En los últimos días estoy siendo testigo de vergonzosas escenas en las que algunos representantes políticos (que lo más cerca que han estado de la ganadería es cuando se comen los jamones que alguien les pone por delante) se colocan con su corbata frente a unas preciosas vacas en una granja estratégicamente escogida por sus asesores y de la que salen tras la oportuna rueda de prensa para no volver…