Música

Bahía de Cochinos o el niño Elián

«Playa Girón», de Silvio Rodríguez, símbolo tanto de la humildad del trabajador cubano a bordo de un barquito pesquero, como de la primera derrota del imperialismo en América Latina.

En abril de 1961, apenas dos años después del triunfo de la revolución cubana, tuvo lugar el intento de invasión de la isla, mediante el desembarco en Bahía de Cochinos de más de 1.400 paramilitares previamente adiestrados por la CIA. Tras las primeras operaciones que apuntaban al fracaso del plan, y ante la inconveniencia de que se visualizase el papel de los Estados Unidos en la invasión, Kennedy retira el apoyo militar, abandonando cobardemente a su suerte a sus propios mercenarios, derrotados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba en apenas tres días.

Este acontecimiento histórico supuso un impulso para el proceso revolucionario, a la par que un recrudecimiento del embargo económico que dura más de 65 años, a pesar de haber sido condenado hasta en treinta y trés ocasiones por la Asamblea General de Naciones Unidas. ¿El delito para merecer tan terrible castigo? Simplemente la voluntad de independencia del pueblo cubano y poner el punto y final a un colonialismo que asignó a la mayor de las Antillas el papel de casino del imperio, en detrimento de los intereses del pueblo.

Ya en 1975, el cantautor cubano Silvio Rodríguez compuso, para su disco Días y flores, una de las composiciones musicales más célebres sobre el episodio del desembarco fallido. Así, Playa Girón, que da nombre a uno de los escenarios del intento de invasión, era también el pequeño barco de pesca en el que el propio Silvio estuvo embarcado durante un tiempo. Jugando con ese doble sentido, y armado únicamente de guitarra y voz, esta canción grave y profunda explora los propios mecanismos de creación artística del músico ante temas de tal magnitud humana. ¿Qué palabras emplear para evitar un “evidente panfleto”? ¿Qué tipo de armonía usar?…El resultado es una de las más logradas y poéticas composiciones del cantautor, símbolo tanto de la humildad del trabajador cubano a bordo de un barquito pesquero, como de la primera derrota del imperialismo en América Latina.

Este episodio nunca sería perdonado por la administración estadounidense, y como saben, el bloqueo continuó con mayor agresividad, utilizando además otro tipo de artimañas para tratar de doblegar al gobierno revolucionario que, entre otros logros, consiguió alzanzar, a pesar del bloqueo, los mayores estándares sanitarios y educativos de la región… ¿Se imaginan de lo que hubiera sido capaz sin el embargo? Precisamente evitar ese ejemplo de sociedad igualitaria a tan escasos kilómetros de sus costas, era y sigue siendo una de las mayores obsesiones imperiales.

Casi 40 años después, en 1999, y como consecuencia de la criminal Ley de Ajuste Cubano, se produce el naufragio de una pequeña embarcación, de la que sería rescatado con vida el niño de 7 años Elián González; tras siete meses de secuestro en Miami, y tras un duro proceso judicial ante la violación del derecho internacional que suponía retener a un niño en un país extranjero contra la voluntad de su padre, quien lo reclamaba desde Cuba, Elián regresa como un pequeño gran héroe a la isla, derrotando así de nuevo al coloso del norte que pretendía utilizar al niño como instrumento político para su campaña anticomunista.

Inspirados en este hecho histórico, los rockeros galeses Manic Street Preachers incluyen en su sexto LP Know your enemy (2001) la canción Baby Elian, en la que arremeten duramente contra el inhumano uso político interno del incidente en los Estados Unidos, con un gobierno secuestrado por el inmenso poder de la mafia anticastrista de Miami, reflexionando además acerca de la naturaleza de un modelo de sociedad atravesado por la injusticia y el racismo, presentado sin embargo como una falsa “tierra prometida”. Un intento fallido de edición de la tristemente célebre Operación Peter Pan de los años 60; el auténtico imperio del mal frente a una nación que no se vende, en una revolución en permanente construcción.

En estos tiempos oscuros, una nueva amenaza se cierne sobre Cuba, al igual que sobre el futuro de todo el planeta, y es tarea de todos los revolucionarios del mundo romper el cerco mediático para, entre todos, asestar una nueva derrota a un imperio moribundo que quiere morir matando. Como en el estribillo de Baby Elian:

“Kidnapped to the promised land

the bay of pigs

or baby Elian”.

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