40 aniversario de IU: Para quien camina siempre hay un sol amaneciendo

Izquierda Unida son todos los hombres y mujeres que en cualquier territorio se arremangan y dicen “Aquí estamos para frenar el fascismo y construir una sociedad para que vivamos mejor. ¿Vamos juntas?”.
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Acto 40 aniversario Izquierda Unida | Fuente: Izquierda Unida

Así decía el siempre sabio Pere Casaldáliga y creo sinceramente que es verdad. Y en el caso de nuestra organización, haciendo balance de estos 40 años de vida, también sinceramente creo que (con mucha seguridad sin ser consciente de ello ni de la existencia de la famosa máxima) hemos hecho de ese caminar sin fatiga sabiendo que solo así encontremos un sol amaneciendo una bandera, una forma de estar en el mundo y una militancia que solo se entiende porque reflexiona haciendo y hace reflexionando.

Estos días son incontables los artículos que, en distintos medios, más o menos afines, que nos tratan con más o menos cariño, están relatando nuestros aciertos, nuestras equivocaciones y revisando la historia de IU a través de protagonistas de distintos periodos.

Y sin duda resulta reconfortante leernos en la prensa y reconocer fechas, nombres, hitos y batallas ganadas (menos) o perdidas (nunca del todo). Pero falta detrás de ese trabajo casi historiográfico y archivístico el latido de esta organización que cumple 40 años y que no es otro que la militancia que la dota de carne y hueso.

Hace 40 años las militancias del PCE junto a las militancias de IR, del PASOC y muchas otras organizaciones, se empezaron a cuestionar juntas si no podría ser posible otra izquierda

Las organizaciones están vivas si dejan de ser autorreferenciales y salen hacia afuera a encontrarse con los demás: hacerse las mismas preguntas es una buena manera de empezar a construir respuestas. Hace 40 años las militancias del PCE junto a las militancias de IR, del PASOC y muchas otras organizaciones, se empezaron a cuestionar juntas si no podría ser posible otra izquierda que diera las respuestas que requería una sociedad que anhelaba paz y sabía que la OTAN no era otra cosa que un instrumento de guerra, terror y represión.  Militancias que se habían encontrado haciéndose las mismas preguntas y buscando respuestas más allá de sus propias organizaciones, desplegándose por el territorio y siendo pueblo.

Esas militancias de las organizaciones que confluyeron en La Izquierda Unida nos enseñaron una forma de organizarnos y convertirnos en una herramienta útil a quienes fuimos viniendo detrás. La centralidad del programa político elaborado e impulsado de manera colectiva, los espacios (antes áreas, ahora redes) de activismo y producción política y los horizontes nítidos y compartidos para poder trabajarlos sintiéndonos cómodas todas las que nos involucramos en el proyecto.

Y también aprendimos que no se avanza sin preguntas difíciles y que la sociedad (y nosotras) merecemos respuestas honestas.

Nos enseñaron una forma de organizarnos y convertirnos en una herramienta útil: La centralidad del programa político elaborado de manera colectiva, los espacios de activismo y producción política…

Son 40 años de luchas y de poner en el debate público cuestiones difíciles. Y no me refiero solo a los derechos civiles, que por supuesto: el aborto como derecho, el matrimonio igualitario, la ley trans o la ley de eutanasia tuvieron detrás años de trabajo en los frentes sociales, culturales y también institucionales. Muchas veces, con Izquierda Unida en solitario en ese último frente.
Sino en las cuestiones que en pleno auge del neoliberalismo y de la ola privatizadora que lo arrasaba todo (¡privatizar es moderno, decían!) resultaban para muchas y muchos incluso anacrónicas. Un exotismo, un recuerdo de un momento anterior a la caída del muro.

Izquierda Unida habló de lo público, de los riesgos de una Europa de los mercaderes, de Maastricht, de los peligros de la liberalización, de que los servicios públicos son más que la garantía de cubrir necesidades básicas y que son la más potente herramienta que tenemos para redistribuir riqueza.

Hablamos de vivienda y los peligros de entenderla como una inversión. De la crisis climática y de la importancia de proteger la biodiversidad. De cuotas primero y de paridad después. De que el consumismo es incompatible con el planeta y el socialismo será, entre otras cosas, un modelo que garantice vidas dignas sin someterse a la dictadura del crecimiento económico. Hablamos de muchas cosas casi por primera vez.

No hemos estado exentas de contradicciones porque la vida misma lo es. Y en la izquierda, ya se sabe, menos de cinco contradicciones antes de desayunar es de una ortodoxia insufrible.
Pero acertamos en lo esencial: en hacernos las preguntas difíciles y en ser honestos en las respuestas. Aunque nuestra honestidad no fuera bien entendida o nuestros discursos vivieran casi constantemente en la anticipación. 

Y acertamos en otra cosa: la vocación irrenunciable a la unidad, a las alianzas, en las calles y en las instituciones. Forjamos La Izquierda Unida hablando con las otras, con las que no eran iguales.

Pusimos en pie una organización que ha vivido contradicciones durísimas: posiciones claramente ecologistas con la defensa irrenunciable de estar al lado de la clase obrera de la minería o del polo químico. Y cuando aún no estaba asumido que la lucha por el planeta era la lucha más material a la que nos enfrentábamos nosotras ya nos dejábamos la piel dentro y fuera para que nuestro programa electoral estuviera a la altura del reto y consiguiera la cuadratura del círculo: luchar por el futuro sin dejar a nadie atrás en el presente.

Y aquí seguimos, 40 años después, asumiendo la inmensa tarea de separar lo urgente y lo importante, lo esencial y lo accesorio, para poder articular la respuesta que necesita nuestra clase ante los retos que nos vienen. Porque, ¿saben? Izquierda Unida no son unas siglas, unos estatutos y un carnet. Izquierda Unida son todos los hombres y mujeres que en cualquier territorio se arremangan y dicen “Aquí estamos para frenar el fascismo y construir una sociedad para que vivamos mejor. ¿Vamos juntas?”.

(*) Portavoz federal y responsable de Organización de Izquierda Unida

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