En estos días que corren, la Unión Europea está siendo testigo, hasta apocoparía “desconcertada”, de cómo los partidos de extrema derecha están llegando a alcanzar importantes cuotas de poder, o incluso a gobernar, en algunos de sus estados miembros. Esto, a priori, no es de extrañar porque la historia ya ha demostrado cómo las crisis sistémicas del capitalismo son el caldo de cultivo perfecto para el auge del fascismo, pero…