Una denuncia por violencia sexual cada 37 minutos

Los nuevos datos judiciales retratan una realidad que sigue lejos de aparecer completa en las estadísticas
Denuncia de la cultura de la violación en una manifestación feminista. Fuente: Conflictos Mundiales (CC)

En España se presentaron 3.451 denuncias por violencia sexual contra mujeres fuera del ámbito de la pareja o expareja durante los tres primeros meses de 2026. Son casi 38 al día: una cada 37 minutos. Es la primera vez que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) publica datos de un trimestre natural completo sobre estos procedimientos desde que los órganos judiciales especializados asumieron su investigación en octubre del año pasado.

Las cifras, recogidas en la estadística judicial del primer trimestre de 2026, muestran la dimensión de una violencia que durante años se contabilizaba en distintos órganos judiciales y que ahora dispone de un registro específico. Las denuncias dieron lugar a la instrucción de 3.852 delitos, ya que un mismo procedimiento puede incluir varios hechos delictivos.

De ese total, 3.454 correspondieron a delitos contra la libertad e indemnidad sexual; 326, a acoso con connotación sexual, y 72, a trata de seres humanos con fines de explotación sexual. La estadística incluye los delitos cometidos fuera de las relaciones de pareja o expareja cuando la víctima es una mujer.

Madrid concentró el mayor número de denuncias, con 803, seguida de Cataluña, con 564; Andalucía, con 459; y la Comunitat Valenciana, con 433. En cuanto a las víctimas, 2.090 eran españolas, el 60,6%, y 1.361 tenían otra nacionalidad, el 39,4%.

El CGPJ también contabilizó 227 víctimas que se acogieron a la dispensa de la obligación de declarar como testigos, el 6,6% del total de denuncias. El dato refleja una de las dificultades que atraviesan estos procedimientos: denunciar no siempre significa estar en condiciones de sostener un proceso judicial, especialmente cuando entran en juego el miedo, las presiones o el temor a revivir la agresión.

denunciar no siempre significa estar en condiciones de sostener un proceso judicial, especialmente cuando entran en juego el miedo, las presiones o el temor a revivir la agresión

Lo que las denuncias no cuentan

Hay una cifra que ayuda a entender hasta qué punto las estadísticas judiciales ofrecen solo una imagen parcial del problema. Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2024, el 14,5% de las mujeres de 16 o más años residentes en España ha sufrido violencia sexual fuera de la pareja alguna vez en su vida. Son aproximadamente 3,08 millones de mujeres.

De ellas, unas 665.800 habían sufrido una violación y alrededor de 680.900 habían sido víctimas de un intento de violación. Sin embargo, solo el 9,9% de quienes sufrieron una violación denunció los hechos. La proporción desciende al 8,4% en los intentos de violación y al 4% en otras formas de violencia sexual.

¿Por qué tantas mujeres no acuden a la justicia? Las razones son diversas, pero los datos apuntan a obstáculos que van mucho más allá de la decisión individual de denunciar. Entre las víctimas de violación que no lo hicieron, el 37,9% señaló que era menor cuando sucedieron los hechos y el 37,6% mencionó la vergüenza. Un 32,7% consideró que lo ocurrido no había sido suficientemente grave, mientras que el 21,4% temía que no la creyeran y el 20,6% tenía miedo del agresor.

A ello se suman la culpabilización, las amenazas, la dependencia económica y el temor a atravesar un procedimiento judicial que obligue a relatar repetidamente lo sucedido. El cuestionamiento social de las víctimas también puede convertirse en una barrera para pedir ayuda.

El agresor no suele ser un desconocido

Los datos oficiales desmontan, además, una imagen muy extendida de la violencia sexual: la del desconocido que ataca a una mujer en plena calle. Según la Macroencuesta, en las violaciones fuera de la pareja, el 62,7% de las víctimas identificó al agresor como un amigo o conocido; el 23,1%, como un familiar, y solo el 12%, como un desconocido. El 68,5% de las violaciones se produjo en una vivienda.

Estos datos cuestionan los estereotipos sobre cómo debe ser una agresión sexual y cómo se supone que debe comportarse una víctima. Ni el agresor tiene por qué ser un extraño ni la violencia tiene que dejar lesiones visibles. Tampoco existe una única manera de reaccionar ante una agresión: el miedo, la confusión o el bloqueo pueden dificultar tanto el recuerdo de los hechos como la búsqueda inmediata de ayuda.

Por eso, las especialistas advierten de que la respuesta social e institucional resulta determinante para que las víctimas puedan denunciar sin exponerse a nuevos cuestionamientos.

Una estadística nueva, sin comparación posible

El CGPJ registró también 611 solicitudes de órdenes de protección relacionadas con estos procedimientos durante el primer trimestre, de las que los órganos judiciales acordaron 441, el 72,2%. En ese mismo periodo se dictaron 252 sentencias: 204 fueron condenatorias y 48 absolutorias.

Estas resoluciones, sin embargo, no corresponden necesariamente a las denuncias presentadas entre enero y marzo, puesto que la estadística incluye procedimientos iniciados con anterioridad. Por tanto, no permiten establecer una relación directa entre las denuncias de ese trimestre y las sentencias dictadas durante los mismos meses.

Tampoco es posible concluir, a partir de los nuevos datos, si la violencia sexual ha aumentado o disminuido respecto a periodos anteriores. La estadística responde a una nueva organización judicial y no existe todavía una serie trimestral comparable. Lo que sí muestran las cifras es la magnitud de la violencia sexual que llega a los tribunales y la distancia que existe entre esa realidad judicial y la que reflejan las encuestas sobre experiencias de violencia. Contar las denuncias es un paso para conocer el problema, pero comprenderlo exige también atender a todos los casos que nunca llegan a registrarse.

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