El que rompió el bipartidismo deja la política porque “no contribuyo a sumar”. Lo que le ahoga no es ni lógico ni justo. Solo Julio Anguita padeció una campaña de destrucción masiva como la que le han aplicado desde que puso su foto en la primera papeleta electoral. Nadie es imprescindible pero muy pocos han provocado tanta preocupación a los que con su maldito poder más daño le hacen a la mayoría. Lo que podemos es pocas veces el mejor resultado del esfuerzo. Como escribió Pablo Neruda, es mejor recordar lo que va a suceder.







