Mientras en los despachos de la Casa Blanca preparan la guerra, los pueblos tejen la paz. Mientras Trump da luz verde al ataque militar por tierra en Venezuela, el movimiento de solidaridad con Venezuela en el estado español convocó ayer a todas las organizaciones colectivas y personas a un encuentro político y cultural en favor de la paz con Venezuela, América Latina y el Caribe. Lo hicieron en el salón de actos de la Fundación Abogados de Atocha y desde CC.OO. Daniel Gismero, dio la bienvenida al encuentro subrayando que “ningún pueblo puede ser presionado para hipotecar su soberanía y que la comunidad internacional debe actuar desde el respeto, desde el multilateralismo y desde los derechos humanos”. En esa tónica fueron profundizando todas las intervenciones.
La embajadora de Venezuela en España, Gladys Gutiérrez Alvarado, advirtió de la escalada peligrosa que amenaza la soberanía y la paz de Venezuela. Y no sólo de Venezuela sino del Caribe, ya que también han comenzado las amenazas contra Colombia. De hecho, la ONU, recordó, también ha manifestado su preocupación por la amenaza a la paz universal, por la injerencia contra la independencia política de los pueblos y el peligro de un neocolonialismo que viole los principios de libertad, igualdad, autodeterminación y soberanía de los pueblos.
Cada invasión viene precedida por una campaña de desprestigio y de crimalización, explicó la embajadora. Esta vez es la criminalización de las autoridades del país acusándolas de narcotráficantes para justificar la intervención militar. Igual que atacaron a las embarcaciones sin pruebas. El objetivo, denunció la embajadora, es “la aniquilación del proyecto soberano” de la República Bolivariana de Venezuela y “que sirva de aviso a quienes sigan el mismo camino”. Recordó las declaraciones de las últimas reuniones de la CELAC y del ALBA-TCP, apoyando a Venezuela. De hecho, los diez estados que forman parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) manifestaron que “la amenaza contra Venezuela constituye una amenaza contra todos los Estados soberanos de la región. Pretender intimidar militarmente a un país hermano es intentar intimidar a toda América Latina y Caribe”. El Secretario Ejecutivo del ALBA-TCP concentró el foco en la judicialización de la política y en la agresión al derecho internacional disfrazado de lucha contra el narcotráfico.
Volviendo al acto de ayer en Madrid, la embajadora venezolana concluyó diciendo que el pueblo está preparado para actuar, pero que ahora más que nunca, y antes de que sea tarde, se necesita la solidaridad internacional. “Nuestro pueblo resistirá y afrontará lo que sea, igual que lo hizo con las más de mil directivas coercitivas” que han aplicado para doblegar a Venezuela.
También participó en el acto de solidaridad Marcela Ramírez, de la asociación de mujeres latinas de Europa. “Estamos aquí porque sabemos lo que importa la paz y las consecuencias de perderla” porque siempre son los pueblos los que ponen los cuerpos y las lágrimas, enfatizó. Y pidió que no permitamos que Venezuela se convierta en otra Gaza o Ucrania: “Que se levanten las voces de quienes no aceptamos la guerra como destino”.
Desde Voces en Lucha, Vanessa presentó un video con entrevistas realizadas en Venezuela. La autora alertó de que no es el narcotráfico lo que persigue Trump en Venezuela, sino el petróleo, el oro y el agua y otros recursos preciados del país. Habló de la guerra cognitiva-mediática de lanza EEUU, de la guerra económica y diplomática, pero también lo hizo de la respuesta del pueblo venezolano: construcción del poder popular y de la unión cívico-militar con más de ocho millones de personas alistados, incluidos no chavistas, porque, preguntó Vanessa, ¿quién quiere una guerra en su país” Y se respondió: “Los que viven fuera”. Se despidió pidiendo que pongamos Venezuela en nuestras agendas. Los movimientos de solidaridad denuncian los ataques, la injerencia, la violación de la soberanía nacional y las amenazas de invasión de Estados Unidos. Anoche esa solidaridad se volvió a manifestar en Abogados de Atocha.







