¡Pasaremos!

La deriva antidemocrática en Polonia es tal que la UE le ha abierto un expediente.

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Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene el fascismo
tan callando

Sin lugar a dudas, la imagen de Albert Rivera derramando lágrimas de cocodrilo en Venezuela se ha convertido en el símbolo de una atípica precampaña electoral en España centrada en el infierno bolivariano. “Sois pobres en alimentos, en medicinas y sois pobres en libertad”, espetó sollozando el líder de Ciudadanos mientras cumplía su cometido de practicar la injerencia en los asuntos internos de un país extranjero, al tiempo que atizaba el fuego de una campaña difamatoria que lleva camino de centrarse en el supuesto peligro bolivariano-podemita-comunista.

Pero la “venezolanización” de la campaña electoral y la estigmatización de Unidos Podemos a través de constantes referencias peyorativas al comunismo, ni responde a los designios de la divina providencia ni se trata de un hecho aislado. Bien al contrario, es un hecho calculado y prediseñado que excede las sobreactuaciones del candidato de C’s o las visitas de expresidentes españoles a golpistas venezolanos. Y, sin duda, es preciso identificarlo como la expresión española del fascismo -en el marco general de su expansión internacional- ante la posibilidad real de un vuelco electoral que finiquite a un bipartidismo planificado y consagrado en los años 70 del siglo pasado.

Tras los efectos devastadores de la crisis económica y el aumento de la conflictividad social, al gran capital le han quedado grandes las democracias formales para garantizar su tasa de beneficio. Y por ello ha decidido, claramente, declarar el estado de excepción. Para ello, saben que el mejor abono del neofascismo es el miedo: el miedo al paro, al terrorismo o al migrante que “roba” los puestos de trabajo.

En una escena de la película Novecento, Bernardo Bertolucci describe magistralmente la génesis del fascismo. Tras la demostración de fuerza de los comunistas parando un desahucio, los terratenientes se reúnen en una iglesia para explorar una posible acción conjunta frente a la amenaza bolchevique. “Somos los nuevos cruzados y debemos infundir valentía a nuestros jóvenes. Ellos solo están esperando una señal nuestra”, explica el cabecilla antes de recaudar los fondos necesarios para organizar a los “camisas negras”.

En la actualidad, los terratenientes cinematográficos de Novecento han sido reemplazados por el capital transnacional, con su correspondencia española en el IBEX-35; pero su objetivo es idéntico. En América Latina, varios países como Honduras, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Venezuela o Brasil ya han sufrido o sufren las consecuencias de la acción de la ultraderecha coordinada por el imperialismo. Y en Europa, donde hay que recordar que la crisis de 1929 dio paso a la generalización del fascismo, aún a pesar de la existencia de la URSS, la ultraderecha avanza con paso firme y amenaza incluso los despojos de la democracia formal.

En Austria, el candidato del ultranacionalista y xenófobo Partido Liberal de Austria (FPÖ) ha estado a punto de vencer en las elecciones presidenciales. En Alemania, el Bundesrat ha abierto un proceso de inconstitucionalidad contra el neonazi Partido Nacionaldemocrático de Alemania (NPD), al que ya intentaron prohibir sin éxito en 2003 y obtuvo un europarlamentario en 2014. El Frente Nacional se ha consagrado como el primer partido de Francia y el 35% de los electores de 18 a 24 años le ha votado en las elecciones regionales. Demócratas de Suecia es ya la tercera fuerza del país. La segunda fuerza política de Dinamarca es el Partido Popular Danés (PPD). En Grecia, el movimiento neonazi Amanecer Dorado es ya la tercera fuerza política en Grecia y varias encuestas les señalan como el partido preferido de los jóvenes. En Hungría, el neonazi Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik) obtuvo un 20,3% de los votos en las últimas elecciones legislativas. Svoboda, inicialmente denominado Partido Social Nacional de Ucrania, es uno de las principales fuerzas, con fuerte presencia en el oeste del país. Son sólo algunos de los múltiples ejemplos del avance del fascismo en Europa, a los que habría que sumar los buenos resultados que ha obtenido la ultraderecha italiana en las recientes elecciones municipales del pasado 5 de junio.

La deriva antidemocrática en Polonia es de tal magnitud que la UE se ha visto obligada a abrirle expediente por tener secuestrado el Tribunal Constitucional y poner en peligro el Estado de Derecho. Que la OTAN celebre su próxima cumbre en Varsovia es toda una declaración de intenciones. El propio gobierno polaco destaca que “tendrá lugar en la ciudad que dio nombre al pacto militar de la época de la guerra fría firmado en 1955 y que durante casi cuatro décadas era el principal adversario de la Alianza”.

Por estos y otros motivos, las elecciones generales en España no son unas elecciones cualquiera. Una victoria de Unidos Podemos en las próximas elecciones generales del 26 de junio generará un efecto dominó a nivel internacional. Y para frenar esa posibilidad necesitan introducir la estrategia del miedo, porque se han constituido en las elecciones de la esperanza para los pueblos. Por ello, el eslogan defensivo del Madrid de 1936 ha cambiado. Nuestra nueva consigna es ¡Pasaremos!

— Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

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