“La espada se anuncia con vivo reflejo” (Rubén Darío).
Hemos cambiado el número del año pero seguimos tragando el mensaje belicista que nos proponen desde la OTAN como receta para crear un “mundo con normas” a la medida de los intereses de EE.UU. Señalan algunos analistas, como Fabricio Casari en La Haine, del que vamos a recoger algunas opiniones relevantes, que la preparación de la guerra contra Rusia se ha convertido en el corazón del discurso político en Europa. Y el nuevo secretario general de la OTAN nos advierte que debemos prepararnos para una mentalidad de guerra. Lo malo es que le hacen eco gobiernos, políticos, militares y periodistas empleados por el establishment atlantista.
Algunos discursos resultan particularmente serviles. Los hacen suyos, como si no los hubiesen copiado tal cual de la “chuleta” que les pasan desde Washington, gobiernos, portavoces políticos y manipuladores mediáticos que se declaran preocupados por la seguridad de Europa. Con esos discursos se consagra la gran mentira de defender militarmente a una Europa a la que nadie amenaza en su soberanía, como no sean los que dicen que pretenden defenderla. Estos discursos se dirigen, además, a una opinión pública narcoléptica a la que se aplica la perversa técnica de comunicación conocida como “la rana hervida”.
Desde la OTAN nos advierten que debemos prepararnos para una mentalidad de guerra. Lo malo es que le hacen eco gobiernos, políticos, militares y periodistas empleados por el establishment atlantista
La idea de imponer una derrota a Rusia supone una victoria militar sobre un país equipado con más de 6.000 dispositivos nucleares tácticos y estratégicos pero es que, además, Rusia es un referente internacional para todos aquellos países que no quieren someterse a las reglas imperiales que no consienten otra vida que la que te asigna Washington. Rusia está formando, junto con China, Irán y otros, un sistema alternativo que es a la vez económico, potencialmente político y basado en una gran fuerza militar que obstaculiza el mantenimiento y expansión del poder occidental en todo el planeta: proporciona herramientas, espacios económicos, fuerza militar y autoridad política a las economías emergentes frente a la situación actual que favorece al bloque capitalista liderado por el eje anglosajón.
Mientras los estrategas y analistas trabajan la crisis a favor o en contra de nuestra supervivencia como habitantes civilizados de este planeta, conviene que quienes ocupan los ámbitos donde se dirimen tan amenazantes choques de intereses, reciban claros mensajes de la ciudadanía que reclama la paz y rechaza la guerra: Ni con misiles tácticos ni estratégicos, ni con mercenarios ni terroristas mutantes. Ni en Gaza, Siria, Líbano o Ucrania, o sea, ni en Europa, Oriente Medio, Asia o África, que en todas partes nos cuecen habas.
Afortunadamente se están produciendo reacciones, iniciativas que desde la cultura, la sanidad, la abogacía y el activismo sociopolítico, por impulsos y con argumentos humanitarios y de exigencia de los muy maltratados derechos humanos, se dirigen hacia el Gobierno español para que se posicione no solamente con palabras y gestos sino con hechos ante la catastrófica realidad de no estar cumpliendo con el principio de la renuncia a la guerra como instrumento de política nacional que se proclamó ya en tiempos de la Constitución republicana de 1931.
Tampoco hay que olvidar que seguimos integrados en la estructura militar de la OTAN y que los EE.UU. siguen disfrutando de la cláusula por la que pueden instalar almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
No estamos ni para tirar cohetes pero sí podemos difundir estas noticias resaltando sus puntos llamativos entre los que destaca la importancia sociopolítica de este tipo de llamamientos y manifiestos sobre los que conviene reflexionar, difundir y apoyar.
Hay que proponer la resurrección y potenciación de aquel espíritu del NO a la Guerra vinculándolo a las preocupantes amenazas que se ciernen agoreramente sobre la mismísima supervivencia del planeta.








