Lina fue una más, una víctima más de la violencia machista, del terrorismo patriarcal, una víctima del sistema que no solamente no la protegió cuando, confiada, fue a pedirle ayuda frente al acoso machista que sufría, sino que hizo todo lo contrario, la arrojó a los brazos de su agresor. Su muerte nos indigna, y como ocurre en cualquier atentado terrorista y este lo es, sin duda alguna, nos impacta…