Izquierda Unida ha puesto en marcha su maquinaria electoral para el próximo ciclo político con una decisión que combina dos movimientos: elegir un candidato propio para las próximas elecciones generales y, al mismo tiempo, utilizar esa candidatura como pieza para construir un espacio más amplio de la izquierda.
La Coordinadora Federal de IU aprobó este domingo por una amplia mayoría el reglamento de sus primarias abiertas a simpatizantes. El texto salió adelante con el 81% de los votos, 78 apoyos y 18 abstenciones, sin ningún voto en contra. El proceso culminará el 9 de noviembre con la proclamación definitiva del candidato o candidata a la Presidencia del Gobierno.
El calendario fija entre el 14 y el 23 de octubre la presentación de precandidaturas y la recogida de avales. Las candidaturas que cumplan los requisitos serán proclamadas el 25 de octubre y, si hay más de una, la campaña interna se desarrollará entre el 26 y el 30. La votación tendrá una fase online del 2 al 5 de noviembre y otra presencial los días 7 y 8.
Pero el mensaje político lanzado por Antonio Maíllo va más allá de las primarias. El coordinador federal de IU presentó ante la Coordinadora un informe en el que situó el proceso interno como el primer paso para que la organización llegue al próximo ciclo electoral con una candidatura propia que pueda integrarse en un proyecto estatal más amplio.
Un candidato propio para una candidatura más amplia
Maíllo definió el espacio al que IU quiere concurrir como un «amplio frente de izquierda», con la intención de superar la lógica de las candidaturas aisladas y construir un proyecto político común. La formulación enlaza directamente con el planteamiento que el dirigente ya había defendido hace apenas algunos días en Asturias, donde reclamó una «gran coalición» o «gran convergencia» de organizaciones políticas.
Entonces señaló que IU debía contribuir a articular una izquierda capaz de ofrecer un proyecto transformador y no limitarse a responder al avance electoral de la derecha y la extrema derecha. También situó como ejes materiales de ese proyecto la intervención sobre el mercado de la vivienda, la mejora de los salarios y la actuación sobre los precios de los productos básicos.
Ahora Maíllo ha trasladado ese planteamiento al terreno organizativo. IU elegirá democráticamente a su propio candidato, pero la dirección federal deja claro que su aspiración es que esa candidatura funcione como referencia dentro de un espacio político más amplio.
La diferencia es importante. No se trata únicamente de preparar unas primarias internas, sino de dotar a IU de una posición definida ante una posible negociación de una candidatura conjunta. El proceso permitirá a la organización acudir a esa eventual confluencia con una candidatura elegida por su militancia y sus simpatizantes.
Maíllo ha insistido en que la construcción de ese espacio no debe quedar reducida a un acuerdo entre aparatos. En Asturias defendió que otras organizaciones pudieran incorporarse y, preguntado expresamente por la posibilidad de que Podemos concurra por separado, afirmó que IU no pondría «fronteras» a la construcción de un bloque amplio.
De las siglas al proyecto político
El coordinador federal ha presentado esta estrategia como algo más ambicioso que una suma electoral. Su objetivo declarado es «cimentar un proyecto de esperanza» capaz de generar identificación social y de articular a distintas organizaciones de la izquierda.
En ese planteamiento aparecen también las prioridades con las que IU quiere definir ese espacio: vivienda, salarios, precios y condiciones materiales de vida. Maíllo ha defendido que la convergencia debe apoyarse en propuestas concretas y no únicamente en la necesidad de frenar a la derecha.
La dirección federal ha señalado además que las futuras candidaturas deberán combinar experiencia y renovación, favorecer el relevo generacional y reflejar la diversidad de la clase trabajadora. El reglamento aprobado este domingo establece también las bases para que las federaciones desarrollen sus propios procesos de elección de candidaturas para las distintas circunscripciones.
Un ciclo electoral que IU ya da por abierto
La organización prepara así unas elecciones generales que forman parte de un ciclo más amplio, en el que también están previstas convocatorias autonómicas y municipales. Maíllo ha afirmado que IU está preparada para afrontar estos procesos y que sus candidaturas deberán combinar la dimensión territorial con una estrategia política común.
La activación de las primarias llega, además, en un momento en el que la cuestión de la confluencia vuelve a ocupar un lugar central en el espacio político situado a la izquierda del PSOE. La dirección de IU viene defendiendo desde hace meses la necesidad de ampliar ese espacio y de incorporar a otras organizaciones, aunque las fórmulas concretas de esa posible convergencia todavía están por definir.
Por ahora, IU ha optado por avanzar en paralelo: construir su propia candidatura mientras mantiene abierta la puerta a integrarla en un frente más amplio.
La votación del 9 de noviembre servirá, por tanto, para elegir un nombre, pero también para fijar la posición desde la que IU afrontará las conversaciones sobre la futura candidatura estatal. El siguiente paso dependerá ya de cómo se concrete esa convergencia y de qué organizaciones estén dispuestas a formar parte de ella.







