Anabel García, actual secretaria general de la UJCE elegida en el XII Congreso celebrado el pasado mes de abril, empezó a militar hace 6 años en la UJCE. Las movilizaciones que estaban ocurriendo en ese momento, como el cierre de DELPHI o el rechazo a la implantación del plan de Bolonia, le hicieron darse cuenta de que había que organizarse de cara a luchar contra ellas y se afilió a la UJCE.
Mundo Obrero: ¿Cómo te planteas estos próximos tres años al frente de la UJCE?
Anabel García: Pienso que pueden ser los tres años más intensos de mi vida, por la cantidad de trabajo que va a suponer y por la cantidad de cosas que en un momento como este seguro que aprendemos, yo y toda la dirección. Además de toda la responsabilidad que implica.
A nivel político, me planteo, sobre todo, avanzar en el conocimiento interno de la propia organización y de su militancia, y, fundamentalmente, que sean tres años para avanzar en la intervención externa y que la UJCE sea referente en las calles, no al margen de los movimientos sino como parte de los mismos.
M.O.: ¿Cuáles son los principales ejes estratégicos a seguir desde la UJCE de cara a la crisis?
A.G.: Entendemos que para luchar contra la crisis lo principal es seguir creando espacios de poder popular que empoderen a la gente con el objetivo de poder abrir un proceso constituyente que ofrezca una alternativa republicana, federal, democrática y anticapitalista al status quo actual, como vía al socialismo.
M.O.: Eres la segunda mujer elegida secretaria general en la UJCE, ¿Qué supone esto para ti?
A.G.: Supone de nuevo una gran responsabilidad pero también un orgullo. Lo he dicho otras veces, creo que es una apuesta valiente porque las críticas vacías van a llegar de muchos sitios (ya ha pasado) pero estoy segura de que la UJCE y el conjunto de su militancia tiene la madurez política y la capacidad de sobra para demostrar que somos consecuentes con nuestro discurso feminista y que el hecho de que una mujer esté al frente no nos genera ningún tipo de duda.
M.O.: ¿Por qué piensas que la juventud no está saliendo a la calle lo suficiente con la situación que se vive en España?
A.G.: Las condiciones objetivas que vive la juventud en este país no nos lo pone fácil. Jóvenes que se ven obligados a marcharse, jóvenes con trabajos tan precarios que apenas queda tiempo para más y jóvenes estudiantes que tras la aplicación de reformas educativas también tienen restringido una buena parte de su tiempo.
A esto hay que sumarle que además la juventud más afectada actualmente son los hijos/as de la clase trabajadora por lo que las condiciones objetivas de nuestras familias también nos exige más: intentar estudiar y trabajar para poder aportar (esto cada vez más utópico), ayudar con los familiares dependientes más ahora tras los recortes, mantener el ánimo… Cuando tenemos que preocuparnos por ir sorteando complicaciones de este tipo día a día cuesta convencer a la gente para que salga a la calle porque la lucha y el combate los tenemos en nuestros propios hogares.
Entiendo que a esto también habría que sumarle todo el proceso de despolitización que previo a la crisis se vivía y que afectó mucho a la juventud.
De todas formas, hay que decir que cada vez más la juventud tenemos claro que tenemos que dar la batalla en las calles y como en todos los procesos históricos los cambios vendrán de la mano de la juventud.
M.O.: Con más de un 60% de paro juvenil en España según las últimas encuentras, ¿qué salida crees que tiene la juventud española?
A.G.: Con estas cifras, a la juventud se nos está echando de este país, la única salida que se nos ofrece, por parte del sistema, es el exilio económico ante la imposibilidad de poder desarrollar un proyecto de vida en nuestra tierra.
Por eso, tenemos claro que la otra salida, la que no viene por parte del sistema, está en la calle, luchando, para que no nos arrebaten el futuro.
M.O.: Por último, ¿cuál debe ser el papel de la juventud en el partido?
A.G.: Entendemos que la UJCE es una escuela de cuadros, toda una experiencia militante y de aprendizaje para fortalecer el partido y que éste tenga en la sociedad el papel que le corresponde.







