El pasado 28 de octubre se celebró el II Encuentro Estatal Republicano, con participación de numerosos partidos republicanos, colectivos, ateneos y asociaciones laicas, el cual aprobó en su hoja de ruta «la convocatoria de una movilización en el conjunto del Estado en torno al 19 de junio de 2024, décimo aniversario de la proclamación de Felipe de Borbón y Grecia como rey».
El 31 de octubre, tres días después, los ateneos republicanos de Vallecas, Carabanchel y Rivas-Vaciamadrid hicieron público un manifiesto titulado «Felipe VI: ¡10 años bastan!», presentado en rueda de prensa el mismo día que Leonor de Borbón juró la Constitución como heredera de la corona. Los medios cortesanos dicen de la corona porque queda menos feo que decir jefatura del Estado, para que se note menos comunicacionalmente que el jefe de Estado de nuestro país no es democrático y que el Estado se hereda como una propiedad o una finca en pleno siglo XXI.
El objetivo de ese manifiesto, muy necesario, era lanzar un llamamiento a la movilización ciudadana de todas las personas de bien que pensamos que la monarquía es una institución antidemocrática, obsoleta y una rémora del pasado que hay que superar, y que el régimen político que España merece tener en el siglo XXI, como los países más avanzados y democráticos del mundo, es una república, que será la III y sin duda la definitiva de nuestra historia.
El objetivo, por tanto, del manifiesto es lanzar y activar el movimiento republicano, diverso y plural, para que trabaje a fondo, y ya estamos en ello, durante varios meses, concluyendo con una gran manifestación popular estatal a favor de la república como forma de Estado, en el décimo aniversario de la coronación de Felipe VI en junio de 2024. La convocatoria de esa manifestación: para el domingo 16 de junio de 2024 y el manifiesto venía firmado por 250 personalidades del mundo de la cultura y las artes, la academia y la política. Ya lo han firmado muchísimas más, entre otros, por supuesto, el que esto escribe, junto a muchos de vosotras, seguro.
Con la abdicación, es innegable que se culminó así una operación de Estado de las élites españolas que, acordada en lo político entre el bipartidismo de Rajoy y Rubalcaba, decidió sacrificar a un rey corrupto ante un movimiento republicano creciente que lo denunciaba en las calles desde hacia años y exigía la alternativa republicana, coordinado entonces, es justo recordarlo, desde la Junta Estatal Republicana (JER). Fue el miedo de las élites a la República lo que les llevó a sacrificar a un rey incorregible para salvar la institución monárquica imponiendo una vez más al pueblo un jefe de Estado antidemocrático.
Han pasado diez años, y efectivamente, somos muchos los que consideramos que este rey no ha aportado nada a la democracia, que es parte de la oligarquía y a la oligarquía defiende, y que ante los problemas ciudadanos, ante la desigualdad y falta de derechos sociales y económicos de las clases trabajadoras se muestra siempre ajeno y distante, y ante los problemas territoriales con Cataluña se mostró en televisión centralista, autoritario y partidario de la represión. Defiende una España territorialmente una, grande y no libre ni federal, pues la monarquía está reñida con el federalismo. Y a diferencia de su padre que sabía borbonear, al actual monarca son legión ya los que le llaman Felipe VI Derecha, porque es más que evidente su inclinación ideológica.
El manifiesto sostiene que “el poder monárquico no solo es el rey, es también esa minoría privilegiada que manda sin presentarse a las elecciones, que se atrinchera en el aparato del Estado y en los consejos de administración de grandes empresas y no acepta la soberanía popular”
También con acierto señala el manifiesto algo que hemos compartido desde luego en IU y en sus partidos integrantes, que el poder monárquico no es solo el rey sino esa minoría privilegiada que manda sin presentarse a las elecciones, que se atrinchera en ciertos aparatos del Estado, como el Poder Judicial o en el Ejército, y en los consejos de administración de las grandes empresas y que no acepta la soberanía popular ni la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
Creo que los que formamos parte del movimiento republicano español, y desde luego la familia de Mundo Obrero, lo tenemos muy claro: hay que preparar esa gran manifestación republicana que se realizará el 16 de junio de 2024 para reivindicar la III República. Y organizarla para que sea multitudinaria, tarea que reclamará nuestros trabajos y esfuerzos durante estos meses que vienen además cargados de convocatorias electorales y asamblearias.
Ese día hay que volver a llenar de pueblo las calles de Madrid y de manera masiva de banderas republicanas. Y hay que organizar esa movilización durante estos meses porque solo lo que se trabaja y organiza se logra. Porque a Felipe VI Derecha y a los poderosos hay que decirles que «10 años bastan» y que democracia es república, y monarquía es un concepto antitético al de democracia. ¡Vamos a por la III República!








