Hoy viernes 20 de febrero, comenzó en Estambul la II Conferencia del Mediterráneo, que, organizada por el Partido de la Izquierda Europea (PIE), junto a otros cinco partidos del Sur del Mediterráneo, reúne a más de una veintena de organizaciones políticas de la izquierda de los países ligados por este gran mar que une tres continentes. La finalidad de esta conferencia, como señaló la vicepresidenta del PIE, Maite Mola, no es sólo analizar y debatir la situación en la que se vive en la región y en los diferentes países que la conforman, sino salir de aquí el domingo con una declaración que contenga objetivos concretos que cumplir.
La vicepresidenta del PIE argumentó que “el socialismo no se puede construir en un solo país ni en un solo lado del Mediterráneo. Para nosotros, para la izquierda anticapitalistas, no hay fronteras”. De lo que se trata, recalcó, es de “construir juntos la solución común”. Incidió en que no son momentos de lírica para la izquierda, “sino momentos trabajar y luchar” y que por eso, además de los estudios políticos y económicos, que la izquierda tiene, hace falta “una lucha en las calles que nos conduzca a la unidad de la izquierda, con un programa de izquierdas”. Recordó las palabras de Samir Amin llamando a la “audacia, audacia y audacia”.
En este trabajo hacia la unidad anunció el próximo Foro para las Alternativas, que el PIE está organizando para el último fin de semana de mayo en París, y espacio de debate y confluencia que representa la Universidad de Verano del PIE.
Maite Mola alertó sobre el peligro de centrarnos sólo en la crisis y dejar de lado otros problemas que la izquierda nunca debe de abandonar. Recordó la opresión que sufre Chipre y Palestina, y también la represión de que son víctimas las mujeres. Hizo hincapié en la situación del Sahara y la resistencia del Polisario durante cuatro décadas, recordando que la ONU reconoció su derecho a la autodeterminación y que la comunidad internacional no lo ha implantado.
La victoria de Syriza, y con ella la victoria de todo el pueblo griego, en pie contra la austeridad impuesta por la Troika, fue un tema transversal en todas las ponencias. “Syriza es también una victoria del Mediterráneo, una victoria internacional en la que un gobierno de izquierdas es capaz de negociar con las instituciones neoliberales europeas la solución de los problemas económicos y sociales de la población” según lo definió Maite Mola, quien llamó al apoyo internacional “Hay que salir a las calles a defenderlo”.
Durante la presentación de las jornadas, Bilge Seçkin Çetinkaya, copresidenta del turco ODP (Partido de la Libertad y el Socialismo, partido miembro del PIE), habló de los ataques imperialistas comunes en toda la región y la esperanza que la victoria de Syriza representa frente a estos ataques y al avance del fascismo y el integrismo. Recordó que el triunfo de Syriza fue saber unir los movimientos sociales con la política y que es el camino a seguir y en lo que hay que trabajar.
Ridvan Turan, presidente del SDP (Partido de la Democracia Socialista), realizó un análisis general, de cómo la crisis condujo a las revueltas y las primaveras árabes que comenzaron en Túnez y se extendieron como una ola, con sus contrarrevoluciones y resultados negativos, pero también con frutos positivos como las recientes victorias de Syriza y de Rojava. El presidente del SDP dejó claro desde el principio la necesidad de trabajar juntos: “Necesitamos dar una respuesta global porque el ataque es global”. Turán explicó, como hizo Seçkin, que el gobierno turco está intimidado, y sus temores no son infundados, por eso aumenta la represión. “El AKP y Erdogan son cada vez más autoritarios con enormes ataques cuando se trata de la lucha de clases que tocan los intereses del capital.” Añadió que “todas las guerras de liberación del mundo son nuestra referencia”.
Por su parte, el diputado y copresidente del HDP (Partido Democrático del Pueblo) unió la historia de la luchas en Turquía con la de otros países europeos. Centrándose en Turquía abogó por la urgencia de unir las luchas para crear un gran frente contra el partido en el gobierno del AKP, señalando las elecciones del próximo mes de junio como una oportunidad para cambiar la realidad del país. Habló del significado de la revolución de Rojava, y de la necesidad de trabajar desde la solidaridad que ofrece tanto esta Conferencia del Mediterráneo como el Foro Social Mundial y otros espacios de confluencia.







