¡Qué no nos representan, que no! ¡Lo llaman democracia y no lo es! Estás consignas son repetidas a gritos en las calles y plazas del Estado, y son una verdad abrumadora. El Parlamento no solamente está secuestrado por el poder económico representado por los especuladores financieros y los señores oscuros de la Troika. Su composición nace emponzoñada por un sistema electoral que anula el principio democrático de una persona, un…