Corría el año 1938, en plena Guerra Civil y con miles de personas asesinadas por la represión, cuando las autoridades coruñesas vieron la oportunidad de hacer de las torres de Meirás, pertenecientes a la familia de la escritora Emilia Pardo Bazán, el idílico lugar vacacional de Franco. Un pazo privilegiado que albergaría a la familia del dictador y acogería a una nueva élite que saldría muy beneficiada social y económicamente…