Rafael Jiménez Sánchez (Carmona, 1972), es uno de los más prolíficos guionistas del cómic español. Empezó en el 2014 y no ha parado hasta la fecha. En su haber tiene nada menos que la creación de 73 guiones, lo que hace imposible poder mencionarlos. Dentro de este amplio abanico de guiones hay un poco de todo, desde el cómic infantil y juvenil, el biográfico, el de terror, el político, el fantástico, el feminista, el institucional; vamos que prácticamente ha tocado todos los géneros.
Del que interesa a esta sección, el cómic memorialista, decir de Rafael que es un auténtico especialista, y dentro de este género tiene 28 trabajos, la tercera parte de su extensa producción. La duración de estos trabajos es muy variable, y va de las 8 a las 96 páginas. A destacar que, en muchos de sus trabajos sobre la Guerra Civil, Rafael combina el género histórico con el fantástico, hasta el punto que introduce superhéroes en ambos bandos de la contienda, que ayudan a sus respectivos ejércitos y se pelean entre sí; son los primeros superhéroes españoles. Destacar también que en la Editorial Cascaborra ha iniciado la publicación de A sangre y fuego, una colección de 9 relatos de Manuel Chaves Nogales, sobre lo que se vino a llamar la tercera España; hasta la fecha ha publicado 3, dibujados por diferentes artistas, pero todos ellos guionizados por Rafael Jiménez, con un guion que sigue fielmente el relato original; por su interés y cuando tengamos la colección completa la publicaremos. En esta sección, en enero de 2024, publicamos El Ángel rojo, un interesante cómic sobre la vida del anarquista Melchor Rodríguez García. Rafael ha trabajado para editoriales como Planeta Cómics, Unrated Cómics, Serendipia, cARTEm Cómics, Editorial Cascaborra y Carmona en Viñetas, de la cual es su fundador, editor y director de sus Jornadas de Encuentros con Autores. Es un apasionado de los cómics y de la cultura en general, y su trabajo es el de bibliotecario y animador de lectura y cultural en Carmona (Sevilla), su pueblo.
Alejandro Lozano Zamorano (Córdoba, 2000), joven autor desconocido hasta la fecha por ser este su primer trabajo, pero que teniendo en cuenta la solvencia con la que se maneja, en el futuro dará mucho que hablar. Desde esta sección le deseamos mucha suerte y esperemos que pronto veamos nuevos trabajos suyos.
El cómic que presentamos nos narra un hecho sorprendente, como fue la batalla de La Madeleine, una desigual batalla entre 1.500 soldados de la Wehrmacht nazi perfectamente pertrechados, con 60 camiones, 5 blindados, 4 orugas, 3 piezas artillería y ametralladoras, frente a 36 guerrilleros antifascistas españoles y 4 franceses, con escaso armamento ligero y poca munición. Su gesta cayó en el olvido porque el mismo día en que Cristino García, jefe de los guerrilleros, hace saltar por los aires el puente del ferrocarril de la línea Lezan-Anduze por donde tenía que pasar una columna de la 11ª Panzerdivisión, dando lugar a la Batalla de la Madeleine, “La Nueve”, una compañía de la 2.ª División Blindada francesa formada mayoritariamente por republicanos españoles exiliados, al mando del general Leclerc, entró triunfalmente en París, liberándola del nazismo. Este cómic viene a recuperar la memoria de esa gesta y los hombres —y las mujeres, porque se dice que entre los guerrilleros había dos mujeres, que no aparecen en ninguna crónica ni recibieron ningún homenaje— que la hicieron posible.
Es la primera vez que vemos en cómic a Cristino García Granda, militante del Partido Comunista de España, luchador antifascista incansable, Teniente Coronel de la 158ª División de la Agrupación de Guerrilleros Españoles. Dirigió importantes acciones de la resistencia contra el ejército nazi, tales como la toma de Foix, el asalto a la cárcel de Nimes y la liberación de 76 presos políticos en espera de ser ejecutados, practicó la guerra de guerrillas, y realizó sabotajes a minas e industrias, y el hostigamiento a las fuerzas nazis, y la propia Batalla de La Madeleine. Por todas sus acciones guerrilleras le fue concedido el grado de Héroe Nacional de Francia. En 1944 regresó a España para seguir combatiendo el franquismo, realizando varios e importantes golpes, siendo capturado por la policía, juzgado, condenado a muerte y fusilado por el franquismo con 32 años, junto a 9 compañeros. Su fusilamiento provocó un grave incidente diplomático entre Francia y la España franquista, con el cierre de la frontera francesa durante dos años.
En el momento de producirse la batalla de La Madeleine, él era el jefe de la unidad guerrillera como así consta en diferentes fuentes históricas y testimonios directos de miembros de la unidad. Sin embargo, el cómic atribuye esa responsabilidad a Gabriel Pérez, Comandante de la 21 Brigada de Guerrilleros Españoles, porque a Cristino García le considera convaleciente de una herida de bala producida en el asalto a la Prisión de Nimes.
Sobre este particular, hay una gran confusión en el cómic, ya que si estaba convaleciente no podía estar presente en la batalla, sin embargo, sí que aparece en el cómic como integrante de la unidad, y es el guerrillero que coloca y hace estallar los explosivos al paso del convoy alemán. En el propio cómic, en el apartado de Bibliografía consultada, aparecen una serie de artículos en los que en unos se cita a Cristino como responsable de la operación, mientras que en otros el responsable es Gabriel, precisamente por la convalecencia de Cristino. Y a su vez, en una entrevista que le hacen al guionista del cómic, Rafael Jiménez, reconoce que Cristino García era el jefe de los guerrilleros que derrotan a los nazis. Y para terminar este capítulo, en la viñeta de la página 80 que reproduce el monumento a la batalla, y en la foto de la página 93, en el pie del monumento se puede leer “HONNEUR A GARCÍA CRISTINO CHEF DE MAQUIS”.
