Análisis con perspectiva verde desde la clase trabajadora y para la clase trabajadora

Los retos del decrecimiento y el papel de la clase obrera

València fue anfitriona de la “Jornada estatal sobre decrecimiento y clase” organizada por el PCE-PCPV y Anticapitalistas junto a organizaciones sindicales
Jornadas decrecimiento. Valencia

El pasado 6 de abril se reunieron en la ciudad de València representantes de las organizaciones sindicales CC. OO., CNT, Intersindical Valenciana, Intersindical Catalana y LAB en la jornada estatal de reflexión y debate “Decrecimiento y clase” organizada desde el PCE-PCPV y Anticapitalistas.

En la misma, además de miembros de los sindicatos, participaron también colectivos ecologistas (Ecologistas en Acción, Rebelión Científica, Extinction Rebellion, Amigues de la Terra, Red Española para el Desarrollo Sostenible y Research and Degrowth), y se puso el foco en las consecuencias de la crisis ecológica sobre el empleo y en cómo impulsar una transición ecológica que reduzca el consumo energético y material asegurando unas condiciones de vida digna para la clase trabajadora.

Durante la mañana se realizaron varias ponencias a cargo de personas expertas y por la tarde tuvieron lugar distintos debates en mesas de trabajo, constituyendo un encuentro conjunto con propuestas desde el ámbito sindical para mejorar la situación de trabajadoras y trabajadores y combatir la crisis climática.

Abrieron la jornada Irene Calvé Saborit, del Partit Comunista del País Valencià (PCPV) y miembro del grupo de Energía y Medio Ambiente del Partido Comunista de España (PCE), junto a Martín Lallana, militante del Área de Ecosocialismo de Anticapitalistas. 

A continuación, Erika González, coordinadora confederal de Ecologistas en Acción, y Jason Hickel, catedrático del Instituto de Ciencia y Tecnología Medioambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), ofrecieron una introducción política a la crisis ecológica y a las propuestas del decrecimiento, y describieron cómo deberían transformarse diferentes sectores laborales.

Posteriormente, Stefania Barca, investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), y Jaime Nieto, doctor en Economía de la Universidad de Valladolid (UVa) hablaron sobre el rol que juegan los trabajos de cuidados, sobre las consecuencias macroeconómicas de la crisis ecológica y sobre cómo debería planificarse una transición ecosocial decrecentista desde una perspectiva de clase.

De este modo se abordaron los retos que supone para la clase trabajadora la transición energética y la crisis ecosocial, y en particular su repercusión sobre el empleo.

Un frente de clase para afrontar la crisis ecológica

En los debates en las mesas de trabajo entre representantes sindicales, colectivos ecologistas y organizaciones políticas, se analizaron las consecuencias que el llamado capitalismo verde puede provocar sobre la clase obrera y el modo en que se debe responder conjuntamente.

Asimismo, dialogaron sobre las demandas y reivindicaciones que se deberían impulsar para lograr ese decrecimiento planificado y de clase, y abordaron diferentes posibilidades para avanzar ese proceso, respecto a las estrategias sindicales a desarrollar, cómo anticiparnos a los conflictos laborales del futuro, o qué podemos aprender de las experiencias desarrolladas hasta ahora.

De este modo, esta jornada en València enfatizó la importancia de crear un frente de clase con el que abordar esta cuestión fundamental para el planeta y para los trabajadores y trabajadoras. Sin desmerecer otro tipo de experiencias llevadas a cabo, se considera que en muchos casos que no están siendo capaces de reunir al movimiento obrero organizado para llevar a cabo un análisis con perspectiva verde desde la clase trabajadora y para la clase trabajadora.

Análisis y conclusiones

Las personas asistentes, de variadas tradiciones de la izquierda transformadora, constataron no obstante acuerdos básicos en torno a muchos puntos. Se identificó la irrenunciable pulsión al crecimiento esencial al modo de producción capitalista como la principal causa de la crisis ambiental y de materiales que afronta la humanidad, y se insistió en la incompatibilidad entre el desenfreno productivista y consumista intrínseco al capitalismo y la solución humana de los problemas planteados por la crisis ecosocial y los retos de las nuevas tecnologías de la producción.

