Siempre es 26

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La ideología es motor para avanzar y vencer y en cuanto a la ideología para nosotros siempre es 26. Como reza la canción de Carlos Puebla, siempre es 26. Y Cuba siempre es motivo de crítica, independientemente de la fecha. Cualquier ocasión es aprovechada para intentar tumbar la resistencia al capitalismo o lo que sea que lleva haciendo la revolución desde 1959.

Que si dictadura, que si el único reducto del socialismo, que si falta de libertades, que un ejemplo en la salud y la educación, que si sí o que si no. Cualquier motivo es bueno para volver la mirada a la isla y atacar su actuar, sobre todo si con ello desviamos la atención sobre otros asuntos.

Con Cuba todo es un choque. Para los que seguimos creyendo en otro mundo posible y mejor, el país que tumbó a un dictador y sus prácticas de lujo y de explotación y que fue capaz de rechazar una invasión de su vecino del norte sigue siendo un referente, con todos sus peros, de que las cosas se podrían hacer de otra manera.

Hoy parece que es trasnochado defender a Cuba y su revolución, o lo que queda de ella, o a su sistema político y social, tan al margen de las otras formas de gobernar de los países “demócratas”.

Opiniones

Dice Zibechi que ya no es tiempo de revoluciones como la cubana, que ahora se necesita contar con los otros protagonistas: juventud, colectivos medioambientales, grupos lgbti… todo eso “alternativo” a lo habitual. Puede que esté en lo cierto.

Por otro lado, Frei Betto afirma que la ruleta de las urnas, depositando un voto cada cuatro o x años, no garantiza la democracia. Puede que tenga razón.

Y Pascual Serrano escribe que “hemos pasado de unas dictaduras donde se ocultaba la información en nombre de la seguridad del Estado a unas ´democracias` donde se difunde información falsa en nombre de la ´libertad`”. Lo que es bastante certero.
Lo que sí creo es que no podemos utilizar los raseros de medir en función de los intereses particulares y de los tiempos concretos que hagan que se ajusten a lo que queremos. Cuba resiste, pese a todo, en las condiciones que casi todo el mundo conoce. Y el que no, se las inventa según lo que quiera respaldar.

Los hechos

En Cuba hay un bloqueo que dura seis décadas, eso es innegable, que afecta al normal funcionamiento de cualquier colectividad. Además de ser una “excusa” para quienes defienden la revolución y una “casualidad” para quienes la atacan. Los primeros quieren que desaparezca el embargo para poder funcionar con libertad y los segundos le apuestan a que el bloqueo se levantará cuando la mayor de las islas del Caribe acepte las elecciones “libres y democráticas”.

Entre tanto, producen vacunas contra la actual pandemia pero no cuentan con suministros para inyectarlas. Esta carencia es “culpa” de la revolución, el logro médico no es un triunfo del sistema.

Durante años el personal médico cubano ha estado prestando su apoyo en cualquier lugar del mundo sin pedir plata a cambio. Que algún miembro de sus equipos sanitarios aproveche la misión para pedir asilo es una muestra de que la revolución no funciona. Que los demás regresen y se sigan formando como especialistas reconocidos mundialmente no es un valor del régimen socialista cubano.

Los medios

A estos, por lo general, hay que darles de comer aparte. Es aparecer un tema relacionado con Cuba en la palestra informativa y se lanzan como aves carroñeras a ver qué pueden arrancar y cómo acaban con la revolución desde sus púlpitos. Pero la mayoría de las veces sin criterio y sin poner en contexto las realidades.

Por ejemplo, una frase en The New York Times, edición digital del 13 de julio de 2021, al hilo de las “numerosas” y “nutridas” manifestaciones en la isla contra sus gobernantes: “En todo caso, como reporta desde Washington nuestra colega Lara Jakes, la inestabilidad en la región obliga a la Casa Blanca a encarar los desafíos a las democracias vecinas”. ¿La Casa Blanca “obligada” por culpa de los “desafíos” de las “democracias vecinas”? El mundo está lleno de políticos ambiguos y sus sesudos eufemismos con los que suavizan lo que quieren o agravan lo que no les gusta. Y no lo digo por las “democracias vecinas”, tal vez se les ha ido una errata al meter en esas democracias a Cuba, sino por esas otras “democracias oficiales”. Miren a su alrededor, que cada vez lo son más en el papel pero no para sus gentes y en las calles.

