Creo innecesario desgranar aquí las múltiples sospechas de ilegalidad y presuntas prácticas delictivas que las actividades económicas de Juan Carlos de Borbón y Borbón, llamado Rey Emérito, han provocado en los últimos tiempos; sospechas que los medios de comunicación más prestigiosos del mundo llevan denunciando hace mucho tiempo y que han obligado a que la