Con el aval de The Economist y la OCDE, España consolida su posición como una de las economías más dinámicas de Europa en 2024. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados este martes, revelan un hito: 21,8 millones de personas empleadas, la cifra más alta de la historia, gracias a la creación de 468.100 nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, detrás de este récord se esconden contradicciones: un mercado laboral que avanza hacia la estabilidad, pero que aún arrastra desigualdades de género, precariedad y desafíos demográficos.
El desempleo cayó en 265.300 personas, situando la tasa de paro en el 10,6%, el nivel más bajo desde 2008. La mejora ha sido especialmente notable entre las mujeres, con 167.000 menos en paro, aunque ellas siguen copando el 72% del empleo a tiempo parcial, una modalidad asociada a menores salarios y derechos. «Estamos ante un avance histórico, pero no podemos ignorar que la calidad del empleo aún refleja roles de género obsoletos», subrayó el Ministerio de Economía en un comunicado.
El 97% de los nuevos empleos surgieron en el sector privado, con el terciario (servicios) como principal motor: 9 de cada 10 puestos se generaron en este ámbito, seguido por la construcción (+3,1%) y la industria (+1,9%). La temporalidad, no obstante, sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque se redujo un punto (hasta el 15,48%), gracias a 590.000 contratos indefinidos adicionales, el último trimestre del año mostró una tendencia preocupante: se destruyeron 230.200 empleos a tiempo completo y se crearon 265.000 a tiempo parcial, ocupados mayoritariamente por mujeres (194.400).
«El repunte del empleo parcial en campañas como Navidad o Black Friday evidencia la dependencia de sectores estacionales y low cost», advierte Marta López, secretaria de Acción Sindical de CCOO. «Hablamos de trabajos con salarios bajos, horarios fragmentados y poca capacidad de negociación».
La EPA destaca dos fenómenos: el boom del empleo juvenil y el peso de la población extranjera. Los menores de 24 años experimentaron un aumento del 16% en ocupación, mientras que los trabajadores extranjeros acapararon el 40% de los nuevos puestos. «Sin su contribución, el milagro español se desinflaría», apunta Carlos Gómez, economista de la Universidad Complutense. «Pero su sobre representación en empleos precarios plantea un desafío de integración».
En paralelo, el número de autónomos se disparó un 3% en el último trimestre, con 108.000 nuevos registros. Sin embargo, el dato esconde realidades: 58.800 no tenían asalariados, lo que sugiere un aumento del autoempleo por necesidad, no por oportunidad. «Muchos son trabajadores disfrazados de autónomos, sin seguridad social ni derechos», critica Lucía Martínez, portavoz de la Federación de Asociaciones de Autónomos (ATA).
Aunque la OCDE sitúa a España entre los 13 países con récord de empleo (66,3% de tasa de ocupación), la cifra sigue por debajo de la media europea (70,9%). Además, mantiene la tasa de paro más alta de la OCDE. «Hemos mejorado, pero no basta», admite Yolanda Díaz. «El objetivo es consolidar un modelo que combine crecimiento con derechos, sin dejar a nadie atrás». El Gobierno atribuye los resultados a la reforma laboral y a los fondos europeos, que han impulsado sectores estratégicos como las energías renovables. No obstante, organizaciones sociales reclaman más medidas contra la brecha salarial y la precariedad.







