Durante la Fiesta del PCE, el sábado 22 de septiembre se presentó el libro «La globalización neoliberal y su repercusión en la educación», que contó con la presencia del autor, Enrique Javier Díez, profesor de la universidad de León y militante del PCE, Ginés Fernández, Secretario de comunicación del PCE y director de «Mundo Obrero», y Pedro Marset, responsable de Europa del PCE y director de «Utopías-Nuestra Bandera».
Antes de comenzar, Ginés Fernández aclaró que tanto Pedro Marset como él mismo asistían a la presentación reparando la ausencia de Julio Anguita, autor del prólogo del libro y anunciado inicialmente, que no ha podido acudir este año a la Fiesta por motivos de salud. Ginés se sirvió de dicho prólogo para realizar una intervención en la que quiso destacar varios argumentos del mismo; pese a que el vocablo globalización tiene una vida bastante corta, procedente de los años 90, en palabras de Anguita, «la globalización es una vieja conocida con ropajes nuevos que apenas ocultan su pasado, una manifestación de un nuevo aspecto de nuestro conocido sistema capitalista». De la mano de la santísima trinidad del capitalismo -competitividad, mercado, crecimiento sostenido-, la globalización se muestra tan antigua como el capitalismo mismo. Para demostrar que no estamos ante nada estructuralmente nuevo, Anguita aconseja releer algunos párrafos del Manifiesto Comunista. «Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya producción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias venidas de los más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el mismo país, sino en todas partes del globo». Como podemos ver, hace ya más de 150 años que Marx y Engels describieron con certera exactitud algunos de los aspectos más destacados de la globalización.
Pedro Marset realizó una breve síntesis de los acontecimientos que han terminado por generar la denominada «globalización» a finales del siglo XX. Tras el fin de la II Guerra Mundial, la socialdemocracia florece a nivel mundial, amparada en la guerra fría y protegida y financiada por el mismo capitalismo, que la utiliza de parapete frente a la influencia de la URSS. Estos años se caracterizan por el fortalecimiento del estado del bienestar en la Europa no soviética, las luchas anticoloniales en Africa, la agudización del conflicto social en América latina…y podría darse por finalizado con la crisis económica de 1973. Posteriormente, la caída de la Unión Soviética dejó el campo libre a la versión más ambiciosa y especuladora del capitalismo, y comenzó un período de repliegue para las clases trabajadoras a nivel mundial que llegaba de la mano de las tres «D», deslocalización, déficit público, desregulación laboral. Junto a ellas, las tres «C», competitividad, consumismo y, finalmente, conflicto, puesto que lo anterior no colma las aspiraciones de aquella ciudadanía consciente de la gravedad de los recortes en lo que a derechos se refiere. Aseguró Marset que la batalla contra la globalización es fundamentalmente ideológica, por lo que resulta sin duda decisiva la actuación del cuerpo de educadores.
Comenzó Enrique Javier Díez afirmando que el libro iba dirigido fundamentalmente al mundo de la educación, que por cierto se hizo eco de la presentación, ya que la sala Rafael Alberti estaba llena y buena parte del aforo eran profesores. «Parece que el profesorado se mantiene al margen de los conflictos derivados del capitalismo. La globalización debe ser adjetivada, «neoliberal», hay que darle un contenido ideológico que evidentemente tiene.» … «Nos han colonizado el sentido común. Parece como si hablar contra el libre mercado fuese como cuestionar la maternidad, una locura propia de sectarios minoritarios. Han ganado la batalla ideológica, en el mundo de la educación ya no se habla de escuela ideológica.» Explicó el autor cual ha sido su objetivo a la hora de elaborar este libro. «A la hora de criticar el capitalismo hablamos en unas categorías ligüísticas muy alejadas del lenguaje común.
Debemos ser más accesibles, emplear un lenguaje didáctico, no sólo para nuestra gente. El pensamiento único se ha convertido en neutral. Tratemos de enseñar a la gente a reflexionar, a dar alternativas, a no caer en un discurso negativo. El mío no pretende ser un libro neutro, aspira a ayudar a la comunidad educativa a comprometerse».
Tras las intervenciones de los tres participantes comenzó un breve coloquio, debido a lo ajustado de los horarios, en el que pudo apreciarse que el libro de Enrique Javier Díez va a tener una excelente acogida entre aquellos que desde la docencia pretenden incorporar a sus alumnos la necesidad de cuestionar la realidad y tratar de mejorarla. Suerte a todos.






