El secretario ejecutivo de Política Económica y Empleo de Izquierda Unida, José Antonio García Rubio, valora que el leve descenso del paro registrado en marzo “pese a no sumar por el momento una noticia negativa más al océano de datos económicos nefastos, supone sólo un breve paréntesis en el sostenido crecimiento del desempleo, con un marcado carácter sectorial, y que no sirve para avalar ninguna de las recetas aplicadas por el Gobierno del PP en lo que va de legislatura”.
“El marco esencial de datos negativos –afirma García Rubio- viene dado por las previsiones de organismos internacionales como la propia Comisión Europea y por los servicios de estudios de buena parte de los bancos españoles, que sitúan el paro por encima del 27% más allá de 2014. Todo ello es lo que ha llevado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a reconocer públicamente la necesidad de revisar a la baja sus previsiones económicas y a su ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, a admitir, por fin, que la reforma laboral que han impuesto no tiene por objetivo la creación de empleo”.
El responsable de política económica de Izquierda Unida añade que “el pequeño descenso del paro en menos de 5.000 personas viene motivado en buena medida por el aumento de la contratación temporal debido a las vacaciones de Semana Santa y se manifiesta exclusivamente en el sector servicios”.
“No se puede obviar que el número de contratos indefinidos ha disminuido en un 16,5% con relación al mismo mes de 2012, con una aumento de la precariedad laboral que vuelve a subrayar el fracaso de la política que acarrea la reforma laboral de Rajoy”.
José Antonio García Rubio afirma que “el triunfalismo mostrado hoy por el Ejecutivo no puede tapar un dato tan negativo como que la cobertura de las prestaciones a desempleados desciende de nuevo (pasa del 67,93% hace un año en estas fechas al 63,25%), de tal forma que casi uno de cada tres parados no cuenta ya con ningún tipo de protección. Si a ellos les añadimos el millón más de desempleados que refleja la EPA con relación al paro registrado, la conclusión es que cerca de tres millones de personas sin empleo carecen de la mínima protección económica”.







