Epístola a los poetas que vendrán

Manuel Scorza

Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas.
Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera.
Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.
Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella.
Mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir.
Mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.
Matad la tristeza, poetas,
matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios,
hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un hombre libre
¡es más puro que el diamante!
El poeta libertará al fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.

(*) Escritor peruano que alcanzó el reconocimiento internacional con su novela Redoble por Rancas, publicada en 1970, que contaba el enfrentamiento en 1962 de los campesinos de los Andes con los terratenientes y una poderosa compañía minera estadounidense. Fue la primera de las cinco novelas de un ciclo denominado La guerra silenciosa: Redoble por Rancas, Garabombo el invisible, El jinete insomne, Cantar de Agapito Robles y La tumba del relámpago.

(*)

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