hacer los partidos, como la lucha de ideas o el trabajo institucional, que no debemos abandonar. La gente quiere que seamos funcionales”.
Alberto Ibáñez (diputado en el Congreso, Compromís), mostró su preocupación porque alguna fuerza política no estuviera en esta mesa, y enfatizó que si se trabaja a fondo la unidad “no hay excusa para que vayan en distintas papeletas”. “En el País Valencià estamos trabajando para que en las próximas elecciones solo haya una papeleta de extrema derechas, dos del bipartidismo y una de la izquierda” dijo. Añadiendo que este trabajo debe ir acompañado de una ofensiva social, especialmente en la defensa del derecho a la vivienda, expropiar lo pisos a los fondos buitres y hacer vivienda pública.
Esperanza Gómez (diputada andaluza de Movimiento Sumar), enfatizó que la izquierda alternativa está en condiciones de ganar en el proceso electoral si nos lo creemos. Animó a continuar intentando la unidad buscando un acuerdo posible en la unidad de acción y programa: habló de Palestina, de la defensa de la sanidad, la educación y la universidad públicas, de las residencias dignas… Y puso de manifiesto que nuestra relación con el PSOE debe ser siempre vigilante, a la vez que “Tenemos que estar orgullosos de todas las medidas que hemos sacado adelante en el gobierno”.
Héctor Tejero (responsable de Estrategia, Mas Madrid): habló de unidad sin imposiciones. Y especificó que debe ser un orgullo ejercer la militancia política, “la militancia es una de las cosas más bella que puede hacer el ser humano. Somos militantes políticos de un proyecto común”. Por lo tanto, concluía, no hay que replegarse, sino hacer una apertura hacia las fuerzas políticas que compartimos la defensa de los intereses de las mayorías sociales, y reivindicó la defensa de los frentes populares frente a la idea de clase contra clase recordando el debate de los años 30. Concluyó que no había excusa para que la izquierda no lleve una sola papeleta en la contienda electoral. Hay que asumir que la izquierda es plural y compleja y trabajar la unidad desde esa realidad.
Candela López (Co-coordinadora de Comuns) .“La izquierda es útil y necesaria para ponerle límites a los poderosos”, comenzó diciendo y “garantizar el derecho a la vivienda digna es una prioridad absoluta en la lucha contra los poderosos”. La izquierda debe tener presente que debe garantizar el bienestar cubriendo las necesidades básicas de la gente y que así se perciba. Sobre el papel de las organizaciones de la izquierda transformadora señaló que debían ser agentes presentes y articuladores de la comunidad, vinculadas y receptoras de sus aspiraciones. Y trabajar lo institucional con esa voluntad.
Antonio Maíllo (Coordinador federal de Izquierda Unida), puso especial énfasis en la necesidad de no quedarnos en silencio. La izquierda alternativa, mantuvo, tenemos que hablar con claridad y valentía en los momentos en los que se evidencia que ante problemas que afectan gravemente nuestro pueblo, los proyectos de ambas partes en el gobierno no son compatibles, e intentar un acuerdo que conecte con las aspiraciones vitales de la gente. Se refirió a la crisis de Ceuta, con una posición diferenciada del PSOE, paralizado, que dejó ausente al gobierno en los días iniciales, ante el ataque a la soberanía del territorio y la atención humanitaria que requería urgentemente la situación creada.
La vivienda y desahucio de Maricarmen como exponente del problema, fue otro tema de referencia, que obliga a no quedarnos en silencio y exigió que el Consejo de Ministros limite el poder de los acaparadores de vivienda y restituya el piso desahuciado. “Nuestra organización está obligada a trabajar y responder en los ámbitos donde actuamos, no solo en lo electoral e institucional, también en lo social. Por eso planteamos una política de vivienda justa que llevar al Consejo de Ministros”
Y refiriéndose a la ofensiva reaccionaria, planteó intervenir en la contienda social allí donde se dé, señalando que la calidad de cada organización viene determinada por su intervención en el ámbito que le corresponde “y por saber interpretar la voz colectiva para transformarla en voz social”.
Expresaba así las formas de actuar que deben identificar a la izquierda alternativa, para que desde su diversidad y pluralidad el acercamiento unitario arrastre el apoyo del sentir social de transformación, progreso y bienestar.
Se cerró debate con la voluntad manifiesta de los y las intervinientes presentes de hacer posible la unidad de acción que pudiera avanzar en acuerdos programáticos participativos que el ciclo electoral futuro obliga.







