Para la juventud trabajadora, el verano no es tiempo de descanso, sino de intensificación de la precariedad. Jornadas interminables, contratos basura, sueldos bajos y abusos normalizados. Frente a esta realidad, la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) ha lanzado en Andalucía la campaña Sin derechos no hay verano, una iniciativa que busca visibilizar las condiciones laborales del empleo estacional y fomentar la organización colectiva como respuesta.
“El verano se romantiza por partida doble: como época de playa y descanso, y también como tiempo de trabajos supuestamente más llevaderos”, explica Edu Figueredo, responsable del Área Ideológica de la UJCE en Andalucía. “Pero la juventud trabajadora se da de bruces con una realidad aún más precaria que el resto del año”.
En zonas turísticas, donde se concentra buena parte del empleo estival, las condiciones laborales se deterioran a medida que crecen los beneficios empresariales. La hostelería, principal destino de estas contrataciones, sigue marcada por la temporalidad, los incumplimientos de convenio y la infracategorización de funciones. Según datos de Comisiones Obreras, el salario medio en el sector es un 25% inferior al del conjunto de trabajadores en España, con una brecha aún mayor para las mujeres, que representan la mayoría de la plantilla.
La campaña de la UJCE denuncia que esta precariedad no es una excepción, sino la norma de un modelo de empleo que se aprovecha de la desmovilización sindical, la rotación constante de personal y la presión turística. “La temporalidad que impone la turistificación deja a la clase trabajadora más aislada, más desorganizada y más expuesta a los abusos”, apunta Figueredo. “Muchas veces creemos que lo que vivimos es culpa de un mal jefe, pero en realidad es el funcionamiento generalizado del trabajo de verano”.
Para combatir ese aislamiento, la organización ha creado un buzón anónimo de denuncias, donde cualquier trabajadora puede compartir sus experiencias sin temor a represalias. El objetivo es convertir el malestar individual en algo colectivo, compartirlo y transformarlo en fuerza organizada. “Organizar la rabia, compartirla, convertir el malestar individual en lucha colectiva”, resumen desde la organización.
Entre los abusos más comunes, la UJCE señala las jornadas sin descanso en plena ola de calor, los turnos partidos, los contratos que solo cotizan una parte de las horas realmente trabajadas o el acoso sexual por parte de clientes y superiores. Todo ello en un sector que, a pesar de la aparente recuperación del empleo, sigue manteniendo prácticas ilegales y condiciones insostenibles para quienes lo sostienen.
“La situación es muy dura en toda Andalucía, pero especialmente en la costa. Todas hemos vivido situaciones laborales abusivas, o conocemos a alguien que las ha sufrido. El buzón busca recoger esas vivencias para que se vea que esto no son casos aislados, sino una realidad compartida”, señala Figueredo desde El Ejido, municipio que encarna con claridad muchas de las condiciones de precariedad económica que afectan a la región.. “La UJCE lo impulsa, pero esta campaña no va de nosotras, sino de la clase trabajadora joven en su conjunto”.
Mientras el turismo bate récords y los márgenes empresariales se disparan, quienes sostienen el modelo siguen sin ver los beneficios que generan. Sin derechos no hay verano quiere ponerle nombre a ese desequilibrio y construir, desde abajo, una respuesta.
Aquí el manifiesto de la campaña: https://ujce.org/sin-derechos-no-hay-verano/







