‘Sálvame’, el golpe

Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez
Ana Rosa Quintana y Jorge Javier Vázquez | Tele5

“Apolítico total, de derechas, como mi padre”

(José Sazatornil en ‘La escopeta nacional’, película de Berlanga)

Las tardes en la tele ya no serán únicamente una sesión de cotilleos en tiempo real, sino que serán reconvertidas en una galería de tiro cuyo ganador será quien más impactos haga en la silueta de Pedro Sánchez.

En su relato histórico Anatomía de un instante, el escritor Javier Cercas disecciona el fallido (o no) golpe del 23-F, para ello disponía de los famosos cuarenta y ocho minutos que grabó la cámara indiscreta de Pedro Francisco Martín (TVE). Esta circunstancia prevista pero no bien ejecutada por unos militares tan voluntariosos como chapuzas, posibilitó que se pudiera observar en vivo y en directo a unidades del ejército asaltar la sede de la soberanía popular, ¡ahí es nada! Este trance chusquero-televisivo vino a desbaratar los muchos años de lavado de cara y campañas de imagen para convencer a la opinión pública de la modernización de unas fuerzas armadas que, finalmente, se comportaron como siempre…

Ahora, más de cuarenta años después de aquel bizarro sainete, se me vienen a la cabeza estas cosas, cuando asistimos en vivo y en directo a un nuevo golpe en la tele perpetrado por fuerzas que ocultan sus maquinaciones tras una indumentaria civil, un ajuste en la programación y un paquete accionarial perfectamente supervisado. Vayamos al grano, la algarabía montada por la troupe de ‘Sálvame’ tras el anuncio de su final -tanta paz lleves como descanso dejas- dista mucho de orientarnos sobre las verdaderas razones de esta decisión. Quien verdaderamente conoce los motivos es un tal Borja Prado, desde enero máximo responsable del grupo de comunicación Mediaset y, por tanto, quien ha dado la orden de liquidar ‘Sálvame’ de Telecinco para -¡ojo ahí!- abrir hueco a Ana Rosa Quintana, musa de la derecha.

Borja Prado (Madrid, 1956) es hijo del empresario Manuel Prado y Colón de Carvajal, ya fallecido, que era el hombre de confianza de Juan Carlos I, o sea el encargado de gestionar las comisiones que acabarían en poder del emérito. Esta es la escuela de BP, para no entrar en otros detalles que requerirían un más fino y extenso bordado. Fuentes internas de la propia cadena de TV lo expresan: “La entrada de una nueva directiva en el grupo de comunicación, en la que destacan las figuras de Borja Prado y Alessandro Salem, tuvo sentenciado al programa conducido por Jorge Javier Vázquez desde el minuto uno”. Junto a estos dos directivos, también llegó como directora de comunicación Sandra Fernández, que venía de trabajar junto a Isabel Díaz Ayuso en calidad de directora general de Medios y, antes, como jefa de nacional de OkDiario. ¿Es o no es un golpe? Queda claro pues que de política siempre se puede hablar, pero en la línea adecuada. Por tanto, las razones no son televisivas, sino políticas y empresariales, a fin de cuentas ganar las elecciones generales es un trofeo de caza mayor.  

Para encuadrar ideológicamente a Prado, cabe recordar que estudió en el Retamar (Opus Dei). Y de allí a la Universidad Autónoma de Madrid, donde no acabó la carrera, no obstante su formación sería completada en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior en la Universidad de Nueva York y en la firma Philipp Brothers. De la etapa de Prado en Endesa data la contratación como asesor de la eléctrica de José María Aznar. El expresidente español está muy vinculado al lobby Atlantic Council, en el que trabaja Borja Prado Benítez, el hijo menor del presidente de Mediaset.

Cuanto estas notas son escritas aún se alarga el serial en torno a la continuidad o no del programa, así como la supervivencia de su presentador, Jorge Javier Vázquez; pero esos detalles carecen de importancia porque ahí queda el aviso a navegantes. La derecha ha puesto el turbo en la autopista hacia el control total de los medios de comunicación. Suma y sigue, el siguiente capítulo tras la refriega de ‘Sálvame’, será el abordaje por el control de Prisa, en Moncloa de momento han parado el golpe. Pero un gobierno del PP y de Vox favorecerá que Joseph Ourghoulian, presidente de Prisa, consiga los permisos preceptivos para conseguir la financiación necesaria a través de Mediaset o Vivendi, el conglomerado francés propiedad de Vincent Bolloré, empresario ultraconservador.

Las tardes en la tele ya no serán únicamente una sesión de cotilleos en tiempo real, sino que serán reconvertidas en una galería de tiro cuyo ganador será quien más impactos haga en la silueta de Pedro Sánchez.

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