A mediados del siglo pasado, en pleno apogeo de la Guerra Fría, comenzó a utilizarse la expresión «zona de sacrificio» para designar aquellos lugares en los que las grandes potencias realizaron pruebas nucleares. Eran territorios condenados a soportar durante décadas las consecuencias de una actividad que se desarrollaba muy lejos de sus habitantes y cuyos beneficios, en cambio, se repartían en otros lugares. Con el tiempo, el concepto se ha…