El principio democrático exige que el voto de cada ciudadano tenga igual valor independientemente de su condición física, ideológica, de género, económica, social o cultural, así como de su lugar de residencia. Sin embargo, una aplicación estricta del principio arrojaría resultados que, comparados con los habidos en los últimos comicios generales, demuestran que nuestro sistema electoral no es todo lo rigurosamente democrático que debiera.