Otra frase de tintes poéticos: “Ya llegó la temporada de huracanes y el Caribe se ha convertido en escenario de un vendaval de inestabilidad y tormentas políticas”.

Algunas con medias verdades: “Haití sigue intentando averiguar quién está detrás del asesinato de su presidente, Jovenel Moïse, ocurrido la semana pasada, mientras distintas facciones políticas se disputan el control del país”. ¿Pero no hay ya detenidos varios militares colombianos? Perdón, exmilitares. ¿Se acuerdan de las cortinas de humo de la película Wag the dog o de las estrategias de manipulación masiva de Tymsit?

O con afirmaciones tendenciosas: “Cuba, por su parte, es escenario de protestas inéditas: las manifestaciones del domingo, una expresión de descontento ante la escasez de alimentos y medicinas, rápidamente fueron reprimidas por la policía”.

¿Dónde quedan las manifestaciones, mucho más numerosas, de quienes respaldan la Revolución?, ¿dónde el reconocimiento a la labor médica cubana con, incluso, sus dos propias vacunas para la covid-19?, ¿qué hay de esa educación pública, gratuita y de calidad para cualquier cubana y cubano?, ¿qué efecto tendría en otro lugar el bloqueo interminable, como la historia de Ende, y del que nos olvidamos cuando interesa?

Esperen, que hay otra frase más fuerte: “Joe Biden expresó su solidaridad con los ciudadanos al declarar que ´apoyamos al pueblo cubano y su clamor de libertad y alivio del yugo de la pandemia y de décadas de represión y sufrimiento económico al que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba`”. Eso en el país en el que puede ocupar la presidencia, y eso significa que la población le ha votado porque allá si hay una “verdadera” democracia, aunque no sea el pueblo el que elige directamente a su presidente, cualquier descerebrado negacionista, tanto del cambio climático como de la pandemia. En el que un grupo de “ciudadanos cabales” asalta el Congreso disfrazados. En el que un huracán muestra sus carencias y su falta de sanidad pública de calidad para las personas menos favorecidas. En el que siguen promoviendo el racismo con el que no dejan respirar, sobre todo a la población afro y menos aún a los pocos miembros de los indígenas originarios que quedan. Y en el que el uso de armas se ve como un derecho aunque causen decenas de muertes de gente inocente todos los años. Ah, y que acepta como si nada los daños colaterales, que invade otros países independientes por la más mínima sospecha de que cuentan con armamento del que ellos venden, que tortura en sus bases repartidas por todo el mundo, que tumba regímenes por no ser, en su opinión, “democráticos” para instaurar otras dictaduras, que ve enemigos en aquellos países que tienen petróleo… En fin, todo un ejemplo. Y a eso se añaden los adláteres, que son muchos, que en el mundo siguen sus diatribas y tejemanejes.

Las cifras

En el mismo medio de información: “Por estos días el país vive unos de los momentos más críticos de la pandemia: el viernes rompió su récord de casos y el día de las protestas, el domingo, volvió a romperlo. Ahora la isla registra más de 34.000 casos activos del coronavirus”. Según datos de la Johns Hopkins University, para nada sospechosa de revolucionaria, y uno de los organismos que ha hecho un seguimiento juicioso a la pandemia y su evolución en todo el mundo desde sus inicios: a las 10:48 hora de Colombia, 17:48 hora española del lunes 26 de julio, los casos mundiales de coronavirus eran de 194.354.288, las muertes en todo el planeta alcanzaban la cifra de 4.163.220. Por territorios, en EEUU había 34.453.851 positivos por covid-19 con 610.912 personas fallecidas mientras que en Cuba las afectadas eran 332.968 y las muertas 2.351. Hagan sus cuentas del número de muertes por el número de afectados y verán en qué país golpea más duro la pandemia. Claro que dirán que las cifras en la isla estarán manipuladas por los diablos comunistas. En fin: ¡viva la paz pero la que implanten ellos! y ¡viva la libertad pero no la de los demás!

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