Queda en evidencia la supuesta independencia de una “disidencia” que solo puede vivir financiada por el dinero de la injerencia extranjera

Dime con quien andas y… te diré quién paga

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   Conocidos son los hechos del pasado 22 de julio, día en el que fallecieron en un accidente de tráfico, Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación, al servicio de los intereses de la mafia contrarrevolucionaria y su compañero Harold Cepero, mientras que resultaron heridos leves Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanía española y sueca, respectivamente.

        En el momento del siniestro el automóvil era conducido por Carromero  Vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular, quién mantiene estrechas relaciones con José María Aznar y Esperanza Aguirre personajes que han destacado por sus incansables agresiones contra Cuba.

       Medios de prensa revelaron que este político español, detenido en Cuba por su responsabilidad en el accidente, cuenta con un largo historial de infracciones de tráfico en España, al menos 45 multas que conllevaron a que en mayo se iniciara un proceso para retirarle el carné de conducción.

    Igualmente, en declaraciones reconoció que su visita a la isla caribeña tenía como objetivo entregarle dinero a Payá para financiar sus actividades ilegales y de subversión contra la Isla.

      Mientras Modig, miembro de la Juventudes Cristianas Demócratas de Suecia, quién era el copiloto del vehículo, reveló que igualmente su misión era encontrarse con el mercenario cubano para suministrarle efectivo con el cual pudiera mantener la organización ilegal que lideraba, en una evidente conexión entre los grupúsculos contrarrevolucionarios cubanos y las diferentes agrupaciones de derecha extranjera.

       Ambos europeos visitaban Cuba con visa de turismo para mantener relaciones políticas con los miembros del Movimiento Cristiano de Liberación, violando las leyes migratorias.

      Al conocerse la noticia del accidente medios de prensa occidentales aprovecharon  para emprender nuevas acciones de difamación contra la Isla en  medio de una campaña mediática que aseguraba que no había sido un accidente,  sino que un coche les había embestido. La misma Yoanis Sánchez, connotada contrarrevolucionaria cubana señaló en un Twitter «según testigos, el coche en el que viajaba Payá fue golpeado por otro y se salió por uno de los laterales de la carretera».

     En contraposición a las afirmaciones del monopolio mediático las autoridades cubanas explicaron en un informe pericial los hechos del accidente, mientras que en declaraciones Carromero y  Modig, negaron que fueran embestidos por ningún otro vehículo.

         En un intento de ocultar las verdaderas intenciones de la visita de los europeos a la Isla, diferentes medios cuestionaron la investigación policial cubana, la cual  se lleva a cabo bajo el mismo procedimiento que en similares ocasiones, pero en ninguno se preguntó, ni analizó los propósitos que trajeron a los visitantes a Cuba.

      Una vez más queda en evidencia la supuesta independencia de una “disidencia” que solo puede vivir financiada por el dinero de la injerencia extranjera. Como en tantas otras ocasiones se les cayó el telón del circo y pudimos comprobar quien mueve el hilo de las marionetas del teatrillo.

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