Asimismo, se puso de manifiesto la desigualdad que existe entre la huella ecológica de las élites y países privilegiados y la de las clases trabajadoras y países no occidentales, mostrando el carácter de clase del problema.

Se analizaron también las variantes “green new deal” de la respuesta capitalista de la Unión Europea, mostrando sus límites. Se convino en denunciar el “lavado verde” como cortina de humo de los megaproyectos de reconversión ecológica del capitalismo, poniendo de manifiesto las limitaciones intrínsecas de la electrificación y la turistificación entre otros. También se denunció que una parte importante de los fondos europeos ‘Next generation’ en el caso español vayan dedicados a turismo y construcción.

La clase trabajadora, sus sindicatos y los movimientos populares han de transformar su cultura y sus modos de acción en consonancia con la urgencia de la crisis ecosocial. El sindicalismo en la fase actual ha de ir más allá de la problemática del empleo en la empresa y cobrar una dimensión sociopolítica acorde a la naturaleza global de la crisis y de la respuesta capitalista a la misma.

Hubo consenso en que la lucha contra las consecuencias de la fase de “reconversión ecológica” en que ha entrado el capitalismo requiere nuevas formas de acción sindical y de coordinación entre los sindicatos y los movimientos de resistencia popular, así como de intervención en los medios de comunicación, tejiendo redes de alianzas amplias.

Para encarar las consecuencias de la necesaria transformación de las sociedades dictada por la crisis ecosocial, la clase trabajadora debe luchar por cambios estructurales que eviten que los trabajadores y las trabajadoras sean quienes acaban pagando las medidas “verdes” de los gobiernos capitalistas. Algunas de las propuestas políticas mencionadas a lo largo de la jornada fueron: (1) la creación de un servicio estatal de empleo garantizado, dirigido a los sectores económicos que satisfacen las necesidades sociales básicas: educación, salud, vivienda, agua, transporte, energía; (2) que el Estado posea en sus manos los instrumentos financieros para orientar el crédito hacia estos sectores de los que dependen las necesidades sociales, y no hacia proyectos y megaproyectos cuya única justificación es el beneficio de los inversores; (3) disminuir el poder de compra de las élites ricas, cuyo consumo es el de mayor huella energética.

La jornada concluyó constatando la posibilidad de diálogo fructífero entre las diversas tradiciones participantes, no dando por concluido el trabajo y abriendo la posibilidad a futuros encuentros.

Decrecimiento y pensamiento ecosocialista

El decrecimiento describe un conjunto de teorías científicas y propuestas políticas que están recopilando cada vez más consenso en el ámbito académico. Se afirma que para hacer frente a los retos ecológicos del presente —como el calentamiento global, el agotamiento de recursos materiales o la pérdida de biodiversidad— los países del Norte global deben reorganizar sus economías para poder reducir el consumo de energía y materiales. Se trata de abandonar la dependencia estructural hacia el crecimiento económico, sin el cual se producen las recesiones, aumenta el paro y se recortan los servicios públicos.

Estos planteamientos han sido recogidos por el pensamiento ecosocialista, desde donde se aboga por un decrecimiento justo, planificado y con perspectiva de clase. Es ahí donde adquieren una enorme importancia los espacios de lucha y conflicto sindical. Son muchos los sectores laborales que se van a transformar durante los próximos años, y la clase trabajadora no puede ser un sujeto pasivo de estos cambios.

Por todo ello, esta jornada estatal celebrada en València con el impulso del PCE-PCPV y Anticapitalistas, y la participación de sindicatos y entidades ecologistas, ha sido el de generar un diálogo útil y fructífero de cara a los enormes retos políticos, sociales y sindicales que supone la crisis ecológica.

(*) Redacción Mundo Obrero / Valencia

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