Vida de partido

Semana de trabajo de una delegación del PCE en China

China, y su realidad, hay que compararla con su propia evolución; hay cambios notables, muchos de ellos visibles, desde la visita de cerca de un mes que realicé hace 19 años.

El primer encuentro ha sido con el Ministro del Departamento Internacional del Comité Central (tienen el mismo rango los responsables del partido y del gobierno: ministros), el camarada Wang Jiarui. Desde el primer momento hemos constatado una cosa: no era para ellos una visita de cortesía o un viaje volcado al turismo. Tampoco para nosotros. Como se demostró en el encuentro amplio y abierto, donde se habló sin pelos en la lengua, con el viceministro del Departamento Internacional. Dio tiempo y ocasión a que interviniera toda la delegación (José Luis Centella, Francisco Martínez, Isabel Salud, Juan Sánchez y yo)

Las líneas básicas de una política muy asentada, labradas desde 1978, están muy claras: La paz mundial como objetivo primordial, aparte de ser la condición de posibilidad del desarrollo interno. La necesidad de un desarrollo sostenible, social y ecológico; un desarrollo que tiene en el reparto social y territorial uno de sus puntos característico. La prioridad, que se agudiza actualmente, de un desarrollo económico, que afronte el grave problema entre el crecimiento de las grandes ciudades y el estancamiento de las zonas rurales. El crecimiento económico, que suele rondar el 10% anual, en base a la organización de lo que denominan el «Mercado Socialista». Las nuevas líneas de una política internacional que tiene muy en cuenta la evolución de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, con una atención creciente a África.

Quizás el tema del «Mercado Socialista» requiera más detención. En el fondo se trata de un mercado intervenido y planificado, sobre una realidad difícil de cuestionar: el problema número uno radica en el volumen de la producción, del crecimiento, que debe abarcar una población de 1300 millones de habitantes, que partían de condiciones de vida infrahumanas. A partir de una economía abierta de características singulares, se han propuesto el objetivo de cuadruplicar el crecimiento económico en un plazo de 20 años, que, en función de un reparto específico, tenga como resultado la construcción integral en el periodo 2001-2020, de una sociedad medianamente acomodada».

Otra de las características de este «mercado socialista» es la existencia de un partido real; un partido activo y muy fuerte. Basta con decir que el partido está integrado por 70 millones de militantes, que, en sus congresos y reuniones de Comité Central, suelen marcar la iniciativa como centro hegemónico de la propia actuación de gobierno y de la dinámica controlada desde el interés social del crecimiento económico y un reparto armónico.

En definitiva, una situación de progreso, donde el crecimiento económico no lanza de manera incontrolable la lógica del mercado, en una etapa donde, todavía, de cara a los objetivos de una sociedad acomodada, se trata de conseguir un volumen de producción y eficacia económica que puede abarcar minimamente a los 1.300 millones de personas que integran China.

Las relaciones entre el PCCH y el PCE son en estos momentos inmejorables y se desarrollan sobre la base de sinceridad y el mutuo respeto. Así deben seguir, en una panorama mundial donde ellos, desde un rechazo del hegemonismo, que el PCCH tampoco ejerce, pueden jugar un papel capital en la dirección de la paz mundial y la solidaridad con las zonas menos desarrolladas.

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