Consideraciones históricas aparte, estamos ante un trabajo que no solamente se limita a reconstruir un episodio bélico, sino que sirve de reivindicación del papel de estos españoles en la lucha antifascista, y recupera la memoria de los mismos. Describe un acto de dignidad de unos guerrilleros que venían de una derrota muy dura de la República frente al franquismo, un exilio en Francia donde los republicanos no son tratados dignamente, los encierran en campos de concentración con un trato y unas condiciones de vida lamentables e incluso, a muchos de ellos se les utiliza como mano de obra esclava, pero que con la invasión nazi de Francia ven la ocasión de poder vengarse del ejército alemán, al que consideran responsable de la derrota republicana, ayudando a quienes les han tratado tan mal. Es en definitiva un acto de dignidad y valor de quienes se mantuvieron fieles a sus ideales.
Los 36 de la Madeleine narra de forma pormenorizada el desarrollo de la batalla de La Madeleine, una batalla de la que este pasado agosto se cumplió el octogésimo segundo aniversario de la misma. Por lo tanto, a lo largo de sus páginas, vemos cómo se va preparando y desarrollando la batalla, que con una planificación y acción excelente por parte de los guerrilleros españoles, que hacen creer a los nazis que están siendo atacados por un contingente importante de paracaidistas norteamericanos, pero que cuando descubren que quienes les atacan son guerrilleros españoles comunistas, se niegan a negociar y organizan un contraataque, que en el momento decisivo, los guerrilleros españoles pueden superar gracias al refuerzo de 30 nuevos voluntarios franceses y la oportuna intervención de dos aviones ingleses, que bombardean y ametrallan al contingente nazi.
Un personaje muy logrado, por lo cruel y clasista de su comportamiento, es el general nazi Konrad A. Nietzsche, el responsable de la columna alemana, un militar que había luchado en la Guerra Civil y que se mostraba orgulloso de haber matado a muchos republicanos. Un militar que se niega a negociar con el grupo de guerrilleros españoles, que según sus propias palabras son una “panda de comunistas españoles, una chusma sin disciplina militar”. Pero no solamente vemos el desarrollo de la batalla, sino que a través de las páginas de este cómic vemos la dureza de la guerra civil española y cómo afecta a sus combatientes, lo determinante de la participación de tropas extranjeras en la misma, la quinta del biberón y su participación en la Batalla del Ebro, los campos de concentración nazis y, sobre todo, el esfuerzo de los soldados republicanos en la lucha por la libertad.
A su vez, Los 36 de la Madeleine compone un relato coral completo, en el que vamos conociendo a varios de los guerrilleros, y los motivos por los que cada uno de ellos lucha. Para poder hacerlo y que encaje perfectamente en la historia, Rafael Jiménez introduce unos flashback que nos permiten retroceder en el tiempo y ver el origen de su compromiso de lucha contra el nacismo, así como las razones de su comportamiento heroico, que está en la conciencia y la memoria individual de cada uno de los protagonistas. De esta manera, no solamente vemos una descripción muy completa del curso de los acontecimientos, sino que, a pesar de la violencia de la guerra, sus protagonistas humanizan la historia y la hacen más cercana.
Con respecto al dibujo de Alejandro, como ya hemos dicho al principio, es su primer trabajo y eso se nota, de manera que a lo largo del cómic su dibujo es irregular, con algunas viñetas excelentes, con un trazo más fino y un color y dibujo que se asemeja al de Paco Roca. Hay viñetas muy buenas y a página completa, como las de la Batalla del Ebro, o la del cruce de los Pirineos, pero también hay viñetas menos logradas, más toscas, con un trazo mucho más grueso, sin tanto detalle y algunas con una escala de tamaños desproporcionada. El empleo del color está muy logrado y destaca por su capacidad de contarnos las escenas del combate de una forma muy dinámica. Teniendo en cuenta que es un trabajo novel, el resultado general del mismo es muy acertado. Es un dibujo que mantiene muy bien el flujo narrativo, con unas escenas de acción muy bien descritas. Además, Alejandro nos deja una preciosa portada con los colores de la bandera republicana, que resume muy bien el trasfondo de esta historia.
Especialmente buenas son las escenas en las que Gabriel se dirige a los guerrilleros antes de la batalla, exhortándolos a combatir hasta el último aliento contra las tropas alemanas, a las que considera responsables de la derrota del ejército republicano y de la muerte de sus compañeros, terminando al grito de ¡No Pasarán! También destaca la escena final, a modo de epílogo, en la que vemos al último superviviente de la batalla que, en el 80 Aniversario de la misma, se dirige al lugar de los combates para rememorar ese acontecimiento, que supuso un intento por cambiar la historia, derrotar a Franco, y reivindicar la necesidad de seguir recordando esta hazaña, de que aparezca en los libros de historia junto a los nombres de quienes la realizaron, ya que “el olvido es peor que la muerte”.
Los 36 de la Madeleine es un cómic histórico necesario, bien contado y con una intención muy clara: recuperar la memoria de unos combatientes españoles que siguieron luchando cuando muchos ya habían decidido mirar hacia otro lado. Por todo ello no puedo más que reivindicar su lectura.







