Lo público salva vidas y permite recuperar la normalidad cuanto antes

Alianzas en un contexto de crisis ecosocial

Los desastres naturales son inevitables. Las catástrofes humanitarias, no. La capacidad de reacción de las instituciones, la fortaleza de las redes comunitarias, los servicios públicos, y la información basada en la ciencia salvan vidas
Imagen en Paiporta (Valencia) tras el paso de la DANA | Olmo Calvo
Imagen en Paiporta (Valencia) tras el paso de la DANA | Olmo Calvo

Desde Izquierda Unida, como organización de la izquierda transformadora, ante el deber de proponer soluciones útiles para la crisis sistémica en la que nos encontramos, consideramos que debemos hacer una profunda reflexión sobre los límites del planeta y sus recursos, así como sobre la actual situación de catástrofes asociadas a la crisis ambiental en la que estamos inmersas como hemos visto estos días en España con la DANA, un desastre apenas sin precedentes.

Una reflexión profunda con el resto de fuerzas políticas cercanas y con la sociedad en su conjunto con el fin de diseñar un nuevo modelo de sociedad, que a la vez de atender las necesidades básicas de las personas para una vida sana, sea capaz de mantener nuestro entorno vital en condiciones óptimas para la vida de todas las especies del planeta y mediante una redistribución justa de los recursos que abandone los modelos de acumulación del sistema actual.

Muchos de los conflictos sociales y territoriales que estamos viviendo en España tienen una base ambiental: desde la crisis del sector primario derivada de las recurrentes sequías o lluvias torrenciales, granizo, etc., que comprometen la producción, hasta los problemas de abastecimiento de agua en el sur del país.

Y en la base de estos conflictos está la nefasta gestión ambiental y de adaptación a las nuevas condiciones climáticas, priorizando el consumo de agua y territorio para beneficio económico de unos pocos sobre el reparto justo y equilibrado. Un ejemplo de esto mismo es cómo el necesario despliegue de energías renovables para transitar hacia un modelo energético descarbonizado se ha convertido en un modelo extractivo donde nuestros campos y paisajes se ponen al servicio de las grandes multinacionales energéticas. Renovables sí, pero no así.

La vivienda también se ha convertido en un problema de primer orden que tiene que ver con un modelo productivo entregado al turismo descontrolado y al beneficio de unos pocos frente a la urgencia de que la vivienda sea, realmente, un derecho humano. Las manifestaciones contra ese modelo turístico que nos expulsa de nuestros barrios y pueblos han sido y están siendo en los últimos tiempos, las más numerosas y amplias en su base social.

En estos momentos cabe señalar dos elementos que han sido claves para analizar lo que ha ocurrido en España en el marco de los desastres ocurridos a raíz de las intensas lluvias:

  1. Los desastres naturales son inevitables. Las catástrofes humanitarias, no. La capacidad de reacción de las instituciones, la fortaleza de las redes comunitarias y los servicios públicos y la información basada en la ciencia salvan vidas y marcan la diferencia entre un desastre y una catástrofe.
  2. El papel de los servicios públicos, todos, es especialmente importante cuando hay un desastre y falla todo: el restablecimiento de las redes de comunicación, ferroviaria y por carretera en tiempo record, desde lo público, es un ejemplo. Igual que bomberos, policías, personal de emergencia UME, personal sanitario, etc. Lo público salva vidas y permite recuperar la normalidad cuanto antes.

Y en ambos casos, contar con el marco de emergencia climática para adaptar los recursos y los servicios públicos con el fin de garantizar su óptimo funcionamiento también en caso de catástrofes. Público, sin duda, suficiente y de calidad. No podemos permitir que quienes pueden salvar vidas estén sujetos a una precariedad inaceptable que nos ponga en riesgo a todas.

A esto hay que sumarle un extenso listado de reivindicaciones históricas referidas. Desde el modelo urbanístico, depredador del territorio y que se expande sin tener en cuenta lo que la ciencia (y el sentido común) nos recuerda sobre la construcción en zonas inundables, que habrá de ser revisado en su totalidad incluyendo una perspectiva decrecentista que implique revisar el mantenimiento de construcciones en peligro permanente de inundación hasta medidas integrales para garantizar el estricto cumplimiento de las leyes de protección y salud laboral: estricto cumplimiento del artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que señala de manera clara que ante un riesgo grave e inminente en tu labor profesional, tendrás derecho a interrumpir la jornada y marcharte. Y desde luego, habrá que seguir avanzando en adaptar esta normativa al nuevo contexto de emergencia climática.

Entendemos, por tanto, desde IU, que es clave articular un discurso que aglutine a esa base social huérfana de referentes políticos, a sindicatos, organizaciones ecologistas, feministas, sindicales y también, cómo no, a otras fuerzas de izquierdas para interpelarlas en la construcción de una democracia que atienda a estas cuestiones y otras que son pilar fundamental de vidas dignas.

Desde IU entendemos que la democracia vuelve a estar en riesgo bajo la amenaza real, ya no futura sino instalada, de la extrema derecha y su visión racista, autoritaria, patriarcal, nacionalista y profundamente neoliberal.

El problema de la extrema derecha no es solo su avance electoral sino que marca la agenda y promueve una visión profundamente acientífica y antiecologista que nos pone en riesgo a todas

El problema de la extrema derecha no es solo su avance electoral sino que marca la agenda con la intención de cambiar el sentido común de época y hacerlo virar hacia sus visiones:

  • Una visión racista de los que es ser europeo, haciendo de los migrantes un problema cultural y de seguridad y profundamente antifeminista. Una guerra contra migrantes y mujeres en la defensa de los que ellos llaman valores occidentales que, enfrentado a un mundo multipolar y diverso, adapta una versión europea del supremacismo blanco de EE.UU.
  • Un paso más en las políticas neoliberales con su nueva ofensiva para demoler el Estado y la capacidad de intervención pública en la economía, que tiene en Jorge Milei su más explícito exponente.
  • Una visión profundamente acientífica y antiecologista que nos pone en riesgo a todas, expandiendo bulos y desinformación que acrecienta los riesgos al buscar eliminar cualquier rastro de políticas ambientales e incluso de protección sanitaria.

Por ello, hoy la democracia ha de reforzar, más que nunca, una aspiración a la igualdad y la justicia, tanto en la defensa de derechos y libertades, como en la lucha contra la desigualdad económica, empezando por la defensa de la paz como condición previa.

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UNA DEMOCRACIA AVANZADA

La reacción a los avances que entre todas y todos hemos conseguido nos da la oportunidad no solo de defender los derechos conquistados, sino de proponer avances frente a los autoritarios, que vayan más allá de la democracia como representación formal de la voluntad popular. Por eso desde IU lanzamos una Convocatoria por la democracia que incluye no solo debatir sobre cómo hacer avanzar la democracia en derechos y libertades, sino en la capacidad de intervenir y decidir en el desarrollo económico y ecológico de nuestro país: Más derechos, más cuidados y planificación económica para mitigar y adaptarnos a la realidad de la crisis ecosocial.

El pasado 23 de noviembre, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se presentó este proceso con el que queremos iniciar este proyecto transformador que nace como una interpelación social y un llamamiento a la acción. Y desde ese momento, lanzar esta propuesta a todo el territorio y a todas las luchas sociales, también a quienes, organizados o no, sientan la necesidad de formar parte de una conversación colectiva, diversa y plural. Un proceso con vocación de avanzar hacia un programa de profundización democrática que cuestione el sistema actual y construya un horizonte donde la vida se encuentre en el centro.